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Registro del dolor

por 13 marzo, 2016

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El término “femicidio” nace del vocablo inglés femicide. En octubre del año 2014 la Real Academia de la Lengua Española (RAE) lo incorpora como vocablo a la nueva edición. Para nosotras las mujeres queda incorporado a una memoria dolorosa que semana tras semana cobra una nueva víctima. En Chile cada 7 días muere una mujer en manos de un hombre, quien dijo un día amarle.

Las duras estadísticas indican que el año 2014 hubo 6.930 sentencias por violencia familiar, en tanto, en el año 2015 estas cayeron drásticamente a 2.534 sentencias por la misma causa, así lo reflejan datos con enfoque de género del Servicio de Registro Civil e Identificación.

¿Están agrediendo menos los hombres? o ¿existen menos denuncias? Según cifras del Servicio Nacional de la Mujer (SERNAM), el año 2015 murieron por feminicidio 45 mujeres, de ellas más de un 90% no había realizado una denuncia previa en tanto que a la fecha 10 mujeres son las nuevas víctimas de esta figura penal, las que en ninguno de los casos había realizado denuncias previas.

Claramente observamos un silencio cómplice pero no de la víctima, sino de una sociedad que calla por no parecer entrometida, castigadora porque “La victima aguanta y no hace nada”, cobarde porque “No se mete en problemas”, olvidando que la víctima está imposibilitada de actuar por miedos, amor mal entendido, falta de apoyo y cuanta confusión pueden provocar los cariños a golpes.

Claramente observamos un silencio cómplice pero no de la víctima, sino de una sociedad que calla por no parecer entrometida, castigadora porque “La victima aguanta y no hace nada”, cobarde porque “No se mete en problemas”, olvidando que la víctima está imposibilitada de actuar por miedos, amor mal entendido, falta de apoyo y cuanta confusión pueden provocar los cariños a golpes. Es entonces donde la familia, el vecino, la amiga, el almacenero debe actuar como un vigía y denunciar para que la víctima pueda visualizar alternativas, re orientarse y rehabilitar su sentido de vida y corazón.

Cierto es, también, que no basta con medidas de compromiso ciudadano porque el agresor es un ser enfermo, confuso en ira y con toda probabilidad una víctima de violencia en algún periodo de su vida, ya que las conductas violentas no nacen se crean; por esa razón, una medida cautelar no es suficiente porque ésta se infringe con facilidad y frecuencia. Una condena o salida alternativa no repara el estado de violencia del agresor y menos protege a la victima de nuevos actos de violencia con resultados que hoy lamentamos.

Es por ello que las mujeres de la Nueva Mayoría no solo proponemos intensificar el trabajo que ha realizado SERNAM sino también incorporar como parte de la prevención el Registro Nacional de Hombres Golpeadores.

¿En qué consiste este registro? Principalmente radica en la creación de una sección especial en el registro de condenas, a cargo del Registro Civil e Identificación, accesible por vías informáticas, con las personas que han sido condenadas por delitos de violencia intrafamiliar (VIF) o han dado incumplimiento a medidas cautelares por la misma razón.

En esa misma línea, aquellas personas que aceptan voluntariamente acudir a una terapia de rehabilitación de violencia y sujetos a control de tratamiento podrían quedar eximidos de ser registrados.

Sabemos que la solución al problema no es total pero por lo menos evitaremos más muertes, pondremos en alerta a muchas mujeres y más de algún hombre volverá a amar sanamente.

Conmemoramos el día Internacional de la Mujer, pero las mujeres seguimos de luto.

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