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Universidades en toma de mujeres

por 13 mayo, 2018

Universidades en toma de mujeres
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Las mujeres nos tomamos las Universidades. Y con justa razón.
Desde mi vereda de mujer investigadora en geociencias, puedo ver y evidenciar que las mujeres son discriminadas en carreras predominantemente masculinas, como lo son las del área de Ciencia, Tecnología, Ingeniería, y Matemáticas (carreras STEM por sus siglas en inglés). Discriminación tanto en nuestra condición de ser mujeres, como distintos tipos de abuso y acoso.

En Academia, y también en otros rubros, uno de los eternos comentarios es la elección entre avanzar en lo profesional (Magíster, PhD, Postdoctorado, Profesorado) versus la formación de familia y la maternidad. No es fácil para ninguna mujer continuar en ambas de forma simultánea sin restarle prioridad a alguna de las dos. Una estructura social que ha sido construida por hombres es, desde su concepción como espacio de desarrollo humano con sello patriarcal, adverso para el desarrollo de las mujeres. En el caso particular de las Mujeres en Geociencia -Geología, Minería, Geofísica, etc.-, nos enfrentamos a un campo con hegemonía masculina. Partiendo con el bajo porcentaje de estudiantes mujeres que seguimos dichas carreras, nos vemos enfrentadas a discriminación hacia nuestras capacidades de estudio y proyecciones en la carrera. En varias líneas de trabajo se mantienen en el ambiente cotidiano comentarios sexistas relativos al área laboral (ejemplos como “la mina se enoja si entra una mujer” en Minería, o “la mar se enoja” en Oceanografía); y, como si no nos hicieran falta roles a quienes seguir, en la escala directiva son pocas las mujeres en puestos de alta responsabilidad.

Esto no es ajeno a otras carreras con un mayor número de mujeres en sus aulas. No es ajeno a lo que ocurre en los colegios. Basta con escuchar la referencia que hacen algunos profesores a estudiantes hombres como “señor” y a estudiantes mujeres como “mijita”. Esto no es algo que se dé sólo en algunas carreras. Esto no es ajeno a carreras, a universidades, a institutos de formación técnica, a instituciones gubernamentales. Esto es algo que permea desde una sociedad desigual y discriminadora para con el género femenino. ¡Se nos cuestiona por el tipo de ropa que vestimos, la cantidad de maquillaje que usamos, y además cuestionan nuestra capacidad intelectual y profesiona!.

Es por esto que el objetivo común de los distintos sectores organizados es cambiar la educación sexista y terminar con la violencia de género en los planteles estudiantiles. Nos tomamos las Universidades para hacer ver a nuestros compañeros y profesores, y a la sociedad chilena en particular, las discriminaciones y abusos que durante años hemos enfrentado y que no aceptaremos se sigan perpetuando. No por nada este año durante el próximo Congreso Geológico Chileno se realizará la primera sesión de Equidad de Género en Geociencias. Cada mujer desde su arista aporta al cambio en educación hacia la sociedad que queremos. En particular nosotras lo haremos visibilizando las distintas problemáticas de nuestras áreas, proponiendo cambios y líneas de conducta en la base del respeto y mutua convivencia.

Es por esto que el objetivo común de los distintos sectores organizados es cambiar la educación sexista y terminar con la violencia de género en los planteles estudiantiles. Nos tomamos las Universidades para hacer ver a nuestros compañeros y profesores, y a la sociedad chilena en particular, las discriminaciones y abusos que durante años hemos enfrentado y que no aceptaremos se sigan perpetuando. No por nada este año durante el próximo Congreso Geológico Chileno se realizará la primera sesión de Equidad de Género en Geociencias. Cada mujer desde su arista aporta al cambio en educación hacia la sociedad que queremos. En particular nosotras lo haremos visibilizando las distintas problemáticas de nuestras áreas, proponiendo cambios y líneas de conducta en la base del respeto y mutua convivencia.

Pero mientras se siga imponiendo una mirada al género femenino como objeto, como hormonales, y vistas sólo bajo un rol procreador, y no se acepte y respete a las mujeres como personas, con iguales capacidades y potencial laboral en la sociedad, seguirá permeando esta violencia desde la sociedad hacia todas las instituciones, educativas o no.

Somos más que trabajadoras y profesionales; somos más que madres; somos más que un cuerpo. Somos personas y exigimos respeto.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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