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El Careo: El gemelo Concha Rodríguez 45 años después

El Careo: El gemelo Concha Rodríguez 45 años después

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El careo es una figura de derecho procesal, utilizado principalmente en el derecho procesal penal. En general, consiste en un medio de prueba complementario, en relación a la prueba testifical, que tiene por objetivo aclarar los aspectos contradictorios de declaraciones de los intervinientes en un proceso penal.


Hace unos días fue dictada la condena a tres años de prisión efectiva para el coronel retirado, ex agente DINA y ex alcalde Cristián Labbé. La noticia generó alto tráfico en Twitter, donde los bots y seguidores de J.A. Kast furibundos lo defendieron de tal “injusta condena”.

Cuántos pensaron y dijeron que “no hay que volver al pasado, que hay que mirar al futuro”, cuántos descalificaron al testigo, sus memorias, sus recuerdos.

¿Cuántos descalifican a testigos que vivieron la experiencia de la detención con personas que fueron torturadas y luego desaparecidas, que vivieron también las torturas en sus propios cuerpos, cuántos deben hoy día a más de 45 años convivir con la injusticia, injusticia que no es abstracta, injusticia de saber y encontrar en la calle, en su barrio, en el metro a su torturador, al torturador y responsable de la desaparición de su amiga, de su compañero, de su marido?

El compromiso a vida es con la verdad, nuestro compromiso es con la justicia, pero sobre todo el compromiso se plasmó en ese momento en que estuvimos juntos todos y todas, con un trapo sucio cubriéndonos los ojos, en ese momento en que nuestros cuerpos fueron desnudados a tirones, en ese momento que por vez primera escuchamos gemir por el dolor infringido por otros, los agentes de la DINA, los que caminan libres o los que piden beneficios para salir libres.

Por eso, además porque niegan y mienten las personas que fuimos testigos de estos delitos pedimos los careos con los torturadores; por eso pedí el careo con el gemelo Concha Rodríguez, con el llamado Rodolfo.

¿Qué es un careo?

El careo es una figura de derecho procesal, utilizado principalmente en el derecho procesal penal. En general, consiste en un medio de prueba complementario, en relación a la prueba testifical, que tiene por objetivo aclarar los aspectos contradictorios de declaraciones de los intervinientes en un proceso penal.

Pero más allá de las definiciones jurídicas, un careo es el encuentro de una víctima con su victimario. Una víctima y un victimario a un metro o menos de distancia (cercanía). Una víctima a cara descubierta, una víctima sola, con sus ojos abiertos, con su recuerdo a flor de piel, con el miedo de ayer, neutralizado por decisión de justicia, un victimario vestido de humano, con polera o camisa, con jeans o pantalón “de vestir”, con pretensiones de “educadito” saludando a su víctima, un victimario que pretende ser intimidante, una víctima que no esquiva la mirada hasta que él, el victimario, duda, vacila, se equivoca, se contradice.

Hace dos días tuve un careo que vengo solicitando desde hace mucho tiempo, un careo con un agente de la DINA que está libre, que se mueve por Santiago, un agente que fue parte del sistema represivo de la DINA, con detenciones, torturas, desapariciones y conductor operativo de Miguel Krassnoff Martchenko, un agente operativo, que entró y salió de Londres 38 en julio y agosto de 1974, el que participó de la detención de Alfonso Chanfreau, mi marido detenido desaparecido, participó junto a más de una decena de agentes que además allanaron nuestro domicilio y luego a mi junto a nuestra hija Natalia de un año y 2 meses nos llevaron a casa de mi madre y padre. A la mañana siguiente el gemelo Concha Rodríguez llegó a buscarme, diciendo a mi madre que necesitaban a la mujer que habían dejado ahí la noche anterior, escuché mientras llevaba la mamadera a Natalia, pero bajé rápidamente para ver qué quería y que no le hicieran nada a mamá.

Me detuvieron, eran dos, me hicieron subir a la camioneta Chevrolet C10. Nunca he olvidado a Concha Rodríguez, era joven, de 1 m 83 aproximadamente, vestía sport pero formal, era de pelo corto, ondeado y castaño claro. Él conducía la camioneta, durante unas diez cuadras vi su cara. Me dijeron que debían llevarme adonde estaba mi marido porque yo le tenía que hacer unas preguntitas, pues no había querido hablar en toda la noche. A las diez cuadras aproximadamente me pusieron unos scotchs en los ojos y gafas oscuras. Me ingresó a Londres 38 y desde ese momento la tortura infringida a mi cuerpo fue un instrumento de torturas para interrogar a mi marido.

Eso fue mi careo, la descripción de esos hechos, la verdad enfrentada a la mentira del agente, mentira armada, mal armada.

Media hora aproximadamente frente a ese hombre, quien me miró al inicio de manera fija intencionada, hasta que en mi relato señalé que aunque me mirara fijamente no intimidaría mi verdad.

No he olvidado

Desde agosto de 1974, ante la negación de la detención de Alfonso he debido testimoniar y guardar la experiencia en toda su dimensión, con todos sus detalles.

A 45 años no he olvidado, ni un ápice.

Venciendo viejos temores, llegué sola y salí sola de esa nueva experiencia para buscar justicia.

Ahora espero que este exagente sea sometido a proceso y luego condenado.

#TodaLaVerdadTodaLaJusticia

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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