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Jackson, el Gran Hermano Opinión

Jackson, el Gran Hermano

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Diego Pérez de Castro
Por : Diego Pérez de Castro Periodista, Magíster en Comunicación Política y Asuntos Públicos en la Universidad Adolfo Ibáñez.
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Quizás la gran ganadora de la semana que pasó, quien recibió la inmunidad del público, fue la ministra de Bienes Nacionales, Javiera Toro. La militante de Comunes y encargada de la reconstrucción dio el salto y reemplazará a Jackson en Desarrollo Social, con el fin de darle un nuevo liderazgo a un ministerio que está golpeado por el robo de los computadores y también por el caso Convenios.


Si el actual Gobierno fuera un reality show, a propósito del que actualmente emite Chilevisión (“Gran Hermano”), cuyos concursantes son eliminados por popularidad a través de la votación del público, Giorgio Jackson se hubiera ido para la casa hace rato. De hecho, según la última encuesta Panel Ciudadano UDD, el 89% quería su salida del Gobierno.

Su renuncia, justificada desde el punto de vista de que su sola presencia en el gabinete no permite avanzar en los acuerdos que el país requiere, llegó tarde y simplemente fue obligada por el anuncio de la presentación de una acusación constitucional por parte del Partido Republicano en su contra. Si el Gobierno hubiera tenido asegurados los votos para rechazar el libelo, seguramente el fundador de Revolución Democrática seguiría en La Moneda.

Por lo mismo, ¿realmente es creíble “La Gran Patricio Fernández” que hizo Jackson, es decir, que su renuncia es completamente genuina, con el objetivo de evitar enfrentamientos entre el Gobierno del Presidente Boric y la oposición? Difícil o, al menos, cuestionable.

Jackson cavó su propia tumba no solo desde el momento en que habló que eran moralmente superiores a la generación que los antecedió, sino que también cuando fue parlamentario. Fue ahí donde generó malas migas tanto con la actual oposición como con el Socialismo Democrático. De hecho, dentro del Partido Socialista hay muchos quienes no lo pueden ver. Asimismo, su gestión en la Segpres y al mando del Ministerio de Desarrollo Social tampoco es para destacar.

¿Es verdad que Jackson recibe un odio, quizás desmedido, por parte del mundo político? Puede ser, pero no es gratis. ¿Es culpable de la crisis que generó el caso Convenios y Democracia Viva? ¡No! Al menos hasta ahora no se ha encontrado nada que lo vincule a los casos que actualmente están siendo investigados por el Ministerio Público.

Ahora, su salida anticipó otro tipo de cambios: el Presidente dio a conocer a sus nuevos ministros en el tercer cambio de gabinete de su gestión. Si bien es solo una “manito de gato” del “zarpazo de tigre” que hubiera querido la oposición, o que quizá sea necesario, hay ciertos puntos importantes a destacar. 

La llegada de Nicolás Cataldo (PC) a Educación, en reemplazo del cuestionado Marco Antonio Ávila (RD), no hace más que reconocer que efectivamente la acusación constitucional presentada en su contra, en términos de gestión, sí tenía fundamentos. Se entiende la defensa del Gobierno a sus ministros, sin embargo, a la luz de los hechos, quizás hubiera sido mejor pedirle su renuncia o él mismo haber tomado la decisión. A lo Jackson, nuevamente invocando “La Gran Patricio Fernández”.

Por otro lado, el reality en que se ha transformado la actual gestión, también incluyó la salida de Jaime de Aguirre de Cultura, donde la actriz y gestora cultural Carolina Arredondo –hija de la diputada Carolina Marzán–, será su reemplazante. Continuando con la analogía del reality, un par de frases y decisiones desafortunadas, como la decisión de no participar en la Feria de Frankfurt, pusieron al exejecutivo de TV inmediatamente en la placa de eliminación del gabinete. Si bien duró más que Mauricio Rojas (“Mauricio El Breve” para algunos), su gestión será igual de poco recordada.

Asimismo, para qué hablar del despelote en Minería. Tal como sucedió en Cancillería, el Presidente decidió descabezar por completo al ministerio, sacando a la titular Marcela Hernando y al subsecretario Willy Kracht. A la exministra se le reclamaba su poco conocimiento en la materia, además de su poca vinculación con temas importantes como el cierre de Ventanas. Por último, el conflicto de Paipotes, que la mantenía enfrentada con Kracht, terminaron por nominarla “por convivencia”. Aquí, claramente, Boric optó por lo sano y decidió eliminarlos a ambos. 

Quizás la gran ganadora de la semana que pasó, quien recibió la inmunidad del público, fue la ministra de Bienes Nacionales, Javiera Toro. La militante de Comunes y encargada de la reconstrucción dio el salto y reemplazará a Jackson en Desarrollo Social, con el fin de darle un nuevo liderazgo a un ministerio que está golpeado por el robo de los computadores y también por el caso Convenios.

En resumen, queda claro que, de todos los ministros que dejaron sus cargos, el más insigne es Jackson. Si en La Moneda esperan que esto descomprima el ambiente y puedan recuperar la agenda en un 100%, se equivocan, pero por lo menos ya hay avances: Chile Vamos aceptó sentarse a la mesa de conversación por la reforma previsional y el pacto fiscal, sin embargo, nada asegura que el caso Convenios o cualquier otro tipo de error político (o escándalo) desvíen nuevamente la atención en su contra.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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