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Bolsas plásticas: prohibir por el bien común

por 1 julio, 2018

Bolsas plásticas: prohibir por el bien común
Los tiempos cambian y es necesario que las industrias también lo hagan. Un gremio que dice adherir a los principios de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), como lo indica la Asociación de Industriales del Plástico (Asipla) en su reporte anual, y ante la contundente información existente, debe entender que su negocio debe cambiar y que hoy es el mejor momento para hacerlo. Por lo mismo, lamentamos que esta entidad haya recurrido al Tribunal Constitucional, presentando observaciones a la ley basadas en las mismas premisas que alguna vez utilizaron los vendedores de fuegos artificiales al ver amenazado su negocio. Esperamos que la industria recapacite y que la acción finalmente sea retirada, aunque de todas maneras estamos convencidos de que las bolsas plásticas en Chile tienen sus días contados.
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Hasta antes del 2000, la venta de fuegos artificiales a particulares era una actividad comercial como cualquier otra, lícita a pesar de que más de 300 niños al año resultaban con lesiones e incluso algunos fallecían a causa del mal uso de estos productos, según cifras de Coaniquem.

En vista de la amenaza para la salud pública, el legislador decidió prohibir la fabricación, importación, transporte, almacenamiento o distribución de fuegos artificiales para uso doméstico. Uno puede argumentar que el niño quemado no es responsabilidad del fabricante del fuego artificial, o que con campañas de educación se podrían evitar daños, pero en la práctica se vio que la única forma de bajar los accidentes rápidamente era con una ley.

En su momento, los importadores realizaron todo lo posible para evitar la prohibición, escudándose en que se afectaba la garantía constitucional de desarrollar cualquier actividad económica lícita. Sin embargo, la ley fue finalmente aprobada y promulgada y su impacto hoy es innegable, ya que el número de niños quemados por estos elementos cayó en más de 90% (2014) respecto a lo que ocurría antes de esta regulación.

Difícilmente hoy alguien pensaría que esta prohibición fue una medida antojadiza o populista. Había un problema claro y debía solucionarse rápidamente. Creemos que lo mismo ocurrirá en el futuro cuando miremos en retrospectiva la ley que prohíbe la entrega de bolsas plásticas en Chile.

Los impactos negativos de estas bolsas sobre la naturaleza están sobradamente documentados y demostrados, y hoy se comienza a ver también cómo la contaminación plástica podría impactar la salud humana, al ingresar a la cadena alimenticia. Los riesgos de no hacer nada son muy altos, ya que en el actual contexto de cambio climático el daño a los océanos, a los seres humanos y la naturaleza en general será cada vez más catastrófico.

Los impactos negativos de estas bolsas sobre la naturaleza están sobradamente documentados y demostrados, y hoy se comienza a ver también cómo la contaminación plástica podría impactar la salud humana, al ingresar a la cadena alimenticia. Los riesgos de no hacer nada son muy altos, ya que en el actual contexto de cambio climático el daño a los océanos, a los seres humanos y la naturaleza en general será cada vez más catastrófico.

Uno podría argumentar que con mayor educación la población puede evitar que las bolsas afecten el medio ambiente, pero lamentablemente este problema ya nos está ahogando. Quizás hace 15 años podríamos haber hecho otra cosa, pero hoy debemos detener bruscamente la salida de bolsas al medio ambiente, por lo que apoyamos esta prohibición.

Entendemos que los plásticos juegan un rol, por ejemplo, para evitar la pérdida de alimentos, por tanto esta cruzada es solo contra el plástico que termina en los ecosistemas marinos y terrestres, con el consiguiente daño ambiental y social.

Si bien como WWF hemos desarrollado un fuerte trabajo en la búsqueda de acuerdos voluntarios dentro de las comunas para regular y llegar a erradicar las bolsas plásticas, creemos que la urgencia de la situación amerita adoptar medidas estrictas, como la que establece la ley que ha impulsado el Gobierno a través del Ministerio de Medio Ambiente y que fue aprobada por unanimidad en el Parlamento.

Los tiempos cambian y es necesario que las industrias también lo hagan. Un gremio que dice adherir a los principios de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), como lo indica la Asociación de Industriales del Plástico (Asipla) en su reporte anual, y ante la contundente información existente, debe entender que su negocio debe cambiar y que hoy es el mejor momento para hacerlo. Por lo mismo, lamentamos que esta entidad haya recurrido al Tribunal Constitucional, presentando observaciones a la ley basadas en las mismas premisas que alguna vez utilizaron los vendedores de fuegos artificiales al ver amenazado su negocio. Esperamos que la industria recapacite y que la acción finalmente sea retirada, aunque de todas maneras estamos convencidos de que las bolsas plásticas en Chile tienen sus días contados.

 

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