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La pandemia de COVID-19 y el dilema de las libertades individuales

por 11 junio, 2021

La pandemia de COVID-19 y el dilema de las libertades individuales
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Ha sido notorio en el discurso del Minsal, en sus reportes del COVID-19, la referencia a las libertades individuales como motivación para otorgar el Pase de Vacunación, unido a un llamado a usarlo con responsabilidad. Todo esto en condiciones de 7 mil a 8 mil casos diarios distribuidos en todo el territorio. Es curioso que esta apelación a la libertad individual surja en momentos en que el manejo global de la pandemia parece haber perdido su rumbo. Y justifico esta última aseveración.

Una pandemia se maneja adecuadamente, como en Nueva Zelanda e Islandia, con menos de 100 casos diarios, o en Corea del Sur, Noruega, Japón, Taiwán, con menos de mil casos diarios durante meses. Y eso es posible cuando los puertos de ingreso al país son monitoreados estrictamente y el sistema de testeo-trazabilidad y contención (TTA) tiene la capacidad suficiente para detectar, seguir a los casos positivos y sus contactos cercanos y ponerlos en confinamiento y vigilancia, lo que se hace independiente de la tasa de contagios por millón de habitantes. O, como lo ha hecho Israel antes de relajar las medidas sanitarias individuales, con vacunación masiva (Pfizer), que parece haber detenido la propagación del virus.

En Chile, con 7 mil casos diarios y una capacidad de contagio de más de una persona por contagiado, podemos decir que cada día se suman a la carga del sistema TTA al menos 14 mil personas o más. Y al menos por dos días (tiempo promedio de notificación), es decir, 28 mil personas a manejar por el sistema TTA. Nuestro sistema no tiene capacidad de manejar ese número de contagiados.

A pesar de los llamados a fortalecer el proceso TTA de contención de la pandemia, el Minsal no ha incrementado la capacidad total y local del TTA. Un proceso se juzga por sus resultados. Si el sistema tenía capacidad suficiente, debería haber controlado la pandemia cuando Chile tenía alrededor de 1.500 casos diarios, en noviembre 2020, y eso no ocurrió.

En las condiciones actuales, con casos en alza, podríamos estar en una situación de pandemia no controlada y con solo la mitad de la población vacunada. Ante esa situación, es poco prudente y no racional otorgar el Pase de Movilidad mirado desde un punto de vista de control epidemiológico, ya que el aumento de la movilidad y disminución de sensación de riesgo son determinantes del esparcimiento de los contagios.

Inevitablemente, los ciudadanos nos preguntamos: ¿cuáles son las otras razones que se consideraron para otorgar el pase con los riesgos asociados? ¿Libertad individual como lo dice el discurso oficial? ¡Pero es también un asunto de libertad individual el vacunarse!

¿Es una apuesta política para mejorar la imagen del Gobierno? Arriesgada sería, sin duda, y más típica de los negocios, en que quien invierte puede arriesgar mucho si tiene patrimonio suficiente. Estas son hipótesis y estas siempre se pueden probar falsas. Por misericordia con el personal de salud y todos los chilenos, ojalá mis hipótesis se prueben falsas.

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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