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Bienestar para la educación del siglo XXI Opinión

Bienestar para la educación del siglo XXI

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Carolina Albornoz
Por : Carolina Albornoz Directora Ejecutiva Fundación Caserta
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El difícil contexto educativo actual, que se venía acarreando incluso antes de la pandemia, nos ha alejado de las metas de la Agenda 2030 con una anulación de los logros alcanzados en el ámbito educativo y la afectación de los estudiantes más vulnerables. Esto genera un sentido de urgencia respecto a las soluciones para enfrentar esta crisis.

Estamos viviendo una dolorosa realidad que trae consigo significativas brechas en los aprendizajes de casi una generación completa, con casos de violencia extrema y altos índices de presión sobre los docentes respecto a su desempeño. Con todo, habría un déficit de 26 mil docentes idóneos para el 2025, según EligeEducar. 

Frente a este escenario, creemos que poner foco en el bienestar de los docentes como parte de la cultura es el gran paso que debemos dar. En Fundación Caserta acuñamos la frase “si los docentes se cuidan, podrán cuidar a sus estudiantes. Si yo me cuido, puedo cuidar a otros”. Y al alero de esta forma de pensar nació en 2020 Profes en Red en respuesta a la crisis, programa emblemático.

Los docentes son agentes de cambio y en la medida en que los apoyemos en su desarrollo integral y emocional, también contribuiremos a que se vinculen con sus estudiantes, su comunidad escolar y docentes de toda la región, con un enfoque integral, trabajando la conexión del cuerpo, la mente, emociones y espíritu. Así, podremos avanzar hacia un nuevo paradigma que nos enseñe a adaptarnos a este escenario de emergencia y convierta la crisis en una oportunidad de cambio.

¿Qué pasa cuando se les brinda apoyo a los profesores en el trabajo de sus emociones y su liderazgo?, ¿qué sucede cuando les hacemos ver que la realidad de su colegio es similar a la de otros países de Latinoamérica? Según un sondeo de Profes en Red –que tuvo un récord de 820 postulantes, siendo 20% directivos–, el 57% de los docentes declara sentir esperanza y un 30% motivación para salir adelante. 

Además, el 100% de los educadores dijo sentirse resiliente y un 42% con un estado de bienestar alto. Desde Caserta entendemos que la red “es la que sostiene el cambio”. Esto es relevante: un docente que trabaja desde el bienestar tiene mejores resultados en el aula de clases.

Vincular este resultado al escenario adverso, permite contrastar dos formas de abordar el dilema de la educación, donde sin duda el bienestar y la resiliencia serán claves para enfrentar la Agenda 2030.

Tras 20 años trabajando por una educación integral, anhelamos un nuevo rol docente del siglo XXI que finalmente tome el debido peso, valore y aborde la educación socioemocional y la interculturalidad con miras al desarrollo sostenible.

Esta crisis nos debe llamar a amplificar la transformación desde lo individual (docente y su desarrollo humano) hacia el colectivo (aula y comunidad escolar). Para esto es importante abordar el diseño de las intervenciones desde un modelo simple, concreto y evaluable, que especifique el camino a seguir. En ese sentido, nuestro Mapa de Desarrollo Humano ha sido fundamental. La crisis educativa actual amerita una mirada integral del proceso de cambio.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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