Publicidad
Punta Gruesa: La batalla olvidada Opinión Imagen: www.revistamarina.cl

Punta Gruesa: La batalla olvidada

José Pedro Hernández
Por : José Pedro Hernández Académico Facultad de Educación, Universidad de Las Américas.
Ver Más

La audaz estrategia de Condell, la pericia de la tripulación de la Covadonga y la pérdida de la Independencia por parte del Perú, marcaron un antes y un después en el conflicto. Esta victoria, junto al heroísmo de Prat en Iquique, allanó el camino para el triunfo final de Chile en la guerra.


El 21 de mayo no solo se conmemora el heroico sacrificio del comandante Arturo Prat en Iquique. Ese mismo día, en 1879, la Armada de Chile obtuvo una victoria crucial en la Batalla de Punta Gruesa, un enfrentamiento menos conocido, pero que marcó un hito en la Guerra del Pacífico.

Mientras la Esmeralda y la Covadonga mantenían el bloqueo del puerto de Iquique, se enfrentaron a los blindados peruanos Huáscar e Independencia. Tras una hora de combate, el Huáscar se concentró en la Esmeralda, mientras la Independencia se dirigió hacia la Covadonga.

El capitán Carlos Condell, al mando de la Covadonga, tomó una decisión audaz: evadir al Huáscar y dirigirse al sur. La Independencia lo persiguió, disparando sus cañones y enviando botes para abordarlo. Sin embargo, la pericia de Condell y la puntería de los fusileros chilenos repelieron los ataques.

Al llegar a la bahía de Punta Gruesa, la Independencia, confiada en su superioridad, intentó embestir a la Covadonga, pero Condell, conocedor de la zona, había previsto este movimiento. La fragata peruana encalló en las rocas, quedando a merced de los cañones chilenos.

Condell ordenó un intenso fuego, destrozando la cubierta y el casco de la Independencia, que se incendió y sufrió numerosas bajas. Finalmente, la fragata peruana izó la bandera de parlamento, rindiéndose ante la Covadonga.

La victoria en Punta Gruesa representó un duro golpe para la Armada peruana, no solo por la pérdida de uno de sus dos únicos buques blindados, la Independencia, sino también por el importante revés que sufrió en su moral y estrategia, sembrando dudas sobre su capacidad para enfrentar a la flota chilena, factor psicológico que jugó un papel importante en las siguientes batallas.

Por otro lado, la victoria en Punta Gruesa consolidó la posición de Chile como potencia naval en el Pacífico. Esta superioridad marítima permitió a nuestro país controlar las rutas comerciales y bloquear los puertos peruanos, asfixiando su economía y capacidad de abastecimiento.

La Batalla de Punta Gruesa fue un punto de inflexión en la Guerra del Pacífico. La audaz estrategia de Condell, la pericia de la tripulación de la Covadonga y la pérdida de la Independencia por parte del Perú, marcaron un antes y un después en el conflicto. Esta victoria, junto al heroísmo de Prat en Iquique, allanó el camino para el triunfo final de Chile en la guerra.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
Publicidad

Tendencias