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¿A qué juega Macron? Opinión

¿A qué juega Macron?

Mauricio Electorat
Por : Mauricio Electorat Escritor y académico chileno. Autor de "El paraíso tres veces al día", "La burla del tiempo", "Las islas que van quedando" y "No hay que mirar a los muertos", entre otros textos.
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No habían transcurrido dos horas de la primera explosión cuando cayó el segundo misil: el presidente Macron, en cadena nacional, anuncia que, usando la prerrogativa que le confiere el artículo 12 de la Constitución, disuelve la Asamblea Nacional (la Cámara Baja).


Acaban de caer dos misiles de alto poder destructivo en París. El primero explotó al conocerse los resultados de las elecciones de este domingo al Parlamento Europeo. El partido de extrema derecha de Marine Le Pen obtiene una aplastante victoria con el 31,5 % de los votos. Muy atrás, llegan las listas del partido de Macron, con un 14,5% y la del Partido Socialista, con 14%. Así, la Agrupación Nacional se convierte, por lejos, en el partido más importante de Francia.

Su cabeza de lista, Jordan Bardella (un chico de 28 años, con pinta de telepredicador, que no ha puesto jamás los pies en una universidad), con 8,3 millones de votos, ha logrado desplazar a su jefa, Marine Le Pen, que en la primera vuelta de las presidenciales de 2022 obtuvo “solo” 8,1 millones de sufragios. Una verdadera bomba de neutrones que pulveriza todas las estrategias de los partidos tradicionales para frenar el acceso al poder del partido que el padre de Marine, el sulfuroso Jean-Marie Le Pen, fundó en los años 70. Los socialdemócratas, la derecha liberal, los ecologistas y la extrema izquierda “a lo Chávez” nadan desde anoche en un mar de escombros.

No habían transcurrido dos horas de la primera explosión cuando cayó el segundo misil: el presidente Emmanuel Macron, en cadena nacional, anuncia que, usando la prerrogativa que le confiere el artículo 12 de la Constitución, disuelve la Asamblea Nacional (la Cámara Baja). Habrá elecciones legislativas el 30 de junio, con una segunda vuelta el 7 de julio. La guinda de la torta. En París, en Francia entera, reina la estupefacción.

¿A qué está jugando Macron? Porque, obviamente, los únicos que reclamaron la disolución de la Asamblea Nacional fueron los lepenistas. No hay que ser doctor en ciencias políticas para entender que, si la extrema derecha ha pulverizado todos los récords de votación (la última victoria de esa contundencia se produjo hace 35 años, en 1989, cuando la lista de Simone Veil obtuvo el 43% de los votos), lo más probable es que no pierda unas elecciones legislativas dentro de tres semanas.

Por otra parte, si la intención de Macron hubiese sido darle una oportunidad al arco político republicano de rearmar una alternativa de poder, habría anunciado las legislativas para octubre o noviembre. Los analistas políticos han calificado su movida de “iniciativa aventurera y peligrosa”, “reacción de un niño taimado”, “arriesgadísima jugada de póker”. Porque nadie en la izquierda (la socialdemócrata y la otra), ni en la derecha liberal, ni en la propia “macronía”, considera que en tres semanas las fuerzas políticas republicanas logren lo que no han logrado en veinte años: articular una mayoría democrática transversal para frenar a la extrema derecha.

Así las cosas, lo más probable es que Macron se vea obligado a cohabitar con un gobierno de extrema derecha. Y esta es justamente, a mi juicio, su estrategia. Ante la debacle (tantas veces anunciada y muchas, evitada por muy poco), “el presidente más joven de Francia” se dijo: puesto que están a las puertas del poder, que gobiernen ahora. En Francia, el presidente es el jefe de Estado, pero el Poder Ejecutivo recae en el primer ministro y su gobierno. Es muy probable que antes del verano europeo Francia tenga el primer gobierno ultraderechista de su historia contemporánea. Macron conservará la iniciativa en dos ámbitos: Defensa y Relaciones Internacionales. Pero el resto (Interior, Salud, Educación, Cultura, etcétera) será responsabilidad del lepenismo.

Si esto es así, obviamente Macron estaría apostando al desgaste de la extrema derecha en el poder (con él como garante de la Constitución y la democracia) para enfrentar las presidenciales de 2027 con una extrema derecha debilitada, confiando en que en dos años y medio los franceses se darán cuenta de que la extrema derecha solo trae división, enfrentamiento, incertidumbre y pobreza.

Ahora, puede que la reacción republicana y democrática funcione y el lepenismo pierda las legislativas. Tanto en este caso, como si el ejercicio del poder lleva a la extrema derecha a perder las presidenciales de 2027, Macron pasará a la historia como un héroe nacional. Pero si cohabita con la extrema derecha y en 2027 está obligado a pasarle la banda presidencial a Marine Le Pen, entronizando así a la primera presidenta de la República… de extrema derecha, quedará como el sepulturero de la democracia liberal a la francesa. La pregunta es: ¿la única bala en la recámara es para Le Pen o para Macron?

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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