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La utopía desarmada de Melissa Sepúlveda El credo de los anarquistas de hoy

La utopía desarmada de Melissa Sepúlveda

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Bastián Fernández
Por : Bastián Fernández Periodista de El Mostrador
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Después de 90 años los anarquistas vuelven a presidir la federación de la Chile. Acá, la dirigente aborda algunos de los ejes centrales de esta corriente del anarquismo. Ahonda también en su visión sobre el Estado, el poder, los medios de comunicación y la libertad, entre otros temas.


La tercera mujer a cargo del timón de la FECh, en sus 107 años de historia, es libertaria. Melissa Sepúlveda estudia medicina, aún no sabe en qué especializarse, es feminista, tiene un tatuaje de un escarabajo amarillo en su brazo derecho que no significa nada, según dice, y sobre el que tampoco quiere hablar.

Cuando habla del Estado, del capitalismo y el movimiento social, sus ojos cafés profundos miran fijo. Melissa responde sin apresurarse y suele hablar en plural. Tiene labios gruesos, cautivadores, y en su rostro hay una semejanza con Penélope Cruz. Ante algunas preguntas deja escapar una leve sonrisa irónica, como si la respuesta fuese evidente o la pregunta demasiado estúpida. Ante otras, asume una expresión nostálgica, baja la mirada y buscando la respuesta exacta. Cree en una utopía, la de superar todas las formas de autoritarismo para llegar a una sociedad de libres regida bajo el autogobierno.

-En las palabras de Buenaventura Durruti, ¿llevas un mundo nuevo en tu corazón?
-Sí… (sonríe). Creo que sí. Y es lo que esperamos empezar a volcar y que sea una alternativa real. Es uno de los grandes desafíos que tiene la izquierda revolucionaria en Chile, que es mostrarse como una alternativa seria y una posibilidad para el pueblo.

A medida que avanzaba la noche del martes 12 de noviembre, la victoria de Melissa sobre su contrincante de la Izquierda Autónoma (IA), Sebastián Aylwin, se  materializaba. En la angosta calle Arturo Burhle, frente al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción (Sintec), se juntaron más de 150 estudiantes del FEL y la Unión Nacional Estudiantil (UNE), bajo banderas rojas y negras. De ahí marcharon hasta la sede de la FECh, que tras 90 años volverá a ser presidida por los anarquistas.

[cita]El anarquismo siempre ha planteado la abolición del Estado, capitalista o marxista, ya que ve en él diversas formas de represión y dominación. Al respecto Melissa aclara que existen una serie de nuevas lecturas sobre cómo comprender el Estado y la relación con éste. “El Estado, finalmente, termina siendo una relación social. No es sólo el gobierno, ni el ordenamiento político, ni necesariamente la encarnación del neoliberalismo…”, señala.[/cita]

Desde fines del siglo diecinueve el anarquismo ha caminado por una senda propia en la historia política, oponiéndose al Estado, los partidos políticos, los poderes fácticos y económicos.

Anarquismo mutualista, individualista, insurreccionalista, feminista y ecologista, son algunas de las corrientes que han surgido del anarquismo. En ese abanico es el comunismo libertario –o anarcocomunismo–  el pensamiento al que Melissa se siente más cercana. Acá algunos de los ejes centrales de esta ideología política.

ANARQUISMO Y LIBERTARIO  

Sobre lo libertario, Melissa dice que éste recoge la tradición del anarquismo, pero pone especial atención en las prácticas políticas de una organización o movimiento. Las prácticas son, entre otras, democracia directa,  horizontalidad,  acción directa de masas y federativismo. “Éste último es una forma de organización en la cual las decisiones radican en las bases, pero que tiene una organización compleja en la cual hay federaciones de abajo hacia arriba”.

UTOPÍA Y SOCIEDAD IDEAL  

“A lo que aspiramos hoy es a superar las condiciones materiales que vemos y que son concretas. Se ven en los hospitales, en educación, en las condiciones laborales”, dice Melissa. Lo que origina estas diferencias es, según ella, el sistema económico, político, y la macro estructura que genera el ordenamiento de las vidas de las personas. “El objetivo final es lograr una sociedad que supere a la sociedad de clases. Que se establezca el autogobierno popular y la distribución de las riquezas. Y a eso nosotros lo denominamos comunismo libertario”, sentencia.

LIBERTAD  

Este es un concepto que ha estado siempre presente en la corriente anarquista. “No sabría definir en qué se traduciría esa libertad”, dice. Reconoce, además, que como sujetos construidos en el capitalismo, “no sabemos en qué se va a traducir una sociedad sin clases, creo que no lo podríamos imaginar”. Pero sí cree que se puede pensar en el futuro, y empezar a construir los pilares de esa sociedad. “Que sean principios de solidaridad, de cooperación, en donde entendamos que cada ser humano tiene una posición igual en la sociedad. Eso sí lo podemos construir hoy, pensando, algún día, construir la sociedad de libres”.

RELACIÓN CON EL ESTADO

El anarquismo siempre ha planteado la abolición del Estado, capitalista o marxista, ya que ve en él diversas formas de represión y dominación. Al respecto Melissa aclara que existe una serie de nuevas lecturas sobre cómo comprender el Estado y la relación con éste. “El Estado, finalmente, termina siendo una relación social. No es sólo el gobierno, ni el ordenamiento político, ni necesariamente la encarnación del neoliberalismo. Pero sí el Estado como lo conocemos hoy y el desarrollo que ha tenido históricamente ha sido un instrumento favorable a las clases dominantes. Es esa la relación que nosotros queremos abolir”, dice.

RELACIÓN CON EL PODER  

Melissa diferencia entre dos concepciones de poder. Está el poder como la capacidad de coerción, señala, y el poder como capacidad creativa. “El comunismo libertario chileno toma una cuestión, introducida por el marxismo-leninismo, que es el poder popular”. Al respecto profundiza que es la forma de construcción a través de la que se pretende llegar al comunismo libertario. “Es justamente esta capacidad de que nos empoderemos de nuestras propias vidas. Que desde la colectividad, en base a la horizontalidad, podamos ir percibiendo cuál es la forma que queremos tomar en nuestros mecanismos de representación. Que el ordenamiento que queremos para la sociedad sea un ejercicio colectivo, a cargo de todos y todas”, explica Sepúlveda.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Desde los medios de comunicación los anarquistas han sido mostrados, históricamente, como los encapuchados que lanzan molotovs  o ponen bombas en bancos. En opinión de Melissa el problema no se reduce sólo a la caricatura del anarquismo. “Hoy los medios de comunicación cumplen una función que es lamentable para el pueblo chileno, porque invisibilizan muchas otras luchas. Los trabajadores tienen que terminar acampando en el Mapocho para que recién aparezca (en los medios) una huelga. Y siempre es desde el sensacionalismo y no sobre lo que origina que un sindicato se tenga que ir a huelga”, cuenta.

ANARQUISMO EN CHILE

Melissa reconoce la importancia que ha tenido este ideario político en la historia de Chile. Siempre ha estado, según dice, ligado al movimiento obrero y a los orígenes de la FECh. Reconoce y rescata a la “juventud rebelde” de los años 20, con personajes como José Domingo Gómez Rojas y Juan Gandulfo, que le dieron la espalda a la elite intelectual. “Entendían que las condiciones de miseria en las que vivían los obreros de ese tiempo requerían de una actitud proactiva de parte de los estudiantes que tenían acceso a conocimiento y herramientas que no tenían los trabajadores”, señala la nueva presidenta de la FECh.

IDEOLOGÍA DEL FEL 

En este punto la presidenta de la FECh aclara que el FEL no es una organización con una unidad ideológica, “sino que se reúne bajo las prácticas de democracia directa, horizontalidad, acción directa de masas”.

DESAFÍOS EN LA FECH

Consciente del “momento histórico”, Melissa dice que la FECh la toman con “toda la responsabilidad del mundo”. En su opinión lo fundamental son las posibilidades que se abren desde la federación, más allá de haber ganado la elección. “Poder utilizar la federación como una herramienta para el movimiento estudiantil, social y sindical. También aumentar los niveles de participación al interior de la universidad, acercar la federación a los compañeros. Y eso tiene que tener una traducción concreta, eso es el programa de Luchar y esperamos poder llevarlo a cabo”, comenta.

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