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Las claves del desgaste del nuevo actor del tablero político

El año perdido del movimiento estudiantil

por 13 octubre, 2014

El año perdido del movimiento estudiantil
En medio de la baja convocatoria que tuvo la última marcha por la educación, convocada por el Congreso Nacional por la Educación de los Pueblos, la no adherencia de la Cones y la ausencia de la Feuc, el Movimiento Estudiantil se abre camino a un año 2015 complejo, marcado por la reforma de la Educación Superior.
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Llega el mes de octubre y el ciclo de las vocerías de la Confech se cierra. Es así como la Feuc se prepara para comenzar el periodo de campaña electoral, que finaliza con las elecciones del 22 y 23 de octubre, mientras que en la Universidad de Chile se consolidan las alianzas políticas en vistas de las votaciones del 3 y 4 de noviembre. Se inicia el recambio de un año marcado por la contención de la movilización por parte de las juventudes de la Nueva Mayoría al interior de la Confech, y por la disonancia en el mundo secundario, entre las líneas de la Cones y la Aces.

Al interior del Movimiento Estudiantil (ME) hay consenso en cuanto a que este año se ha vivido un contexto diferente, bajo un nuevo gobierno, cargado con las consignas del Movimiento Estudiantil y con una gran aprobación electoral. José Alfaro, parte de la dirección política de la Región Metropolitana de la Juventud Guevarista (organización que tiene presencia en diversas federaciones en el país), reconoce que “fue un gobierno que nos pilló de sorpresa, que se amplió mucho, pero que ofreció más de lo que podía dar”. “El gobierno se blindó ante el ME, tiene a Miguel Crispi y Rodrigo Roco, dos ex dirigentes estudiantiles que conocen muy bien cómo se mueve el movimiento. Pero eso les dio espacio a otras organizaciones más ligadas a la derecha, como la Confepa, para poner las discusiones. Lo que se vio agudizado con la vocación de oposición que tuvo este año el Movimiento Estudiantil”, asegura una fuente cercana a la dirigencia de la Feuc.

Otra piedra en el camino ha sido el accionar que han tenido las juventudes ligadas a la Nueva Mayoría (NM), Sebastián Farfán, miembro de la Mesa Nacional de la Unión Nacional Estudiantil, menciona que “nosotros seguimos con atención cuando la JJ.CC. señalaron que iban a estar con un pie dentro del gobierno y otro en la calle, pero ellos han estado con el cuerpo entero al interior del gobierno”. Agrega que “ha sido complejo tenerlos defendiendo a brazo partido la gestión de Eyzaguirre, con ataques hacia la Fech y la Confech”.

En cuanto a la autocrítica, Takuri Tapia, presidente de la Feusach, determina que “no se previó el recambio generacional, lo que ha afectado a la discusión en las bases. Por ahora es un año a medias tintas, no logramos articularnos de buena manera”. Agrega que “hubo bastantes federaciones y vocerías temerosas de actuar frente al nuevo gobierno (...) realmente no dimensionamos la fuerza de las juventudes de gobierno”.

Diferentes hechos han demostrado algún grado de descoordinación al interior del Movimiento Estudiantil, ya sea por un bloqueo desde las juventudes cercanas a la Nueva Mayoría o por diferentes lecturas políticas del diverso mundo estudiantil; la marcha del jueves pasado, que tuvo una convocatoria de alrededor de ocho mil participantes, es muestra de aquello.

Para las Juventudes Comunistas es otro el trasfondo, “hay un sector que se atribuyó durante todo el año ser el bloque de conducción, pero logró una escasa convocatoria, un rol insuficiente en la reforma. Hay que formar una alternativa, un movimiento poderoso capaz de enfrentar a la derecha y al empresariado”, declara Camilo Sánchez, encargado secundario de la JJ.CC.

Diferentes hechos han demostrado algún grado de descoordinación al interior del Movimiento Estudiantil, ya sea por un bloqueo desde las juventudes cercanas a la Nueva Mayoría o por diferentes lecturas políticas del diverso mundo estudiantil; la marcha del jueves pasado, que tuvo una convocatoria de alrededor de ocho mil participantes, es muestra de aquello. En primera instancia fue una fecha tentativa para hacer una convocatoria nacional, hasta anunciada en diversos medios por la mesa ejecutiva de la Confech, pero finalmente la convocó el Congreso Nacional por la Educación de los Pueblos, la Aces y algunas federaciones como la Feusach. “Hoy día están los que quieren mantener un cambio transformador”, exclamó Takuri Tapia, antes de iniciarse la marcha. “Todos los factores influyen, quienes convocan y quienes se restan (...) hay organizaciones políticas que están interfiriendo durante todo el año, es por esto que la independencia política es fundamental”, declaró Lorenza Soto, vocera de la Aces.

A pesar de que la Confech se sumó a la convocatoria, hubo grandes ausentes, entre ellos la Feuc. Melissa Sepúlveda explica que “la Feuc no se bajó de esta convocatoria, solamente no ha habido una participación de la vocera de esa federación –Nashla Aburman– y creo que eso no es criterio suficiente para decir que no hay una cohesión del ME”. Los ausentes desde un principio fueron la Cones, que se restó de la convocatoria por una decisión de pleno. Tras la marcha, Ricardo Paredes, vocero de la Cones, tildó de “no convocantes” al líder la Feusach y a la Aces y los llamó a “repensar sus liderazgos” y a no culpar a la Cones de “sus fracasos”, aludiendo a la marcha.

Ante esto Takuri Tapia explica que la convocatoria es más amplia que estas dos organizaciones, además añade que el contexto de movilización es complicado “la disposición de los estudiantes es distinta, algunas federaciones están en un periodo de elecciones, o dando otras discusiones. Nos parece bastante raro que nos quieran deslegitimar, ya que como Federación hemos participado de todas las instancias, tanto de la Mesa Social por la Educación (en la que participa la Cones) como del Congreso por la educación de los Pueblos”, y agrega que ellos no se restarán de la marcha del 25 de octubre, que es convocada por la Mesa Social por la Educación.

Un hecho anterior que dejó en evidencia las diferencias, fueron las indicaciones a la reforma que se hicieron a la Comisión de Educación. De las 32 indicaciones que presentó la Confech, 24 se declararon inadmisibles. Frente a esto, la mesa ejecutiva de la Confech, a excepción de la Feuc, salió a criticar lo ocurrido. En una carta enviada a El Mercurio, los estudiantes establecieron que el gobierno había rechazado “por secretaría” las indicaciones. “En estos temas se ven las diferencias y las voluntades de los actores del movimiento, mientras la Confech rechaza lo ocurrido, la Cones sale celebrando el proyecto, porque les acogieron sus indicaciones”, declara Lorenza Soto.

La tensión a la interna de la Confech

Las divisiones al interior de la Confech no son cuento nuevo. Durante el gobierno de Sebastián Piñera, desde las Juventudes Comunistas hasta los trotskistas y los libertarios, lograron convivir y mantener acuerdos; con el cambio de Presidencia de la República y coalición política, las cosas cambiaron. Además los libertarios llegaron a liderar una de las vocerías más importantes, la Fech, en manos de Melissa Sepúlveda. “Cuando el FEL se vio en el poder tuvo que ponerse más amarillo. Finalmente son grupos que a pesar de tener mucha convicción deben demostrar la capacidad de conducción, es por eso que ahora van juntos con la IA y la UNE en la Chile”, declaran desde la UC.

Son tres los grupos en los que se divide la Confech. Por un lado están las “juventudes de gobierno”, lideradas por la JJ.CC., más el apoyo desde un sector moderado de Revolución Democrática (RD). Otro grupo situado más a la izquierda, que desde la Católica han denominado como la ultra, está integrado por fuerzas como el Somos (liderado por Takuri Tapia, presidente de la Feusach), las juventudes del MIR y la Juventud Guevarista, a los que no les acomoda el término de ultra, “somos más radicales, en la medida que queremos cambios de fondo”, aclara José Alfaro.

Finalmente, está el bloque de conducción, integrado por el Frente de Estudiantes Libertarios (FEL), la Nueva Acción Universitaria (NAU), la Izquierda Autónoma (IA) y la Unión Nacional Estudiantil (UNE), espacio que “ha tenido que ponderar las tensiones entre los dos grupos”, aseguran desde la Católica. “Es un grupo de organizaciones políticas que arrogantemente se declaró como bloque de conducción. Estableció que tenía el rol de conducir el espacio, pero tuvimos un año en que se incidió muy poco en la reforma, el movimiento universitario se quedó sin agenda y sin alternativa”, declara Camilo Sánchez, encargado nacional de enseñanza media de las JJ.CC. A lo que Francisco Saínz, encargado político del FEL, respondió que “las JJ.CC. dicen que este año no hemos sido un actor movilizador y nos critican que no se haya influido en la reforma, pero ¿qué reforma se podía ganar? Si el Ministerio no tenía ninguna claridad y la mitad del ME quería ser un soporte para la Nueva Mayoría, una fuerza para frenar, no para conducir la movilización”.

La diversidad ha aumentado el debate ideológico y táctico, “comienzan a surgir algunos quiebres, el bloque de –autollamado– conducción decide subirse al plan de Participación Ciudadana (instancia propiciada por La Moneda), junto a las juventudes de gobierno. Ahí pasó lo que algunos sectores dijimos desde un principio, que no se cumplían las garantías, que no era una participación vinculante y que estaban sólo los actores sociales que tiene el gobierno”, recuerda José Alfaro. La bajada del Plan de Participación Ciudadana también trajo problemas, primero resultó fallida por falta de quórum en una Confech realizada en la Universidad de Concepción, la semana siguiente en la Usach ganó la opción de mantenerse en el plan. El 30 de septiembre, en una tercera votación, se concretó la bajada del Plan de Participación Ciudadana.

Tras la decisión tampoco se ha llegado a un horizonte común. Según fuentes de la Confech, luego de esto surgen tres alternativas, que se mantienen hasta hoy: la del bloque de conducción, que es mantener mesas directas con el Ejecutivo; la de los grupos más “radicales” de la Confech, que es el Congreso por la Educación para los Pueblos, espacio que convocó a la marcha del jueves y que es levantada principalmente por trabajadores de la educación; más la Mesa Social por la Educación, que es parte de la NM y está liderada por la CUT y la cúpula del Colegio de Profesores.

A pesar de las diferencias, existen voluntades para trabajar en conjunto desde algunos sectores. El guevarista José Alfaro, aclara que “hay veces en que se cae en los infantilismos de hablar que nosotros somos la ultra y ellos son los reformistas, pero nosotros no tenemos ningún problema en trabajar con organizaciones como la UNE, el FEL y la IA cuando defiendan las reivindicaciones históricas del movimiento estudiantil. Entendemos que necesitamos de la mayor fuerza para hacer los cambios que se requieren en educación". Por otra parte, desde las Juventudes Comunistas aseguran que están por la unidad, pero en la medida en que la construcción política que se haga sea correcta. “No por la unidad vamos a apoyar políticas que llevan a una mala utilización de las herramientas estudiantiles”, declara Camilo Sánchez.

La irreconciliable relación de los secundarios

La mayoría de las dificultades se han visto en el área de los secundarios, que no han logrado actuar como bloque y se han dividido, por la marcada presencia del oficialismo en la Cones, dirigida Tomás Leyton de Revolución Democrática y Ricardo Paredes de la JJ.CC., y la figura de la ACES, liderada por Lorenza Soto.

Para José Alfaro de la Juventud Guevarista, el movimiento estudiantil secundario pasa por las mismas dificultades que el universitario, pero más profundo. “Numéricamente son más que nosotros, pero tienen mayor dificultad para organizarse. En ese sentido, la Cones ha aprovechado esta situación y se ha encargado de hacer lo que no pudo hacer la Jota a nivel universitario, que es realmente ser un colchón social para la reforma”. Por otro lado, para Sebastián Farfán, integrante de la Mesa Nacional de la UNE, “la existencia de varias organizaciones y una carencia de representatividad del movimiento secundario ha traído como consecuencia una desarticulación, que llevó a la Confech a asumir los desafíos que eran de ellos”.

Desde la otra vereda, los comunistas parecen sacar cuentas alegres: “Nosotros, como JJ.CC., sí hemos dado un ejemplo de cómo debiese conducirse el movimiento estudiantil. Por ejemplo, en la Cones hemos sido capaces de generar avances concretos tanto en el Parlamento como en las calles”, declaró Camilo Sánchez.

El año 2015 parece ser difícil de abordar por parte del movimiento secundario, “el primer antecedente es que el proyecto de la desmunicipalización lo tiren para el verano. Eso es un pie forzado para la no movilización, porque los estudiantes estamos de vacaciones y recién volvemos en marzo”, declaró Lorenza Soto. En cuanto a la articulación de los diferentes sectores, la vocera de la ACES plantea que “si le dejáramos toda la responsabilidad a las vocerías estaría mal, porque también responden a sus bases, las que hoy salen a la calle y salieron el 2011, el 2006 y el 2001, y eso no depende sólo de las vocerías”. La dirigenta finaliza señalando que “lo que se espera es que la articulación sea verdadera”.

La disputa por la conducción del 2015

Superar las diferencias parece ser la táctica para enfrentar el próximo año, que es clave para los universitarios, ya que se discute la Ley de Educación Superior. “Hay que comprender que el gobierno va a dialogar con quien tenga más peso en la discusión pública (...) y durante el 2015 la pelota le queda en la cancha a la Confech, ya que vienen las reformas universitarias”, aseguran desde la UC.

Es así como el juego de las coaliciones electorales para la Fech y Feuc toman fuerza. Para Francisco Saínz, coordinador político del FEL, las elecciones de la Feuc y la Fech son clave, “no sólo nos jugamos un recambio en tema de directiva, lo importante es su visión y quehacer estratégicos. Se necesita una alianza más amplia e importante, con voluntad de diálogo”. En cuanto a las elecciones de la Feuc, el futuro es incierto: “Es preocupante, esperamos que la gente de la NAU logre ganarle al gremialismo. Todos sabemos y hemos intentando entender qué pasa ahí, la gestión de la NAU ha sido mala, la independencia de Revolución Democrática y la Nueva Mayoría es casi nula, eso le juega en contra”. Por otra parte, las Juventudes Comunistas apuestan a mantener el pacto con las fuerzas cercanas a la Nueva Mayoría, es así que “la conducción comunista es necesaria para tener avances importantes, el Confech no tiene agenda de trabajo”, asegura Camilo Sánchez.

“Este año pudimos resistir y develar el actuar del gobierno, el siguiente paso es avanzar. El otro año nos jugamos la ley, tenemos que jugarnos la ley”, es la apuesta del FEL, según Francisco Saínz. Takuri Tapia es enfático al declarar que “para el 2015 es necesario dar un discurso más claro y potente, el próximo año debemos basarnos en medir fuerzas, el ME no puede salir más solo. Es necesario trabajar con otras fuerzas”.

El sábado pasado se estableció una nueva convocatoria a marchar para el 25 de octubre, al parecer, esta vez, con todas las fuerzas del movimiento, ya que es convocada por la Confech, la cual podría contar con nueva dirigencia en la Feuc y estará en plena campaña de la Fech.

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