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Ex gerente Hugo Bravo declaró que Penta donó $50 millones a Fundación Futuro para presidencial de 2009

Amigos en las buenas y en las malas: la histórica amistad de Sebastián Piñera y el “Choclo” Délano

por 5 enero, 2015

Amigos en las buenas y en las malas: la histórica amistad de Sebastián Piñera y el “Choclo” Délano
Se conocieron estudiando Ingeniería Comercial en la UC y forjaron una amistad que se prolonga por 46 años. Han viajado por el mundo junto a sus familias. Délano lo acompañó cuando Ricardo Claro apretó play en la radio Kioto y sepultó su aspiración presidencial. Délano increpó al fallecido abogado y le dijo “eres una bosta”. En la casa de Délano su amigo acordó bajarse de la carrera senatorial por la V Costa. Délano fue parte del llamado "tercer piso". Se hacen bromas. Se quieren. Se apoyan. 
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En el expediente que dejó de ser secreto el pasado 30 de diciembre, el ex gerente general de Empresas Penta, Hugo Bravo, declaró que el holding donó $50 millones a Fundación Futuro, creada y presidida por Piñera, para su campaña presidencial de 2009.

Aunque la directora ejecutiva de la fundación, Magdalena Piñera, desmintió esta información publicada el viernes y precisó que la Fundación Futuro nunca ha recibido aportes de Penta, la cercanía del ex Presidente y el “Choclo” Délano no es un misterio para nadie.

En marzo de 1968, a los 18 años, Sebastián Piñera ingresó al Campus Los Dominicos de la Universidad Católica a estudiar Ingeniería Comercial. Eran 97 alumnos en su promoción –sólo 20 mujeres– y entre ellos estaba su mejor amigo del colegio Verbo Divino, Fabio Valdés, quien le presentó a un joven desgarbado, que tenía roto uno de los dientes incisivos, por lo que se había ganado el apodo de “Choclo”. Carlos Alberto Délano venía del Saint George, donde había sido un estudiante porro, que había terminado la Enseñanza Media con un 4,1. Pudo entrar a Ingeniería Comercial porque justo ese año la facultad de la UC instauró un sistema de preuniversitario en el que obtuvo un 6,6 y así logró ingresar.

Estudiaban juntos, “(Piñera) sabía explicar mejor que el profesor, pero su velocidad era tal que a veces a uno le daba vergüenza decirle que no le había entendido y llegaba a mi casa a mirar el cuaderno”, cuenta Délano en el libro Piñera, historia de un ascenso, de las periodistas Bernardita del Solar y Loreto Daza.

La amistad forjada en el desaparecido campus de la UC se prolonga por 46 años. Ambos sellaron una verdadera hermandad, al punto de que cuando ya eran empresarios se comprometieron a que, si a alguno le iba mal en los negocios, el otro se haría cargo de ayudarlo a pagar las deudas y mantener a su familia, narra el libro Piñera, historia...

En la crisis del 82, Piñera –gerente general de Citicorp– había perdido casi todo su patrimonio en un negocio inmobiliario en Huechuraba, porque el precio de los terrenos se fue a los suelos y nadie compraba. Sacó cuentas y vio que le quedaban US$20 mil. Entonces llamó al Choclo Délano, que había quebrado por una incursión inmobiliaria en La Florida, y lo invitó a hacer un paréntesis junto a su mujer a Estados Unidos y México. También convidó a Fabio Valdés y a su señora. En el camino Piñera perdió la mitad del dinero por unos contratos futuros de cobre y lo mismo ocurrió a su amigo Délano, quien con los pocos ahorros que le quedaban había seguido sus pasos.

Délano era uno de los amigos que acompañó a Piñera la noche del “kiotazo”, el 23 de agosto de 1992, cuando Ricardo Claro, entonces dueño de Megavisión y panelista del programa “A eso de…”, apretó play y se escuchó la voz de Piñera instruyendo a su amigo Pedro Pablo Díaz para que hablara con el periodista Jorge Andrés Richards –panelista del programa–, a fin de que acorralara a Evelyn Matthei, precandidata presidencial como Piñera, y la hiciera quedar mal frente a los televidentes.

Délano era uno de los amigos que acompañó a Piñera la noche del “kiotazo”, el 23 de agosto de 1992, cuando Ricardo Claro, entonces dueño de Megavisión y panelista del programa “A eso de…”, apretó play y se escuchó la voz de Piñera instruyendo a su amigo Pedro Pablo Díaz para que hablara con el periodista Jorge Andrés Richards –panelista del programa–, a fin de que acorralara a Evelyn Matthei, precandidata presidencial como Piñera, y la hiciera quedar mal frente a los televidentes.

Délano entró a la sala de maquillaje a avisarle a su amigo lo que estaba ocurriendo. Piñera entró al set mientras Claro lo abandonaba. “En el pasillo Délano enfrentó al abogado: Yo tenía una muy mala opinión de usted. Ahora tengo una peor. Usted es una bosta”, se relata en Piñera, historia de un ascenso. No deben ser muchas las personas que encararon a Claro con palabras tan directas y despectivas. Délano lo hizo por su amigo que aquella noche vio hecho trizas su sueño de convertirse en Presidente.

Son amigos de reírse uno del otro, porque ambos son irónicos y rápidos con las bromas. En el único viaje que Piñera hizo a Santiago mientras estudiaba el doctorado en Economía en Boston, Délano y Fabio Valdés lo llamaron haciéndose pasar por funcionarios del Gobierno para informarle que tenía una cita con el ministro de Hacienda, Sergio de Castro, quien reclutaba a jóvenes economistas. Al día siguiente, un nervioso Piñera fue a pedirle una corbata prestada al "Choclo" Délano –apunta el libro ya referido– y partió a la reunión... que nunca fue.

Sentados en un estadio de escaños muy duros mientras miraban una competencia deportiva en Estados Unidos, Piñera gentilmente le pasó un cojín a su amigo Délano para que estuviera más cómodo. Al rato apareció un hombre de casi dos metros a increpar al “Choclo”, porque le había quitado su cojín. Era una broma de Piñera. Puede que esa afición tenga su origen en que ambos provienen de familias grandes: Piñera tiene cinco hermanos y Délano seis.

Nunca fue motivo de conflicto su diferente pensamiento político. Mientras Piñera fue opositor al régimen de Pinochet, Délano lo apoyó. Tres días antes del plebiscito de 1988, Piñera organizó un asado con amigos partidarios del NO, como Genaro Arriagada y Andrés Navarro, pero también invitó a Délano, Ernesto Silva Bafalluy y Andrés Allamand, que iban por el SÍ. Piñera y su mujer, Cecilia Morel, entraron cantando “Chile, la alegría ya viene”.

Piñera militó en RN y Délano en la UDI y es uno de los 200 consejeros históricos, aquellos que estuvieron en la primera hora del partido.

Otro hito en su carrera política también lo vivieron juntos. En la casa del “Choclo” Délano, Piñera, entonces presidente de RN, aceptó bajar su candidatura como senador por la V Costa. Joaquín Lavín, el candidato presidencial, alegaba que no podía apoyarlo a él en contra de su compañero de lista, el almirante Jorge Arancibia, de la UDI. Lavín le mostró encuestas en las que el marino lo superaba. Piñera, comiendo donde su amigo, aceptó bajarse a cambio de que la UDI sacrificara a dos candidatos, que fueron su primo Herman Chadwick, que competía por la III, y Francisco Prat, en la IX Norte.

Piñera es un amante de los viajes. Délano ha sido uno de sus acompañantes. Los dos con sus familias han recorrido Europa juntos y, aunque Piñera es conocido por querer llevar la batuta, se ilustra tanto antes de viajar que resulta ser un gran guía. Su amigo “Choclo” cuenta en el libro de las periodistas Daza y Del Solar que “como ha leído tanto llega a un lugar histórico y te relata todo lo que sucedió ahí con lujo de detalles”. Piñera y Délano también han ido al norte, donde el ex Presidente de la República se convierte en un profesor de historia, porque uno de sus temas favoritos es La Guerra del Pacífico.

Délano fue parte del llamado “tercer piso”, el estrecho grupo de amigos que asesoraba informalmente a Piñera durante su mandato presidencial y tenía fuerte ascendiente sobre él. Tanto como para convencerlo de vender Chilevisión cuando ya estaba en La Moneda y también Blanco y Negro.

Curiosamente, pese a compartir tantos momentos juntos y a ser los dos empresarios, sólo se les conoce un negocio juntos: inmobiliaria Las Américas, que en 1992 levantó el edificio del mismo nombre, una de las primeras torres modernas del centro de Santiago, en Miraflores 222.

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