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PAÍS

Las esquirlas políticas del ascenso de Ángela Vivanco golpean al PPD

por 9 julio, 2018

Las esquirlas políticas del ascenso de Ángela Vivanco golpean al PPD
La negociación que dio con el nombre de la nueva ministra del máximo tribunal dejó al descubierto la grieta en la oposición, pero también reconfiguró el mapa respecto a los interlocutores ante el Gobierno en las próximas negociaciones para llenar el resto de las vacantes en la Corte. Uno de los principales perdedores de dicho capítulo fue el nuevo timonel del PPD, Heraldo Muñoz.
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La próxima ministra de la Corte Suprema, Ángela Vivanco, es la flamante ganadora de un proceso político asociado a su elección que dejó heridos en el camino y otros protagonistas para los cuales su nominación fue un triunfo que van a capitalizar en el futuro. Testigos de la negociación que comenzó hace más de quince días, destacaron el rol de los senadores DC, Francisco Huenchumilla y Ximena Rincón, para reunir los apoyos de su partido en pro de la abogada de corte conservador, y defender su voto favorable a la hora de los discursos en la Sala con argumentos jurídicos.

La DC decidió apoyar el nombre que propuso el Presidente Sebastián Piñera para el máximo tribunal del país como muestra de satisfacción por el apoyo de La Moneda a la abogada María Pía Silva, ligada al partido y que hace unas semanas fue elegida como ministra del Tribunal Constitucional (TC).

Entre los ganadores también se cuenta el ministro de Justicia, Hernán Larraín, que no solo eclipsó una vez más a su par de la Segpres, Gonzalo Blumel, sino que en la práctica “hizo el trabajo de negociar con la oposición y se jugó desde el primer momento por Vivanco, a pesar de que en su entorno no era el nombre que realmente figuraba como el preferido para ocupar la vacante de Patricio Valdés”, afirmó un testigo del proceso.

En concreto, algunos cercanos al secretario de Estado atentos al proceso, como el ministro del TC, Cristián Letelier, el abogado Arturo Fermandois y el integrante de la Corte Suprema, Arturo Prado, habrían hecho saber a Hernán Larraín en distintas instancias que una buena opción para reemplazar a Valdés era el abogado Jorge Barahona. Tal como lo reconoció, sobre la base de trascendidos, el senador del PPD Jaime Quintana, en la entrevista que concedió el domingo a El Mercurio.

La opción de Barahona también –según fuentes del ministerio– era apoyada por uno de los asesores cercanos a Larraín, el abogado jefe de la Division Jurídica del ministerio: Héctor Mery. “Para este grupo, el escenario ideal era que el nombre de Vivanco se cayera, justamente por sus actuaciones controvertidas en temas como la píldora del día después o el aborto, para luego de eso incluir el nombre de Barahona”, relató un testigo de la negociación.

Sin embargo, el ministro Larraín logró sacar adelante el nombre de Vivanco, porque el proceso de nominación se encontró con la desidia de los senadores de oposición, más preocupados –como confesaron en las propias bancadas del sector– de otro asunto, como es contener la idea del presidente de la Cámara Alta, Carlos Montes, de entregar al Ministerio Público los informes de asesorías parlamentarias a partir de 2015 y no solamente desde el último año, como plantea un grupo significativo de legisladores.

Con este escenario, el titular de Justicia depositó buena parte de sus esperanzas en el manejo del senador PPD Guido Girardi para sumar votos de dicha colectividad, como sucedió en la práctica.

La elección de Vivanco también dejó al descubierto la falta de liderazgo del presidente del partido, el ex canciller Heraldo Muñoz, quien pareció no enterarse de los problemas internos que generó la nominación propuesta por el Gobierno y tampoco que esto iba a significar una nueva piedra en el camino de rearticulación de la oposición. En la colectividad fueron tajantes, el flamante timonel no jugó papel alguno en las negociaciones y, menos, en tratar de buscar un consenso interno en su propia tienda, es más, aseguraron que el día de la polémica votación estaba en las dependencias del Congreso, ajeno a lo que sucedía en el Senado.

Pero votar alineados con el Gobierno de Piñera y, más aún, por una abogada conservadora en lo valórico, que explícitamente actuó en contra de iniciativas claves de la administración de Michelle Bachelet, como el proyecto de aborto en tres causales, despertó muchas críticas internas en el PPD. Es más, en la colectividad se quejaron de que “la preocupación de Girardi es antes que nada mantener su posición, que para la derecha es la de un 'hombre de Estado', y cuidar su agenda personal en algunos temas específicos que le interesan”, afirmaron en la tienda. 

En ese contexto, en los pasillos del Senado se habló bastante en la semana respecto a que parte de las conversaciones que tuvo Girardi con el Gobierno habrían apuntado a la próxima Ley de Etiquetados y sobre uno de sus empeños más queridos e importantes, el Congreso del Futuro, tesis que ha sido alimentada –afirmaron– por la reunión del senador con el Presidente Piñera en junio, donde el Mandatario comprometió de manera explícita el apoyo institucional y pidió ser “socio” de esa instancia.

La debilidad de Heraldo

Desde el entorno del senador PPD desmintieron tajantemente que existiera un “intercambio de favores” y afirmaron que Girardi solo actuó para que se respetara un acuerdo que existía, hace varias semanas, para aprobar por unanimidad el nombre de Vivanco.

Testigos de la negociación aseguraron que Girardi pidió ayuda al senador Pedro Araya (ex DC) para convencer a la senadora PPD Ximena Órdenes, quien primero iba a rechazar la nominación, luego se abstendría, pero finalmente aprobó. Lo que la habría ayudado a cambiar, afirmaron, fue la posición de Vivanco a favor de los temas de protección al medioambiente, un asunto prioritario para la parlamentaria por la Región de Aysén.

Distinto es el caso de la senadora Adriana Muñoz (PPD), que desde un comienzo se mostró en contra de apoyar a Vivanco, y el de Ricardo Lagos Weber, que al ver que el PS no votaría por la abogada, optó por abstenerse, ya que nunca estuvo convencido del todo.

La elección de Vivanco también dejó al descubierto la falta de liderazgo del presidente del partido, el ex canciller Heraldo Muñoz, quien pareció no enterarse de los problemas internos que generó la nominación propuesta por el Gobierno y tampoco que esto iba a significar una nueva piedra en el camino de rearticulación de la oposición. En la colectividad fueron tajantes, el flamante timonel no jugó papel alguno en las negociaciones y, menos, en tratar de buscar un consenso interno en su propia tienda, es más, aseguraron que el día de la polémica votación estaba en las dependencias del Congreso, ajeno a lo que sucedía en el Senado.

Muñoz solo habló cuando ya era tarde y la división con el Partido Socialista ya estaba al descubierto. El viernes ofreció un punto de prensa conjunto con el presidente del PS, Álvaro Elizalde. En su estilo diplomático, el ex canciller afirmó que “es mucho más lo que nos une que lo que nos puede separar y ese es el compromiso que hemos hecho, de seguir caminando juntos como lo hemos hecho en el pasado. Porque los desafíos que tenemos por delante... porque la gente espera más de nosotros, de los partidos, y ese es un propósito que tiene el PPD y que, sé, tiene el PS”.

Pero estas palabras deberán probarse en los hechos, ya que la relación entre ambos partidos quedó agrietada.  

El encargado de las negociaciones por parte del PS fue el senador Alfonso de Urresti, quien hace algunas semanas hizo saber a la abogada que el acuerdo estaba listo. Por eso, cuando el miércoles 4, a la hora de almuerzo, en el Senado los socialistas notificaron que rechazarían la nominación de Vivanco, todas las miradas se dirigieron a De Urresti, quien pasó a un discreto segundo plano y probablemente no sea considerado en próximas negociaciones similares, porque “demostró que no tiene el tonelaje necesario para garantizar un acuerdo”, como cuestionó un parlamentario de oposición. Quien sí volvió a situarse como otro de los “hombres de Estado” fue el senador PS José Miguel Insulza, quien se abstuvo de votar a favor, pero es visto por el Gobierno como el interlocutor en el PS para negociar las próximas nominaciones.

Posibles nombres

En efecto, durante los próximos diez días la Corte Suprema deberá abrir el concurso para postular a llenar, al menos, uno de los dos cargos que deben ocuparse en el máximo tribunal, luego de las vacantes que dejaron los jueces Carlos Cerda y Milton Juica, quienes jubilaron a finales de junio. A partir del binominalismo que impera en estas designaciones, le correspondería a la oposición tratar de imponer uno de los nombres. Críticos al rol de Guido Girardi, en el PPD afirmaron que otra de las concesiones que se habrían acordado con el Gobierno para materializar el apoyo a Vivanco, fue precisamente la posibilidad de influir en las próximas nominaciones.

En tal sentido, aunque no hay todavía nombres de consenso y los postulantes que podrían formar la quina se mantienen en secreto, ya se habla de dos personas que corren con ventaja. En esta oportunidad se debe elegir entre ministros de la Corte de Apelaciones y, en ese contexto, aparecen el ministro Javier Moya y la ministra Dobra Lusic. Ambos de sensibilidad opositora al Gobierno.

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