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Felipe Salaberry: el subsecretario de la discordia en la derecha por la elección de gobernadores regionales PAÍS

Felipe Salaberry: el subsecretario de la discordia en la derecha por la elección de gobernadores regionales

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Macarena Segovia
Por : Macarena Segovia Periodista El Mostrador
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En el seno de Palacio reconocen que el subsecretario gremialista es el factor clave que desató una suerte de «guerra santa” al interior de la Subdere entre dos bandos políticos: aquellos que quieren que se realicen las elecciones de gobernadores regionales y los que no estarían muy de acuerdo con dichos comicios. Es más, el propio Salaberry habría indicado a sus funcionarios que “no compartía el proceso de elección de gobernadores regionales, pero que le tocaba implementarlo” [ACTUALIZADA]


La elección de gobernadores regionales tiene los ánimos «caldeados” en Chile Vamos. Según reconocieron desde las bancadas parlamentarias de la derecha, uno de los principales factores de conflicto estas semanas es el rol que ha jugado el subsecretario de Desarrollo Regional, Felipe Salaberry (UDI), quien no solo es uno de los protegidos de la timonel gremialista, Jacqueline Van Rysselberghe, sino que es también “la pieza clave” de este partido –según afirmaron en el seno del propio Gobierno– en la pelea por retrasar dicha elección, fijada para octubre del próximo año.

En La Moneda se sabe del fuerte conflicto interno que hay en la Subdere, ya que el subsecretario Salaberry –explicaron– lleva meses enfrascado en una “guerra sin tregua» con parte de sus funcionarios que son militantes de RN. No solo eso, su desempeño internamente ha generado cuestionamientos en Palacio acerca de sus reales capacidades para el cargo, como también sobre las de su equipo más estrecho.

Para graficar las críticas, en La Moneda afirmaron que el problema con la gestión de Salaberry es que “se ha centrado más en los perritos que en la agenda de descentralización”, aludiendo irónicamente al programa “Mascota Segura”, que tiene como asesor al veterinario Sebastián Jiménez,  conocido en televisión como “Lindorfo”.

También lo apuntan desde el Congreso. Las bancadas regionalistas destacaron que recién este año el subsecretario tomó la agenda de la elección de gobernadores regionales y descentralización, al tiempo que recordaron que durante el 2018 fueron “contadas las veces” que llegó hasta la comisión de Gobierno Interior, y que en el Senado estuvo ausente, ya que “la mayoría de las discusiones siempre las llevó Van Rysselberghe”.

Guerra santa

Los cuestionamientos externos a la gestión del subsecretario UDI no son una sorpresa para quienes trabajan en la Subdere, donde los entienden como un “vivo reflejo de la guerra santa” que se ha desatado entre dos bandos políticos: aquellos que quieren que se realicen las elecciones de gobernadores regionales y los que no estarían muy de acuerdo con dichos comicios. Es más, el propio Salaberry habría indicado a sus funcionarios que “no compartía el proceso de elección de gobernadores regionales, pero que le tocaba implementarlo”.

[cita tipo=»destaque»]El gabinete de Salaberry es uno de sus puntos más conflictivos. Desde la Subdere enfatizaron que “no se recuerda en la subsecretaría que haya existido otra autoridad con un equipo más débil que el actual”. Explicaron que su jefe de gabinete, Sebastián Sotelo, solo cuenta con experiencia en la Fundación Jaime Guzmán y “en general no resuelve nada, limitándose a llevar la agenda del subsecretario”. Quien realmente dirigiría la Subdere es el administrador público Juan Ricardo Garrido, jefe de asesores e íntimo colaborador de la senadora Van Rysselberghe, quien estuvo involucrado en el caso de horas extras fantasmas del 2009, cuando la timonel gremialista estaba a cargo de la alcaldía de Concepción.[/cita]

Al interior de la Subdere recalcaron que el subsecretario no tiene la “camiseta de la descentralización” como algunos de sus antecesores de los últimos gobiernos y que “pocos entienden” la razón por la que le dieron el control de esta subsecretaría estratégica a la UDI, que tiene reparos con esta agenda. Agregaron que la relación con los intendentes “es difícil” y que muchas veces los ministros del comité político y el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, han tenido que intervenir en reemplazo de Salaberry para subsanar conflictos.

El gabinete de Salaberry es uno de sus puntos más conflictivos. Desde la Subdere enfatizaron que “no se recuerda en la subsecretaría que haya existido otra autoridad con un equipo más débil que el actual”. Explicaron que su jefe de gabinete, Sebastián Sotelo, solo cuenta con experiencia en la Fundación Jaime Guzmán y “en general no resuelve nada, limitándose a llevar la agenda del subsecretario”. Quien realmente dirigiría la Subdere es el administrador público Juan Ricardo Garrido, jefe de asesores e íntimo colaborador de la senadora Van Rysselberghe, quien estuvo involucrado en el caso de horas extras fantasmas del 2009, cuando la timonel gremialista estaba a cargo de la alcaldía de Concepción.

Un hecho que marcó esta guerra interna fue el despido de la jefa de la División de Políticas, Pía Margarit (UDI), a quien –según fuentes de Gobierno– el subsecretario Salaberry desvinculó debido a su conducción del proceso de descentralización. Pero otras versiones apuntaron a la adhesión de Margarit a la lista del diputado Javier Macaya en las últimas elecciones UDI, lo que habría marcado el destino de la extesorera del gremialismo.

Otra piedra en el zapato para Salaberry sería la jefa de la División de Municipalidades, Pilar Cuevas –militante RN y exintendenta de Aysén–, con quien el subsecretario tendría los puentes absolutamente cortados. En la Subdere afirmaron que esa división «se maneja como un mundo aparte”, es más, que durante el 2018 el subsecretario ni siquiera se hizo presente para comunicarles a sus funcionarios la planificación en materia de municipalidades.

Otro round

Estos días no han sido fáciles para Salaberry. Fue citado para dar cuenta de la mesa política anunciada por el Presidente Sebastián Piñera en su Cuenta Pública, que deberá generar las bases para una «ley corta» que resuelva los conflictos de la elección de Gores, pero el subsecretario llegó con otra idea, la de detallar los avances en descentralización. Una “exposición nunca la han visto”, recalcó a los parlamentarios.

Aunque se le pidió que acotara sus palabras al objetivo de la citación, el subsecretario expuso durante una hora y solo al final aclaró que se convocó a una mesa “técnica” compuesta por especialistas propuestos por cada partido con representación en el Congreso. Así, dicha mesa estará integrada por el excontralor Ramiro Mendoza, Manuel Tobar propuesto por la DC y Aldo Cassinelli elegido por RN, la exsubsecretaria Natalia Piergentili elegida por la bancada regionalista, además de Claudio Arqueros de la Fundación Jaime Guzmán, mientras que por el PS estará Jorge Frites, el concejal Raúl Enríquez por Evópoli y Beatriz Vega por RD, quienes se sumarán a Ignacio Irarrázaval, Miguel Flores, el exsubsecretario Víctor Barrueto, el exintendente de Los Ríos Juan Andrés Varas e Ismael Tolosa.

El subsecretario explicó que la mesa tendrá un plazo menor a los 60 días comprometidos por Piñera, que comenzará a sesionar este lunes 8 de julio en La Moneda y que solo se abocará a temas de temporalidad, revocación y capital humano en el traspaso de atribuciones a los gobernadores regionales: “Este es el marco de acción, no es otro”, recalcó. Con esas palabras dejó de cuajo fuera de la discusión el choque de atribuciones con los delegados presidenciales y el acceso a los presupuestos regionales por parte de los Gores, puntos neurálgicos del tema.

Hizo hincapié, además, en que el trabajo de ajuste y descentralización no culminará en la «ley corta» y que, según su apreciación personal, “la elección de una autoridad regional no es en sí mismo un acto de descentralización”, sino un medio.

La exposición de Salaberry no dejó a nadie contento, ni siquiera convenció a los parlamentarios de su propia coalición, ya que se enfrascó en una discusión por los integrantes de la mesa técnica con el diputado Andrés Longton (RN), quien le pidió que se incorporara a los parlamentarios de la comisión de Gobierno Interior a la mesa, solicitud que no fue acogida por el subsecretario.

La polémica no quedó allí. Salaberry informó que la Subdere aún no ha iniciado la licitación para el estudio de factibilidad económica para la creación de la nueva Región de Aconcagua, actual Quinta Interior. Cabe recordar que, durante el año pasado, el Gobierno de Piñera desechó el informe que realizó al respecto la administración anterior y comprometió un nuevo estudio para el primer semestre de este 2019, pero lo cierto es que este aún ni se inicia.

Ese incumplimiento generó aún más molestia entre los parlamentarios de Chile Vamos, quienes llevaban varios meses consultando por la apertura de la licitación. “Como hay atraso pareciera ser que no hay voluntad”, criticó Longton.

Esa sesión llena de roces no fue una sorpresa para nadie. Hace meses que las relaciones entre la Subdere y los parlamentarios de la comisión de Gobierno no son fluidas. Es más, la diputada PPD Andrea Parra lo calificó como un “subsecretario ausente y pasivo”, que busca tranquilizar las “exigencias externas, donde la UDI ha demostrado sus intenciones de aplazar estas elecciones”. Y sobre la mesa técnica, agregó que “no se están abordando los temas centrales, las controversias entre gobernadores y delegados se van a producir igual y va a ser un gran problema”.

Según la diputada radical Marcela Hernando, el subsecretario ha mantenido «un compromiso bastante superficial, solamente de las cosas que están obligados por ley, no existe una voluntad férrea para descentralizar». Recordó que en el Congreso lo ha visto «solo un par de veces» y que no es «proactivo» en la agenda con las regiones y comunas.

En la bancada de Renovación Nacional existe preocupación por la celeridad y composición de la mesa técnica. El diputado Longton destacó a El Mostrador que no “habíamos hablado nada, absolutamente nada con el subsecretario”, en tanto su par, Bernardo Berger, también parte de la comisión, agregó que “desde el 2018 a la fecha se han estado haciendo trabajos de difusión y creando la reglamentación de la ley”.

Ambos coinciden en que el proceso de la ley corta se debe realizar con celeridad, si no, va a terminar siendo una ley larga y «queremos que se hagan estas elecciones sí o sí el próximo año”, recalcó Longton, mientras que Berger planteó que “el Ejecutivo le tiene que dar la celeridad” y que se debe abordar la transferencia de atribuciones, ya que “es un hecho que le interesa a muchos actores”.

La mesa técnica no es el único flanco abierto para el subsecretario Salaberry. Dentro de la misma Subdere, sus propios técnicos y funcionarios han advertido la posibilidad de que 580 personas puedan perder su trabajo, debido a la duplicidad de funciones entre las Gobernaciones Regionales y el Delegado Presidencial.

El presidente de la Federación Nacional de Trabajadores del Ministerio del Interior, Esteban Tumba, explicó que los funcionarios dependientes de gobernaciones e intendencias ubicadas en provincias cabecera de región “son los que corren más riesgo, ya que si se fusionan pueden crearse duplicidades de funciones”. Son trabajadores que dependen del subsecretario del Interior y “hasta ahora nos han dicho que su intención no es despedir a nadie, pero esa intención debe traducirse en compromisos formales, ojalá a nivel de garantizar estabilidad laboral en una ley corta”.

Según el dirigente “no ha existido una relación fluida entre las organizaciones de trabajadores y el subsecretario Salaberry” y recalcó que no han tenido respuesta desde la Subdere ante la posible inestabilidad laboral que provocará la elección de Gores. “Esa conversación no ha existido. Se le ha planteado que nos interesa conversar y generar un proceso de acuerdos respecto de los impactos de la descentralización, pero la Subdere solo ha escuchado. De parte del subsecretario no ha existido conducción ni posición en este tipo de temas”.

El Mostrador consultó a la subsecretaría sobre la posibilidad de estos despidos, pero decidieron no referirse a ello.

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