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Máximo Pacheco Matte: «Debemos reconocer que la sociedad no es solamente transacciones en el mercado» PAÍS

Máximo Pacheco Matte: «Debemos reconocer que la sociedad no es solamente transacciones en el mercado»

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Lejos de la vida política activa, el exministro de Energía de la Presidenta Michelle Bachelet y exjefe de la fallida campaña presidencial de Ricardo Lagos, analiza en esta entrevista que la sociedad de hoy tiene varias carencias que se deben enfrentar. «La política democrática combina convivencia con controversia y ese equilibrio es difícil, aunque fundamental para ser una mejor sociedad democrática. Para ello debemos entender que la política se trata también de cómo se usan y distribuyen los recursos. Esto no es solo una discusión técnica. Por lo mismo es imposible hacer esta discusión si no aseguramos un buen debate político», sostiene. «Pretendimos –afirma– desde la época de dictadura, despolitizar la sociedad, destruir los partidos y el sistema político y de esa forma escondimos el legítimo debate que debe ocurrir en la sociedad. Escondimos la sociedad con sus valores, creencias y miradas». Un segundo factor que, a su juicio, la sociedad chilena debe corregir «es reconocer que el bien común existe y que es el Estado quien tiene la responsabilidad principal, aunque no monopólica, de representar el bien común. No podemos creer en un Estado subsidiario que se abstenga de este rol de representación del bien común». Para cambiar la sociedad –plantea– «hoy debemos reconocer que la sociedad no es solamente transacciones en el mercado, sino que son principalmente relaciones. Y para ello debemos construir un país donde se respete la relación de todos nosotros con el medio ambiente y también cuidar las relaciones de respeto que nos merecemos entre nosotros para tener una sociedad integrada y donde se respete la dignidad de las personas, de su trabajo, de sus valores y diferencias».


Después de varios meses con escasa figuración pública, Máximo Pacheco Matte (67) parece haberse reactivado en las últimas semanas, desde su participación en un masivo panel de conversación sobre política industrial para Chile, organizado por ASIMET para celebrar su foro anual. Quisimos saber en qué anda este exministro de Energía de la Presidenta Bachelet, exjefe de la fallida campaña presidencial de Ricardo Lagos, exvicepresidente ejecutivo de operaciones en Codelco durante el Gobierno de Patricio Aylwin, pero además con una importante carrera en el mundo privado, en donde llegó a ocupar uno de los cargos de mayor responsabilidad global en International Paper. 

Por esta trayectoria, muchos se preguntan dónde circula actualmente este militante del PS. Nos contactamos con Máximo Pacheco –hijo mayor del admirado ministro de Educación de Frei Montalva– para saber quién es y qué piensa íntimamente este personaje, quien además proviene de una rama familiar con fuerte raigambre en la política nacional.

-¿Cuáles son sus intereses y actividades actualmente?
-Estoy muy entusiasmado como miembro del directorio del DUOC, que con sus 100 mil estudiantes es un tremendo lugar para conectarse con nuestra sociedad actual y también para aprender de nuestros jóvenes. Soy académico en la Escuela de Gobierno UC y doy clases en el Magíster de Políticas Públicas, lo que me tiene muy conectado en la discusión del diseño y ejecución de las políticas públicas. Le dedico horas a la buena lectura, la investigación y los webinars y seminarios para mantenerme al día en la discusión de los temas políticos y de actualidad. También formo parte del Foro de Desarrollo Justo y Sostenible, donde nos reunimos regularmente en el Grupo de Estrategia de Desarrollo Productivo, en el Grupo de Medio Ambiente y en el Grupo de Lineamientos Programáticos donde se discute como debiera ser el modelo de sociedad y economía que necesitamos construir para terminar de salir del modelo neoliberal que se instaló en Chile durante la dictadura. 

-¿Dónde recaen sus principales esfuerzos?
-Todas estas actividades comparten un propósito: tratar, desde la distancia social en que vivimos, de entender el mundo en que estamos producto de todas las transformaciones tecnológicas, sociales y culturales. Un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo. La modernidad líquida de la que nos habla Bauman. Un mundo sin más realidades sólidas, predecibles, controlables, con rutina y costumbres. Ya en un plano más general, está el esfuerzo para adaptarme a la vida en pandemia. En un comienzo, me pareció muy bien que esta vez no se tratara esta calamidad con un sentido religioso, como quizás hubiese ocurrido en un tiempo no tan lejano como se pudiera pensar. Pero en la medida que fue avanzando el contagio del virus, también fue sorpresivo que, pese a todo el avance de la ciencia, de lo que tanto nos jactamos como humanidad, la solución fuera la misma que se nos podría haber dado en el siglo XIX: lávese bien las manos y enciérrese.

-¿Y hacia adelante, dónde quisiera proyectar su vida?
-Es tan difícil planificar. ¿Cuánto tiempo viviremos encerrados? ¿Tendremos más rebrotes del virus? Siento que Chile está viviendo un momento muy importante a partir del 18-O y el acuerdo del 15 de noviembre, que nos tiene convocados a un plebiscito sobre la Constitución. El 25 de Octubre marcará un hito donde se abrirán enormes desafíos y será una oportunidad única en nuestra historia, que debe concentrar todos nuestros esfuerzos para constituirse y conversar para construir un país más integrado y mejor. 

-¿Cómo ha vivido este tiempo de cuarentena y aislamiento?
-Encerrado y respetando las disposiciones sanitarias. Echando de menos a nuestras hijas y nietos. Sin poder ver a mis hermanas y hermano, salvo por zoom. Con ganas de ver a mis amigos. Muchas veces con fatiga de zoom y de pantalla. He desarrollado mis habilidades tecnológicas para así poder preparar nuevas clases para los estudiantes, esta vez con una modalidad tan exigente como son las clases a distancia.

Tiempos para procesos más pausados

-Aparte del tema gubernamental, después del segundo Gobierno de la Presidenta Bachelet, ¿dónde has puesto tu mayor energía los últimos años?
-Renuncié al Ministerio de Energía para colaborar en la campaña Presidencial de Ricardo Lagos. Un esfuerzo de seis meses que demandó enormes energías y que no resultó. Como me dijo un buen amigo, fue un doctorado en el complejo entramado del alma humana tratando de entender por qué no se consiguió los apoyos necesarios para poder entrar a la papeleta final. Después de ello, me dediqué a escribir, junto a 12 cercanos excolaboradores en el Ministerio de Energía, el libro La Revolución Energética en Chile porque quisimos compartir las lecciones y aprendizajes del diseño y ejecución de la política pública que me tocó liderar. Me tocó recorrer casi todas las regiones del país a través de invitaciones para comentar el libro en diálogos con actores sociales, jóvenes, académicos, comunidades, medios de comunicación y líderes diversos. Con esto pude ratificar el enorme interés que despierta en todo Chile el tema energético por su dimensión tecnológica, ambiental, comunitaria y de políticas públicas que viví cuando fui ministro.

-¿Hoy hay menos adrenalina en tu vida?
-Sin duda que mi vida actual funciona con menos adrenalina. Pero la acción no es todo lo que uno necesita en la vida para realizarse en lo personal y humano. Este tiempo más alejado de la gestión ejecutiva, de la primera línea política y de la presencia mediática me han dado tiempo para leer, escuchar, observar, pensar, reflexionar y darle tiempo a los procesos que uno requiere para madurar y comprender lo que estamos viviendo. Ha sido un tiempo de intensidad espiritual e intelectual que me ha hecho muy bien.

-¿Es una pausa?
-Sí. Ayuda mucho conocerse mejor a sí mismo; profundizar tu vida interior y espiritual; cultivar tus afectos. No olvides ese hermoso texto del Eclesiastés, casi infiltrado en el Antiguo Testamento, y que dice que “Todo tiene su tiempo. Tiempo de plantar y tiempo para arrancar lo plantado. Tiempo de buscar y tiempo de perder. Tiempo de callar y tiempo de hablar. Hay tiempos para reír y tiempos para llorar “. Así es la vida y hay que aprender a respetar sus tiempos y sus momentos. 

Aprender para enfrentar el futuro

-¿Te sientes preparado para enfrentar el futuro?
-La mejor preparación es estar siempre disponible a aprender y hacerlo con humildad. Aprender a aprender. Tengo energía y mucha curiosidad por las cosas, por lo que lo más importante es mantener la salud y la curiosidad. Mantenerse sensible a escuchar y ver lo que pasa a tu alrededor, hacerlo con empatía, preocuparse de los que te rodean. El individualismo, el egocentrismo y el preocuparse solo de sí mismo es muy triste y doloroso.

-¿Pero tienes planes hacia el futuro? Cuáles que posiblemente ya no podrás realizar y que dejas como algo pendiente. 
-Tengo muchas inquietudes y proyectos. Me gustaría escribir un libro con nuestra vida en la Escuela Pública en Moscú, ciudad a la que llegamos en plena Guerra Fría cuando el Presidente Frei Montalva encargó a mi padre reanudar las relaciones diplomáticas con la antigua URSS. Llegué a una escuela donde no sabía el idioma y donde lo único que sabían de Chile era el partido del Mundial del 62 en Arica, cuando Leonel Sánchez, mi ídolo, le metió el tiro libre al mítico Lev Yashin, también conocido como “La Araña Negra”, el mejor arquero del mundo en esos años.  Me encantaría aprender a tocar piano. También me gustaría recorrer África con sus colores y vida natural. Caminar por los campos y calles de Chile. Nada reemplaza el caminar para contactarse con la realidad. Quiero tener tiempo para leer a Borges. 

Vida política

-¿Mantienes relaciones activas con el mundo político?
-Creo que sí, aunque intento conocer a los nuevos actores que van naciendo en la política. Líderes jóvenes, dirigentes de las organizaciones de la sociedad civil, alcaldes, dirigentes de juntas de vecinos, comités de vivienda y clubes deportivos. Son personajes que me atrae conocer en esta época donde el contacto con el territorio es tan necesario y tan rico en realidades.

-Me imagino que en tu vida habrá personas y etapas que te han marcado. ¿Por qué no nos cuentas algo de esto?
-Uno de los personajes que más admiro, desde siempre, es el Cardenal Raúl Silva Henríquez. No siendo yo una persona de Iglesia, me tocó conocerlo mucho por su relación con mi padre, quien fue embajador de Chile en El Vaticano. Admiré la capacidad del Cardenal Silva Henríquez de aprender no a través de los libros o la lectura sino a través de la conversación. Un hombre que sabía escuchar, convocaba a la conversación abierta, tolerante y diversa. Una sabiduría que no era libresca sino relacional.

-Además de tu padre, ¿quiénes más de tu familia política han estado muy presentes?
-Mi padre me marcó a fuego. Fue un padre presente, cercano y muy comprometido con mi formación. Mi abuelo Arturo Matte fue muy importante en mi vida de niño y de adolescente. Un hombre sencillo, respetuoso, muy ilustrado y culto. Sabía relacionarse con la gente y era querendón, además de ser alguien muy querible. Cuando fue candidato a Senador, alguien le preguntó a su contrincante qué opinaba de él y respondió : “Arturo Matte…un buen hombre”. Mi abuelo le respondió en su discurso de cierre de campaña en el viejo Caupolicán: “ Fulano hablando de mí, con cierta indiferencia, dice: Arturo Matte… un buen hombre. Lo que él no sabe es lo que cuesta ser un buen hombre”. Ese mensaje no se me olvidó nunca.

-En relación al panorama político presente: ¿cuáles son tus principales preocupaciones y deseos?
-Quiero imaginar un país que derrote el clasismo y el elitismo de nuestra cultura oligárquica. Necesitamos construir un país más integrado. Es inaceptable que la esperanza de vida de una mujer en la comuna El Bosque sea 18 años menos que la esperanza de vida de una mujer en la comuna de Vitacura. Necesitamos que el abuso y la colusión empresarial sean castigados severamente. Es urgente recuperar la legitimidad y la confianza en nuestras instituciones, especialmente Carabineros, el Congreso Nacional y los partidos políticos. Ello es un requisito para la vida democrática.

 Sociedad y futuro

-¿Cómo ves la forma en que la sociedad está enfrentando las prioridades del mañana?
-Con mucha incertidumbre. Lo que parece claro es que la sociedad actual y las personas buscan hoy protección y seguridad. Seguridad social, en sus ingresos y pensiones; seguridad ciudadana frente al delito y el narcotráfico; seguridad ambiental, frente al cambio climático y seguridad sanitaria por las pandemias y el envejecimiento de la población.

-¿Cómo te imaginas el futuro y en qué hemos fallado como sociedad?
-La sociedad que hemos construido tiene varias carencias que debemos enfrentar para ser una mejor sociedad. La política democrática combina convivencia con controversia y ese equilibrio es difícil, aunque fundamental para ser una mejor sociedad democrática. Para ello debemos entender que la política se trata también de cómo se usan y distribuyen los recursos. Esto no es solo una discusión técnica. Por lo mismo es imposible hacer esta discusión si no aseguramos un buen debate político. Pretendimos, desde la época de dictadura, despolitizar la sociedad, destruir los partidos y el sistema político y de esa forma escondimos el legítimo debate que debe ocurrir en la sociedad. Escondimos la sociedad con sus valores, creencias y miradas. Un segundo factor que debemos corregir es reconocer que el bien común existe y que es el Estado quien tiene la responsabilidad principal, aunque no monopólica, de representar el bien común. No podemos creer en un Estado subsidiario que se abstenga de este rol de representación del bien común. Un tercer factor que nos ha hecho mucho daño es exacerbar el individualismo desconociendo el carácter y valor de lo comunitario. Se equivocan aquellos neoliberales que anunciaron que la sociedad no existe y que solo existe el individuo. 

-¿Es cambiar también la forma en que nos relacionamos dentro de nuestra sociedad?
-De todas maneras, porque hoy debemos reconocer que la sociedad no es solamente transacciones en el mercado, sino que son principalmente relaciones. Y para ello debemos construir un país donde se respete la relación de todos nosotros con el medio ambiente y también cuidar las relaciones de respeto que nos merecemos entre nosotros para tener una sociedad integrada y donde se respete la dignidad de las personas, de su trabajo, de sus valores y diferencias.

-¿Qué modelo cree que es el apropiado para afrontar el futuro?
-Un Chile sin el clasismo y elitismo que nos caracteriza. Una sociedad que derrote la cultura oligárquica que nos acompaña y sea entonces más horizontal. Una democracia más participativa y no solo representativa, que por lo demás es un desafío que hoy se repite en muchas partes del mundo. Un país más descentralizado, porque el centralismo que tenemos está asfixiando nuestro desarrollo económico, social y cultural. Donde se reconozcan los derechos sociales básicos, no con políticas basadas en la focalización del gasto, sino en base al derecho de acceso universal a ellas, especialmente en la educación y la salud pública de calidad. Una patria que reconozca a los pueblos originarios, la igualdad de género y nuestra diversidad con tolerancia. Un crecimiento económico con protección del medio ambiente. Un país con salarios y pensiones dignas. Un país donde nuestras políticas de ordenamiento territorial permitan ciudades amigables, integradas y con áreas verdes donde acabemos con las zonas de sacrificio. Sé que son tareas inmensas, hermosas y de largo plazo, pero hacia allá debemos apuntar si queremos asegurar lo que merecemos como país.

-¿Qué debemos hacer como sociedad para tener esa mejor vida colectiva?
-Escuchar, escuchar y escuchar. Respetar al otro. No señalar con el dedo las culpas y responsabilidades del otro, que se ha hecho una costumbre muy transversal en el último tiempo, sino que decidir qué puede aportar cada uno para que seamos un mejor país para todas y todos.

-¿Cómo recomiendas enfrentar la vida a los que ya están de lleno en tu misma etapa de la vida?  
-La vida tiene distintas etapas, momentos y desafíos. Eso nos obliga a pensar en cómo puedo contribuir a mi familia, a mi comunidad y al país en esta etapa. Como le doy a mis seres queridos el afecto que buscan y necesitan; como converso y comparto con ellos las preguntas que se hacen. La vida es dura, difícil y necesita contención y apoyos. Y en eso creo nosotros tenemos mucho que aportar. Hacerlo con alegría, de manera positiva y constructiva. Ser positivo es una actitud y una disposición de ánimo. No somos una generación de quejas, lamentos ni reproches, sino más bien una generación que ha acumulado experiencias, saber y en muchos que conozco hay infinita sabiduría.

 

 

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