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Arica se convierte en el epicentro de los juicios contra el crimen organizado en Chile PAÍS

Arica se convierte en el epicentro de los juicios contra el crimen organizado en Chile

Carlos Basso Prieto
Por : Carlos Basso Prieto Unidad de Investigación de El Mostrador
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Al proceso contra Los Gallegos, que ya culmina su segunda semana, se sumará en junio el relativo a su banda rival, el Tren del Coro, y posteriormente serán juzgados los miembros de un brazo de Los Trinitarios.


Arica será el epicentro del aparato de persecución penal chileno, y lo que suceda en el Tribunal Oral en lo Penal (TOP) de esa ciudad en las semanas venideras será un importante apronte acerca de la capacidad –o no– de combatir al crimen organizado por parte del Estado, pues hacia julio de este año es probable que estén realizándose en forma simultánea tres juicios de gran envergadura, todos relacionados con organizaciones criminales transnacionales.

El primero de ellos es el juicio en contra de Los Gallegos de Caracas, una de las tantas ramas del Tren de Aragua, y que hoy tiene a 38 imputados asistiendo a este juicio, que ha contado con una tramitación inédita, lo mismo que las medidas de seguridad.

Como era previsible, luego de los alegatos de apertura, ninguno de los venezolanos que forman parte de la organización criminal quiso prestar declaración, al iniciarse el lunes la segunda semana del proceso.

Sin embargo, sí lo hizo uno de los chilenos que fue detenido en los operativos, el excarabinero Sebastián González Castillo, quien fue acusado de proveer armas y vehículos a los venezolanos y, además, participar en el envío de remesas de drogas desde Arica a Santiago. Si bien este partió negando los cargos, en la audiencia la Fiscalía expuso una interceptación telefónica que fue captada en junio de 2022 (una semana antes de las primeras detenciones en contra de la banda), en la cual se escucha un diálogo entre el expolicía y Ricardo Martínez, otro exmiembro de Los Gallegos conocido como “Gocho”, quien estaba tratando de formar otro grupo.

El primero de ellos expone que ha tenido problemas con Los Gallegos, aseverando que “me pusieron la pistola y la hueá, y me quitaron los teléfonos y los revisaron, para ver si yo estaba moviendo con otra gente, contigo o con el Suárez”, señala, en referencia al apellido del líder de la banda de los Suárez, el grupo narco chileno que solía reinar en los bajos fondos de Arica, antes de la llegada de Los Gallegos.

Ante ello, Martínez –que por esas fechas había caído en desgracia ante sus excompañeros de delito– le relata que a él también lo habían golpeado, acusándolo de traficar marihuana tipo creepy por su cuenta, junto a González.

Quizá este no esté consciente de que el raid policial efectuado la semana siguiente por la PDI muy probablemente le salvó la vida, pues el 17 de junio de ese año se llevaron presos a los sujetos que lo estaban acusando de ser desleal con ellos, y el precio por eso, por lo general, es la muerte.

González sí tenía muy claro, sin embargo, que junto con él estaban buscando eliminar a todo lo que fuera competencia, como evidencian otros audios revelados por El Mostrador, que muestran el terror que dos narcos chilenos del cerro Chuño sentían hacia los venezolanos, y también de ello da cuenta esta conversación, en la cual Martínez le dice que “andan buscando a todo mundo” (para matarlos).

Ante ello, Martínez pide armas a González y este le responde que ya le pasó una pistola Bersa 9 milímetros a un tal Tulio, sobre la cual dice que “traje del Perú”, jactándose además de ser el proveedor de armas de Suárez y de que el domingo le iban a llegar tres pistolas Glock.

Al igual que los narcos del cerro Chuño, González dice a su interlocutor que no se confía de nadie, que “ya ni siquiera salgo” y que no tiene contacto “con minas, ni con mujeres, ni con venezolanas, ni con venezolanos”.

Más adelante –según el audio expuesto en la audiencia–, “Gocho” le pide “dar zorra” a Los Gallegos, pero González lo llama a la calma: “Todavía no, hermano, todavía no. Esperemos que nos armemos primero”.

Luego, González asevera que el valor de la pistola Bersa es “1.3” (es decir, 1 millón 300 mil pesos), tras lo cual Martínez le pide que le consiga “una pepona”, o un “17” o un “19” (la primera palabra se refiere a una pistola de gran calibre y los números son los modelos más comunes de las pistolas Glock).

Como si transara zapatos, González replica que “es una Glock 17 o una 19, van a llegar tres de las mismas”, agregando que “yo me manejo en todas las huevás allá en Perú“, confirmando de ese modo la sospecha de la Fiscalía de Arica, en orden a que prácticamente todas las armas y explosivos encontrados en poder de Los Gallegos eran traficados desde ese país, por medio de pasos ilegales.

Interrogado por la Fiscalía respecto de ese diálogo, González aseveró que no sabía por qué había dicho esas cosas.

Los Trinitarios del delfín

Ayer, en tanto, debía comenzar también en el Tribunal Oral en lo Penal de Arica (aunque en otra Sala) el juicio en contra de un grupo compuesto fundamentalmente por ciudadanos dominicanos, que según fuentes policiales están relacionados con “Los Trinitarios”. Sin embargo, debido a la renuncia de dos abogados defensores, el juicio se reprogramó para el 8 de julio.

En esta causa, la Fiscalía de Arica acusó a 11 personas (dos de ellas actualmente prófugas), principalmente dominicanos, los que estaban a su vez asociados con narcotraficantes bolivianos, gracias a lo cual pudieron enviar casi 250 kilos de drogas desde el norte hasta Santiago.

El primer envío que la PDI incautó a dicho clan, en Arica, a mediados de 2022, consistía en 118 kilos de clorhidrato de cocaína que iban ocultos en medio de un camión que llevaba tomates hacia la zona central.

Todos los paquetes, como se comprobó en posteriores incautaciones, llevaban la misma figura por fuera: un delfín. En noviembre del mismo año, la PDI nuevamente decomisó droga del grupo –esta vez, estaba oculta en medio de un camión cargado con zapallos italianos y pepinos–, por un total de 35 kilos de cocaína y 17 de marihuana.

Seis días más tarde, el OS-7 Carabineros de Arica detuvo dos vehículos del mismo grupo, encontrando en las ruedas de uno de ellos 79 kilos de cocaína en diversos estados.

El cabecilla del grupo es Rolando Mota Silveiro, más conocido como “Guby”, un ciudadano dominicano domiciliado en la comuna de Estación Central (donde poseía un supermercado, en plena alameda), quien, sin embargo, no ha podido ser detenido hasta este momento.

Al igual como sucedió con la célula principal de “Los Trinitarios”, que estaba asentada en la toma Nuevo Amanecer, en Cerrillos, el grupo de “Guby” poseía un gran poder económico y no solo administraba el supermercado, sino también una barbería, todo a nombre de testaferros, lo mismo que los vehículos que utilizaban para mover la droga y para cumplir la función de “punta de lanza” en los desplazamientos desde el norte hacia la capital, como se denomina a los automóviles que van delante de los camiones, avisando de la presencia de policías o de posibles grupos rivales que quieran quitarles la droga.

En el teléfono de uno de los imputados, el dominicano Josual Brujan Miliano, la PDI encontró no solo las clásicas imágenes de armas de fuego que son propias de quienes integran este tipo de organizaciones, sino también muchas fotografías de él, varias de ellas en la barbería, ostentando fajos de billetes de alta denominación, así como ropa y relojes de marca.

El Tren del Coro

En tanto, el próximo 3 de junio, si no se producen postergaciones, debería iniciarse el juicio, en el mismo TOP, en contra de los cabecillas de uno de los grupos que se descolgó de Los Gallegos: el Tren del Coro, que adoptó ese nombre en homenaje a la ciudad venezolana de Coro, de donde proceden varios de sus integrantes.

Se trata de un grupo igual de peligroso que Los Gallegos, que trató de adueñarse de la zona céntrica de Arica, y que se inició como tal después de junio de 2022, luego del primer golpe de la Fiscalía y la PDI a Los Gallegos.

Como la banda original aparentemente había sido desarticulada (luego se vería que no era así), uno de los soldados del grupo, el colombiano Germán Padilla Díaz, se apoderó de “la plaza de las mujeres”, como se denomina al negocio de la explotación sexual de mujeres.

Debido a ello, cuando la base de Los Gallegos en Perú envió un nuevo contingente a Arica, hacia octubre de 2022, los nuevos líderes notaron que les habían usurpado el lugar, por lo que comenzó una sangrienta guerra entre Los Gallegos y los del Coro, que a la fecha ha dejado casi 20 víctimas fatales.

A diferencia de Los Gallegos, que actuaban sobre todo en el cerro Chuño, los del Coro se asentaron en una casa cercana al estadio El Morro, donde fueron detenidos y se encontraron varias armas, aunque muchas de las que aparecieron en las fotografías que Padilla mantenía en su celular –como un fusil y al menos dos granadas– no han sido aún halladas.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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