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“Alemania vive una burbuja con el dinero que sale del sur”

por 9 julio, 2012

“Alemania vive una burbuja con el dinero que sale del sur”
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Durante los siete meses que estuvo al frente de la Oficina Económica el ex primer ministro griego Lucas Papademos, el economista Gikas Hardouvelis tuvo que negociar las condiciones del segundo plan de rescate griego. Hardouvelis considera que “tiene sentido” lograr más tiempo para los ajustes, pero advierte que Atenas debe demostrar que es un socio “creíble”.

Pregunta. ¿Qué pasa si el nuevo Gobierno no consigue relajar las condiciones del rescate?

Respuesta. El memorando que negoció el Gobierno de Papademos ya contemplaba un año más para cumplir los objetivos del programa si la recesión duraba en 2013, y parece que la economía no va a estabilizarse. El Gobierno pide dos años más, no uno, y es lógico, porque hay que reducir el déficit en 5,5 puntos más centrándose en el recorte de gasto. Esta cantidad es incluso mejor recortarla en cuatro años para dar tiempo a salir de la recesión.

P. ¿Cómo se están cumpliendo los objetivos?

R. Grecia ha reducido en los dos últimos años su déficit primario en 8,2 puntos. Se trata de una gran consolidación fiscal y creo que no se le está reconociendo. El programa contempla reducir el gasto primario de la mitad a un tercio del PIB, la mayor reforma del sector público, pero eso no puede acometerse tan rápidamente. En las negociaciones, el FMI lo entendió muy bien, pero los líderes europeos dijeron que no podían financiar a Grecia más allá de 2014. Debíamos asumir que Grecia debía volver al mercado a buscar financiación el 1 de enero de 2015, lo cual es ridículo. He estimado que si los líderes europeos aceptan dar dos años más de plazo, se requeriría una financiación extra de 25.000 millones de euros. Políticamente eso es muy difícil. Pero el ejemplo español nos da una salida.

P. ¿Por qué?

R. Porque se plantea como un procedimiento técnico. Se dará dinero directamente desde el Mecanismo Europeo de Estabilidad y los otros Gobiernos no deberán ir a sus Parlamentos y enfrentarse a la oposición para pedir permiso. Eso es nuevo.

P. La troika les ha recetado austeridad. ¿No hay espacio para el crecimiento?

R. La mejor forma para volver a crecer es dar liquidez al mercado. Y Grecia sufre una falta de liquidez. Por ejemplo, el Gobierno hace tiempo que no paga a sus proveedores, a quienes debe 6.500 millones de euros. Es mucho dinero para una economía de 200.000 millones de euros y ha forzado a muchas empresas a cerrar. Los bancos también tienen un problema porque los depositantes no les confían su dinero, y todo eso ocurre cuando la población tiene la sensación de que Grecia puede salir del euro.

P. ¿Y esa sensación tiene fundamento?

R. Muchos analistas, especialmente anglosajones, dan por hecho que Grecia dejará el euro porque creen que no será capaz de permanecer. Si un Gobierno tiene deudas en el exterior y nadie le presta, se ve forzado a generar sus propias deudas, por ejemplo, con los proveedores. Si no llega dinero de Europa para pagarles, se deja a deber con la promesa que se pagará en algún momento. Aquí es donde la cuestión de la nueva moneda entra en la fotografía. Por otra parte, el déficit por cuenta corriente es todavía del 9%. Aun si hay una quita parcial y queda entre el 4% y el 4,5%, se sigue necesitando dinero para petróleo o medicinas, que se importan. Ahora bien, hay demasiada interdependencia para que Grecia decida salir del euro.

P. ¿Eso cómo afectaría a los 16 países restantes?

R. A corto plazo, hay un alto peligro de corrida bancaria. En los dos últimos años, en Grecia se han ido el 30% de los depósitos. Si eso ocurriera en España, Italia y Portugal, la pérdida sería de 1,7 billones de euros del sistema bancario. Pero ese pánico bancario se podría resolver. Al final, el Banco Central Europeo proveerá la liquidez necesaria y el resto de Europa avanzará más rápidamente en la unión fiscal y bancaria. Pero imaginemos que la crisis pasa y al cabo de siete años se produce otro shock. Entonces ya nada podrá proteger a ningún país de los mercados.

P. ¿Y cuál es la solución?

R. Más unión: fiscal, bancaria y política. Los eurobonos son una expresión mínima de la unión fiscal.

P. Pero Angela Merkel ya ha dicho que no va a haber eurobonos mientras viva...

R. Eso va a ocurrir antes de lo que cree. Porque los líderes políticos han tenido dos problemas: primero, han tenido una crisis y, segundo, no han tenido la arquitectura necesaria para hacerle frente. Y han decidido poner por delante el segundo y evitar cualquier riesgo moral, pero lo que nos dice la política económica es que ante una crisis primero hay que resolver el problema a corto plazo. Es decir, primero hay que conseguir superar la crisis y luego fijar los términos.

P. ¿Grecia requerirá una nueva reestructuración de la deuda?

R. Si el crecimiento vuelve, no. Pero estamos en un entorno de recortes presupuestarios, subida de impuestos al sector privado, falta de liderazgo y toda la liquidez se va de España, Italia y Grecia hacia Alemania o Suiza, que están prestando a tasas muy bajas. Aún no han entendido lo que ocurre en el sur. Están viviendo su propia burbuja por un desplazamiento de la liquidez del sur hacia el norte. Y el BCE no hace de prestamista en última instancia. Nos mantiene vivos y nos apoya, pero no hace las funciones de un banco central de un país para mantenerlo a salvo.

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