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Ossandón y la ignorancia sexual

por 29 septiembre, 2016

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Como sicóloga, me dedico a temas de sexualidad hace once años y soy docente de sexualidad humana en una universidad de Santiago. Trabajé durante mucho tiempo en una unidad de VIH y SIDA y es por mi experiencia en temas de sexualidad, que me preocupan profundamente las declaraciones del senador Ossandón acerca de la educación sexual, a propósito del libro que se entregará en los Colegios de la Municipalidad de Santiago, como herramienta de educación sobre el tema. Ossandón dijo que el sexo anal no es sexo y que se incluyó en el libro para introducir “ideologías”, que, si leemos entre líneas, se refiere a la homosexualidad.

Desde el año pasado, que Chile tiene un 74% de alza de VIH en adolescentes. Me preocupa que Ossandón pareciera no saber este dato o no saber que dentro de las prácticas de los jóvenes más frecuentes, está el sexo anal, que como psicóloga especialista en el tema, puedo asegurar que sí es sexo, puesto que existe el sexo para la reproducción (sexo vaginal) y el sexo por placer, con prácticas como el sexo anal.

Lo que no saben los jóvenes hoy en día y precisamente por falta de educación sexual, es que el sexo anal es altamente peligroso por su facilidad de que entre el virus del SIDA al cuerpo, ya que se producen microfisuras o puertas de entrada al virus. Es por esto que se debe ocupar condón y buena lubricación. Ahora, ¿cómo van a ocupar condón correctamente los adolescentes, sin educación sexual donde se les enseñe a cómo poner un condón, en qué momento, cómo retirarlo y cómo cuidar que no se rompa? Señor Ossandón, por favor no cierre los ojos frente a una realidad que es preocupante.

Los jóvenes que atendí que venían a tomarse el examen del VIH, poco o nada sabían acerca de cómo usar un condón, qué prácticas sexuales son seguras y cuáles no. Observé la gran falta de educación sexual en la misma comuna donde fue alcalde Ossandón, donde cada vez eran más los y las jóvenes diagnosticados con VIH. Puedo decir que Ossandón como alcalde nunca se hizo cargo o hizo algo para frenar esta alza de VIH en los jóvenes y que era casi imposible realizar intervenciones de educación sexual en los colegios.

No nos sirve un padre o madre que le diga a su hija que el sexo anal no es sexo, pues lo más probable, según las estadísticas, es que esa chica vaya a tener sexo anal. Lo que debemos hacer es decirle que es una práctica peligrosa y que se debe cuidar con el uso correcto del condón y lubricación.

Hay ocasiones en que me desespero al ver la realidad de los problemas en Chile y la tozudez de los políticos, que se guían más por creencias religiosas que por estadísticas y datos contundentes de salud pública.

Ahora bien. Ossandón tiene razón en un punto. Es necesario involucrar a los padres y apoderados en la educación sexual de los colegios, ya que existen mitos en ellos de que, si enseñan educación sexual a sus hijos, les estarían dando “chipe libre” y, bueno, ahí tenemos los resultados de no hablar de sexualidad. Es necesario, según mi experiencia, hablar primero con los padres y apoderados acerca de las enfermedades de transmisión sexual y cómo protegerse, para sensibilizarlos acerca de la importancia de una educación sexual en sus hijos e hijas.

Ahora, con respecto a la demonización del sexo anal y su relación con la homosexualidad, puedo decir que es una práctica que no solo llevan a cabo homosexuales. Hay muchos heterosexuales que gustan y practican del sexo anal, por lo tanto, aquí no hay ninguna ideología que se esté introduciendo, sino que se está tocando una realidad. El sexo anal existe, se practica en toda la población y, sin educación sexual, es una práctica de alto riesgo.

Los jóvenes de hoy no solo presentan alza en VIH, sino que también presentan altas tasas de enfermedades de transmisión sexual, ya que tienen distintas prácticas sexuales sin ninguna protección ni conocimiento de las enfermedades de transmisión sexual. Es frecuente que en sus fiestas existan prácticas sexuales sin protección como penetración anal, frotarse, sexo oral, etc., y esto se hace con varias parejas sexuales, sin que exista internalizada la idea de la importancia de usar condón. Vemos entonces jóvenes con VIH, gonorrea, sífilis y muchas chicas con papiloma humano.

Los padres y apoderados, en estos casos, se enteran de la actividad sexual de sus hijos e hijas solo cuando ya está la enfermedad diagnosticada, siendo que lo ideal hubiese sido que conversaran hondamente acerca de la sexualidad, métodos anticonceptivos y de barrera, antes de las prácticas sexuales. Pero, ojo, no nos sirve un padre o madre que le diga a su hija que el sexo anal no es sexo, pues lo más probable, según las estadísticas, es que esa chica vaya a tener sexo anal. Lo que debemos hacer es decirle que es una práctica peligrosa y que se debe cuidar con el uso correcto del condón y lubricación.

Aplaudo al Municipio de Santiago por la actividad que está llevando a cabo, pero creo que es necesario que la educación sexual se realice como política pública en todo el país, no solo con un libro, sino que con un ramo que incluya a estudiantes, padres, madres y apoderados. Esta educación debiese ser laica e incluir temas de género. ¿Cuántas vidas podríamos salvar si esto se hiciera, si por fin nos quitáramos la venda de los ojos y dejáramos de pensar con nuestras creencias religiosas, exclusivamente?, ¿cuántos embarazos adolescentes podríamos evitar, si conversáramos acerca de los diferentes métodos anticonceptivos?

Ya basta de tapar el sol con un dedo. Basta de hacer política con la Biblia bajo el brazo. La realidad de las enfermedades de transmisión sexual en los adolescentes existe y, con personas como Ossandón, no podremos revertir esta situación.

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