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Envejecimiento poblacional, efecto invernadero y conservación

por 23 septiembre, 2017

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En la conferencia “Chile 2030: Cambios demográficos y desafíos: sociedad en transformación” que tuvo lugar el 31 de agosto en la Universidad Autónoma de Chile se analizó el problema de envejecimiento poblacional.

El Dr. Marc Bovenschulte (Director, Instituto para Innovación y Tecnología de Berlín) expresó que, a su juicio, de aquí al año 2030, Chile tendrá la misma proporción de adultos mayores que hoy tiene Alemania. Actualmente el 10% de la población chilena es mayor de 65 años; en Alemania es 21%. Él plantea que de alguna manera se debe incorporar a ese grupo en el sistema productivo, contribuyendo a la creatividad y a la innovación del país.

Otro de los expositores, el Sr Álvaro Bellolio (Director de Seshat y de la Fundación Nuevas Contingencias Sociales), argumentó que la inmigración es una oportunidad para aumentar la productividad laboral. Sin embargo, el Sr. Roberto Ruiz (Consejero, Servicio Exterior, Ministerio de Relaciones Exteriores) explicó que la inmigración en los países europeos no ha revertido la alta proporción de mayores de 65 años en la población. Finalmente afirmó que la solución para alcanzar un equilibrio, es “teniendo más hijos, y nada más”.

Concuerdo plenamente con el planteamiento del Dr. Bovenschulte y discrepo totalmente con las soluciones propuestas por los Sres. Bellolio y Ruiz.

Estamos experimentando una situación nueva, y por lo tanto no tenemos experiencia, pero por esa misma razón, necesitamos recurrir a soluciones novedosas. No debemos precipitarnos a aplicar soluciones parches (inmigración) u obvias, pero a la postre catastróficas (aumento de la natalidad). En este sentido, la modificación del sistema de pensiones que está en estudio es un paso en la dirección correcta.

La inmigración no es adecuada porque no es sostenible en el tiempo. Es a lo sumo una solución temporal y, el tener más hijos es una proposición en pugna con los problemas que afectan al planeta derivados de la sobrepoblación.

El 11 de julio de este año, la revista Science publicó el artículo “La mejor manera de reducir su contribución de CO2 a la atmósfera es una que los gobiernos no dicen”. El gráfico en el artículo lo dice todo.

Eso, sólo en cuanto a producción de gases con efecto invernadero, porque además, se debe considerar la contaminación que producimos cada uno de los habitantes de la Tierra (plásticos en los mares, químicos en los ríos y un largo etc.), hacinamiento en las ciudades y en el trasporte urbano...

A esto hay que agregar que, a pesar de que Chile exporta productos agropecuarios, específicamente frutas, también importa unos 5 mil millones de dólares en alimentos. El área cultivable de Chile es extremadamente pequeña, un 2,5% de la superficie del país, por lo que es imposible que sea autosuficiente para la población actual, y lo será aún menos en el futuro con el aumento de la población.

La producción de alimentos tiene un techo de eficiencia que consiste en el coeficiente máximo de producción de masa vegetal, en el proceso de fotosíntesis, por unidad de radiación solar. La caña de azúcar cultivada en Brasil, con abundante agua tiene el coeficiente de 8%, el más alto conocido. Significa que por cada unidad de energía solar que ilumina la planta, ésta aprovecha 0.08 unidades sintetizando masa vegetal (85 gramos de azúcar por día por m2 de plantación).

La única forma de aumentar la producción de alimentos es utilizando más terrenos. Echar mano a los bosques para disponer de más tierra para la agricultura choca con los planes de conservación de la biodiversidad. Los bosques proveen servicios ecosistémicos (producción de oxígeno y captación de CO2, regulación de flujo de aguas, proveedor de insectos polinizadores, etc.) y son el hogar de la mayoría de las especies de animales silvestres. Nadie discute hoy lo importante que es evitar la extinción de las especies animales y vegetales que van quedando. A modo de ejemplo, para asegurar la viabilidad del pingüino de Humbolt y varias especies de cetáceos se rechazó el proyecto minero-portuario Dominga.

Otra opción, en teoría, para aumentar la eficiencia de conversión de luz en masa vegetal sería a través de manipulaciones genéticas.

El 37% de la superficie terrestre del planeta se utiliza para agricultura o pastoreo produciendo 1,17 mil millones de toneladas de alimentos anualmente. Se pronostica que para el año 2050 no habrá suficiente producción de alimentos para toda la población mundial.

Estamos experimentando una situación nueva, y por lo tanto no tenemos experiencia, pero por esa misma razón, necesitamos recurrir a soluciones novedosas. No debemos precipitarnos a aplicar soluciones parches (inmigración) u obvias, pero a la postre catastróficas (aumento de la natalidad). En este sentido, la modificación del sistema de pensiones que está en estudio es un paso en la dirección correcta.

Por de pronto deberíamos analizar críticamente las medidas adoptadas en los países que han alcanzado altos porcentajes de personas de la tercera edad. Ya existen 6 países cuyos porcentajes son 20% o más y 8 con 18% o más. Japón es el país con más adultos mayores; 33% de la población es mayor de 60 años y 26% es mayor de 65 años. Al país no han llegado inmigrantes. Sería interesante estudiar cómo han enfrentado esta situación.

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