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Estética Diplomática de lo preponderantemente multilateral

por 26 febrero, 2018

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Debido a nuestro peso relativo en el concierto internacional, Chile necesita un escenario internacional pacífico, predecible, abierto al libre comercio y con vocación por el derecho internacional. La creación de un multilateralismo global y regional han facilitado el desarrollo de estas condiciones por los últimos 73 años.

Chile y otros países se han beneficiado de la actual paz relativa, la que se vio reforzada a partir de los 90s por una apertura comercial significativa, acompañada por la promoción de la democracia y de la protección de los derechos humanos, así como por una ascendente cooperación al desarrollo. Estas características han tenido lugar bajo el manto de un multilateralismo estructurado en base a una amplia red de organismos, foros y espacios internacionales, lo que ha contribuido a la creación de normas y costumbres y, finalmente, a la evolución del derecho internacional. El multilateralismo está en las antípodas del unilateralismo y del solipsismo.

Los países del tamaño e influencia de Chile -país de renta media- tienen posibilidades limitadas de alcanzar un desarrollo sostenible en un ambiente internacional tensionado y donde las grandes potencias puedan hacer uso de su poderío económico o militar para avanzar sus intereses. De allí el importante rol jugado por el multilateralismo, el cual ha garantizado la participación de todos o de un número elevado de países, con una tendencia a incluir la voz de actores no estatales, en la creación de reglas y costumbres internacionales. En el multilateralismo, como dice el Embajador Juan Somavía, “somos todos más iguales” y su triunfo es antes el del consenso. Hoy el multilateralismo está presente en todos los temas: migraciones, océanos, seguridad, DDHH, comercio, medio ambiente, energía, etc.

A nivel global, la prioridad es la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, incluidos sus 17 ODS. Esta Agenda propone la integración equilibrada de las dimensiones: social, económica y medioambiental. La Agenda 2030 ha suscitado un alto grado de consenso sobre medios y fines.

A nivel global, la prioridad es la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, incluidos sus 17 ODS. Esta Agenda propone la integración equilibrada de las dimensiones: social, económica y medioambiental. La Agenda 2030 ha suscitado un alto grado de consenso sobre medios y fines.

A nivel regional, el panorama es un tanto distinto. Nuestra región ha insistido en una secuencia de experimentos multilaterales, cuyo objetivo final es comparecer a nivel mundial “con una sola voz” –tal como ocurre en otras regiones del mundo (UE, Unión Africana, etc.). Sin embargo, la diversidad ideológica se ha profundizado a partir de la crisis de Venezuela. Las divergencias han dado lugar a un “multilateralismo regional imperfecto” – una paralización total o parcial de los organismos regionales- y a un “multilateralismo informal” – como es el Grupo de Lima para tratar la crisis venezolana. No obstante, Chile ha postulado una “convergencia en la diversidad”, como forma de entendimiento.

Por su parte, el multilateralismo económico también ha sido una opción exitosa para Chile. La tendencia ha sido pasar del bilateralismo al plurilateralismo comercial, aunque la falta de valor agregado de nuestra canasta exportadora es una constante difícil de superar. A nivel regional la Alianza del Pacífico se ha consolidado como mecanismo de integración y a nivel inter-regional la suscripción en Chile del CPTPP (Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico) cerrará una etapa evolutiva que comenzó con la propuesta de un FTAAP (Tratado de Libre Comercio de Asia-Pacífico), realizada por ABAC Chile en 2004. La organización de APEC Chile 2019, con la Cumbres de ABAC y CEO Summit, representa también un ejercicio multilateral con un trazo visible de asociación público-privada.

Por otra parte, no hay que olvidar que el universo multilateral es incremental, porque todos los años se van sumando consensos progresivos sobre la base del lenguaje acordado con anterioridad; y es interconectado, porque los consensos alcanzados en un hábitat multilateral determinado influyen y se pueden hacer efectivos en un ambiente distinto en el que fueron originados. El seguimiento de los temas multilaterales no es fácil en ninguna Cancillería.

En retrospectiva, la participación de Chile en diversos espacios multilaterales ha facilitado la consolidación de una posición positiva y de prestigio, lo que ha coadyuvado al logro de los objetivos de política exterior. El aumento sustancial de representantes chilenos en instancias técnicas y en organismos multilaterales, durante los últimos cuatro años, es una prueba de ello.

Hoy una sección importante del relacionamiento externo de Chile dice relación con hábitats multilaterales (económicos y políticos). Saber ocupar y desenvolverse en los espacios multilaterales representa uno de los desafíos más complejos de la diplomacia moderna. Es el desafío de las relaciones personales, del estudio, de la persuasión, de la precisión del lenguaje, de la combinación y asociación de ideas, de la paciencia. Es la estética diplomática de lo preponderantemente multilateral.

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