jueves, 6 de mayo de 2021 Actualizado a las 15:45

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Un nuevo trato entre ciudadanía, empresas y Estado

Un nuevo trato entre ciudadanía, empresas y Estado
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La crisis social del 18 de octubre, acentuada por la pandemia asociada al COVID19, nos obliga a replantearnos el Estado que necesitamos. Debemos mejorar nuestro sistema de pensiones, prestaciones sociales, acceso a la salud, al tiempo que tenemos que crear empleos que posibiliten un vivir digno. El Estado debe recaudar más para así entregar las prestaciones y servicios de calidad que la población demanda. Eso exige revisar nuestro sistema tributario para bajar la evasión, subir la recaudación entre quienes reciben rentas del capital, establecer un royalty a la minería efectivo, así como eliminar exenciones. Simultáneamente, necesitamos duplicar en los próximos 15 años nuestro PIB, sin deteriorar nuestro medio ambiente ni debilitar la cohesión social.

La nueva constitución ofrece oportunidades para enfrentar esos desafíos. Pero, para aprovecharlas, debemos replantearnos el rol que tiene el Estado. Proponemos cambiar en tres ejes: intervención directa en la economía, promoción de alianzas público-privadas, y fomento de ecosistemas productivos territoriales que vinculen comunidades, empresas, academia, organizaciones y sociedad civil. Ese cambio de rol posibilitará un mayor dinamismo económico. Para avanzar en este sentido, puede que no sea necesario encaminarse en largos procesos de reformas legales para la creación de nuevas instituciones, sino fortalecer las existentes.

Primero, los países de la OCDE gastan en promedio 12% del PIB vía compras públicas. Chile no es excepción, el Estado gasta por esta vía una parte muy sustantiva de lo que recauda. Por lo mismo, las compras públicas deben ser transparentes, eficientes y efectivas, posibilitando la entrega de servicios públicos de alta calidad. Debemos estar en continua revisión de los sistemas de compras públicas. Su buen desempeño puede impulsar el empleo, el desempeño de las pequeñas y medianas empresas, la equidad de género, la protección del medio ambiente y la innovación. De hecho, promover la innovación debiese ser un objetivo prioritario, ya que ésta puede impulsar la productividad. Se puede, a través de las compras públicas, impulsar el ecosistema de emprendimiento e innovación. En efecto, si bien los incentivos tributarios, la creación de incubadoras, los programas de entrega de capital semilla (políticas de oferta) son insuficientes, de la evidencia se desprende que las políticas de promoción de las compras públicas innovadoras (política de demanda) son complementarias y tienen efectos positivos significativos sobre la innovación.

Segundo, CORFO es clave para darle dinamismo y profundidad a los distintos sectores económicos. Los aumentos de productividad se dan con la expansión y disrupción de empresas que incorporan nuevas tecnologías o procesos. Ese debe ser nuestro foco para promover crecimiento, competencia y dinamismo en la economía chilena. CORFO tiene que potenciar su sistema de capitalización de empresas pequeñas y medianas, complementándose con SERCOTEC que, a través de sus Centros de Negocios desplegados a lo largo del país, invierte en el fortalecimiento de las capacidades de emprendedores y emprendedoras. Instrumentos para la capitalización de empresas nuevas -hasta ahora de uso muy acotado- tienen que extenderse, con un énfasis en sectores estratégicos y empresas que generen empleo que aseguren el buen vivir, promuevan la equidad de género, innoven e introduzcan nuevas tecnologías. En cuanto a las empresas medianas y grandes, CORFO debe potenciar su crecimiento, facilitando su apertura al mercado de capitales. Un posible instrumento para eso es el “Special Purpose Acquisition Companies” (SPACs). El SPACs es un instrumento utilizado en diversos países que, con regulación robusta, genera incentivos adecuados. Sirve para levantar capital para la inversión en empresas de sectores estratégicos que se abren a bolsa por primera vez. Tiene la ventaja de reducir la incertidumbre al asegurar a las empresas los inversionistas, generando así dinamismo en el mercado en su conjunto. Proponemos que sea CORFO quien por esta vía promueva aperturas a bolsa, el crecimiento de empresas nacionales, y la profundidad del mercado de capitales local.

En suma, la próxima década nos presenta enormes desafíos y debemos enfrentarlos con menos ideología y con más pragmatismo. Proponemos una nueva forma de relacionarnos y un nuevo rol del Estado. Busquemos un nuevo trato, donde todos y todas podamos desarrollarnos plenamente.

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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