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¿Y si eliminamos la UF?

por 20 septiembre, 2021

¿Y si eliminamos la UF?
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El día 9 de septiembre de 2021, el valor de la unidad de fomento (UF) superó la histórica barrera de los treinta mil pesos, llegando a $30.004,41. La UF es una unidad monetaria que se utiliza para ajustar transacciones comerciales, contables y bancarias de acuerdo a la inflación. El objetivo de la UF es mantener los ahorros, créditos, inversiones, préstamos, contratos y otras operaciones actualizadas a lo largo del tiempo sobre la base de la inflación, para mantener el poder adquisitivo del dinero involucrado en dichas transacciones.

El alza de este indicador, rompiendo una barrera psicológica, encendió las alarmas y preocupaciones de muchos que observan cómo deben destinar cada vez un mayor monto de dinero de su presupuesto familiar para pagar compromisos financieros indexados a la UF, tales como créditos hipotecarios, seguros, planes de salud, arriendos, entre otros. Hace solo un año de esta histórica fecha, el valor de la UF se encontraba en $28.687,77. ¿El culpable de esta alza?... la inflación. Cabe recordar que el valor de este indicador se va reajustando por la variación del índice de precios al consumidor (IPC), es decir, la inflación.

Así, por ejemplo, en el IPC de agosto registró una variación de 0,4%, lo que significa que la UF subirá 0,4% entre el 9 de septiembre y el 9 de octubre del presente año, con lo cual su cotización llegará a los $30.124,43. Luego, lo que está detrás de esta inusual y brusca alza experimentada por la UF en el último año es la alta inflación que se ha registrado, que para agosto 2021 acumula un alza de 4,8% en 12 meses.

La UF es un indicador que refleja el avance de la inflación, y a la vez es un mecanismo que permite a los actores económicos protegerse del riesgo de la inflación. Es simplemente un termómetro que mide la temperatura de los precios, pero que no controla dicha temperatura. En periodos donde este indicador registra importantes aumentos (como en la actualidad) es usual escuchar la tentadora propuesta de eliminar la UF, pensando que así se ayudaría a solucionar el problema de fondo que es el alza de los precios. Sin embargo, esto equivale a eliminar el termómetro, pensando que así se va a eliminar la fiebre. La fiebre de los precios (inflación) seguirá ahí sin el termómetro (UF), pudiendo incluso empeorar, pero ahora tendremos la falsa idea de que la fiebre no existe. Más que eliminar el termómetro, se debe atacar el origen de la fiebre, la inflación.

La UF solo nos está avisando que tenemos una fiebre inflacionaria, que debemos dar mayor importancia al control de la inflación, que la política monetaria y la política fiscal deben actuar coordinadas en pos de ese objetivo. Significa ser conscientes, por ejemplo, que aumentar el dinero circulante a través de ayudas estatales y retiros de fondos previsionales tendrá efectos en los precios que más temprano que tarde afectarán el poder adquisitivo de las personas. Significa valorar la enorme importancia de la estabilidad de la moneda como un objetivo del Banco Central de Chile, que desde su autonomía en 1989 ha liderado una exitosa gestión en el control de la inflación, de lo contrario, el valor de la UF sería hoy muchísimo más alto.

Para el caso de las instituciones financieras, eliminar la UF las obligaría a buscar otras formas de protegerse del riesgo de inflación al que están expuestas por sus operaciones activas y pasivas, esto traería como consecuencia que eleven las tasas de interés de créditos hipotecarios, por ejemplo, ya que la institución no conoce la inflación futura y, al prestar dinero a largo plazo, corre el riesgo de que la cuota que reciba no cubra el alza de los precios, por lo cual reaccionará subiendo las tasas de interés por ese mayor riesgo asumido.

Los arrendadores de inmuebles, por su parte, al no poder cobrar en UF y protegerse del riesgo de aumentos futuros de inflación, se verían forzados a subir sus precios para evitar que sus ingresos pierdan poder adquisitivo, lo cual encarecería los precios y arriendos.

Por otro lado, eliminar la UF afectaría el ahorro (a los ahorristas, en definitiva), ya que al no haber una unidad monetaria que reajuste por aumento de precios, el dinero ahorrado en pesos perdería cada día poder adquisitivo por la inflación. Los pensionados que reciben sus jubilaciones actualmente en UF se protegen de la inflación, si se elimina no podrían hacerlo. Es resumen, si hay inflación y no existe una unidad monetaria que permita reajustar sobre la base de ella, se dificulta el mercado de captaciones y colocaciones (ahorro y créditos).

Eliminar la UF no elimina el alza de los precios, solo haría que los agentes económicos tiendan a sobreestimar la inflación, aumentando los precios para protegerse de ella, generando un círculo vicioso de espiral de alzas.

El problema entonces no es el termómetro sino la inflación, ahí debiera estar el foco e importancia. Si queremos proteger el poder adquisitivo de las personas, hay que apuntar a tener una inflación baja y estable. La inflación es conocida como un impuesto a los más pobres, ya que los sectores de mayores ingresos pueden acceder a mecanismos para protegerse de ella y además disponen de mayor holgura para hacerle frente; las instituciones financieras subirán las tasas de interés para cubrirse de la inflación, encareciendo el costo de financiamiento para las personas. Los más vulnerables, en cambio, no tienen herramientas de cobertura y solo verán cómo se esfuma cada día más el poder adquisitivo de sus ya bajos ingresos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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