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El dolor de cabeza de la PSU: dardos internos en el Gobierno apuntan a Blumel y Galli

por 7 enero, 2020

El dolor de cabeza de la PSU: dardos internos en el Gobierno apuntan a Blumel y Galli
A pesar de la estrategia diseñada, hubo ruido interno ayer en la administración piñerista y, puntualmente, críticas al ministro del Interior. Fuentes gubernamentales aseguraron que la estrategia propuesta por el núcleo político de La Moneda fue abordar el tema de la PSU desde una perspectiva de seguridad pública, que fueron el propio Blumel y el subsecretario Galli quienes reiteraron que “ellos se harían cargo”, garantizando la seguridad para las jornadas de los días 6 y 7 de enero. En el seno del Gobierno ayer reconocieron que se esperaba que la estrategia “fuera más efectiva”, que los teléfonos comenzaron a sonar temprano, ya que, si bien fue marginal, la acción de los secundarios había superado las expectativas, "fue más de lo que se proyectaba”.
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La primera jornada del "boicot" a la PSU dejó un sabor amargo en el Gobierno. La convocatoria de la ACES, No+PSU, Cones y una serie de organizaciones secundarias, llevó a que un 10% de los estudiantes inscritos se viera impedido de rendir la prueba, 64 colegios cerrados, 81 personas detenidas por desórdenes, daños y usurpación no violenta y con una reunión de emergencia en La Moneda, convocada por el Presidente Sebastián Piñera.

Tomas, cortes de calle, barricadas y una serie de intervenciones hasta en la Línea 4 del Metro, fueron algunas de las acciones que realizaron los estudiantes, quienes aseguraron que la jornada “fue un éxito” y que “lo más importante es que no se vio a estudiantes contra estudiantes, como decían en el Gobierno”, recalcó el vocero de la ACES, Víctor Chanfreau.

El debutante subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli, destacó que el 90% de los más de 290 mil estudiantes inscritos sí pudo rendir la prueba de forma normal y que las medidas preventivas fueron coordinadas con el CRUCh y el Demre: “Esas medidas no se anuncian, sino que se toman”, dijo.

El subsecretario hizo un llamado a evitar “evaluaciones anticipadas” y resaltó el dato de que de “67 sedes de 720 sedes fueran afectadas por los hechos, da cuenta de que hasta ahora hemos sido capaces de resguardar el orden público”. La frase fue leída como un “mensaje interno” al seno de la administración piñerista, debido a las críticas que se esbozaron durante toda la mañana de ayer en los pasillos de La Moneda.

La jornada no solo estuvo marcada por las protestas, sino también por la ausencia de las autoridades de Gobierno. No se realizó el tradicional punto de prensa que daba el vamos a las dos jornadas de rendición, en el cual se encontraban autoridades del CRUCh, Demre y el Mineduc. Tanto así, que la presidenta de la comisión de Educación de la Cámara de Diputados, Camila Rojas, ironizó en su cuenta de Twitter: “Érase una vez, cuando en Chile había Ministerio de Educación”.

Explicaron que hubo una "decisión estratégica" de mantener a Carabineros en los entornos a los colegios y no dentro, con el fin de evitar más tensión en el ambiente y que en los últimos días ha habido un monitoreo permanente de este proceso, lo que permitió que en 9 de cada 10 establecimientos se pudiera rendir la prueba de forma normal. Cercanos al ministro Blumel afirmaron que su actuar ante el llamado a boicot ha sido "fiel a su estilo, más calmado", que era difícil que frente al contexto se creara una especie de "PSU Segura" al estilo del exministro Andrés Chadwick junto a la ministra Cubillos, y que si "algunos sectores esperan más mano dura, solo obtendrán resguardo del orden público" de parte del jefe de Interior.

En La Moneda se había decidido abordar el conflicto desde la perspectiva del orden público. La opción del Gobierno fue mantenerse como un actor secundario en el conflicto para que la atención se concentrara en Carabineros, el Demre y el Consejo de Rectores. Por eso, la ministra de Educación, Marcela Cubillos, continuó la estrategia de mantenerse tras bambalinas del tema, al igual que el ministro del Interior, Gonzalo Blumel –aunque sí asistieron a la reunión de emergencia en Palacio para evaluar la jornada–, y la vocería la asumieron, en el caso del Mineduc, el subsecretario de Educación Superior, Juan Eduardo Vargas, y desde Interior, Galli.

Estrategia de roles que fue ratificada por el subsecretario Vargas, quien explicó que habían sido él y el subsecretario Galli quienes habían llevado la coordinación con el Demre y el Consejo de Rectores.

A pesar de la estrategia diseñada, hubo ruido interno ayer en la administración piñerista y, puntualmente, críticas al ministro Blumel. Fuentes de Gobierno aseguraron que la estrategia propuesta por el núcleo político de La Moneda fue abordar el conflicto desde una perspectiva de seguridad pública, que fueron el propio ministro del Interior y Galli quienes reiteraron que “ellos se harían cargo”, garantizando la seguridad para las jornadas de los días 6 y 7 de enero.

Desde el piñerismo recalcaron que esperaban que la estrategia de Blumel y de la policía “fuera más efectiva”, pero a primera hora del lunes los teléfonos comenzaron a sonar debido a que –reconocieron desde el Ejecutivo– la acción de los secundarios “había superado las expectativas, fue marginal, pero más de lo que se proyectaba”.

Uno de los hechos que causó más alarma al interior del Gobierno fue la imagen de un grupo de apoderados en el colegio Andrés Bello de Chiguayante, en la Región del Biobío, haciendo una cadena humana para evitar que se tomaran la escuela. “Era algo que no queríamos ver, que se debía evitar”, subrayaron en el oficialismo.

El principal temor en algunos sectores del Gobierno es que, “a pesar de que se cometen errores no hay consecuencias” y, en este caso, apuntaron al blindaje del ministro del Interior. No son nuevas las críticas desde los ministerios sectoriales al grupo más íntimo de La Moneda, pero ayer los cuestionamientos a Blumel se habrían extendido a algunos miembros de los equipos del comité político. “Que asuma su responsabilidad, no cumplió con lo mínimo: asegurar el derecho a dar la prueba en tranquilidad”, afirmaron en Palacio.

En años anteriores eran la división de Educación Superior y el Demre los que se coordinaban con Carabineros para organizar las jornadas de la PSU, pero este año, tras el estallido de octubre, la policía uniformada comenzó –explicaron fuentes de Gobierno– a tomar medidas especiales para el resguardo de las pruebas y sus traslados. El Ministerio del Interior se hizo parte de la planificación a través del exsubsecretario Rodrigo Ubilla.

Explicaron que hubo una "decisión estratégica" de mantener a Carabineros en los entornos a los colegios y no dentro, con el fin de evitar más tensión en el ambiente y que en los últimos días ha habido un monitoreo permanente de este proceso, lo que permitió que en 9 de cada 10 establecimientos se pudiera rendir la prueba de forma normal. Cercanos al ministro Blumel afirmaron que su actuar ante el llamado a boicot ha sido "fiel a su estilo, más calmado", que era difícil que frente al contexto se creara una especie de "PSU Segura" al estilo del exministro Andrés Chadwick junto a la ministra Cubillos, y que si "algunos sectores esperan más mano dura, solo obtendrán resguardo del orden público" de parte del jefe de Interior.

Los otros balances

El vocero de ACES dijo que en la jornada de hoy martes “va a aumentar el número de sedes suspendidas”. Chanfreau añadió que “nos vamos a tomar las sedes donde se rinde la PSU, nos vamos a estar manifestando tanto afuera como adentro de las sedes y no tememos de las consecuencias, porque tenemos claro que somos más, que es ahora o nunca el momento de cambiar tanto estructuralmente el modelo educativo como esta prueba de ingreso a la educación superior que, tenemos claro, solo segrega y discrimina a los estudiantes secundarios”.

Una advertencia que habría tenido eco al interior de los organismos encargados de la seguridad, razón por la que el despliegue de Carabineros se vería “adelantado y aumentado”, afirmaron fuentes gubernamentales. Además, se hizo un llamado a que los estudiantes que rendirán la PSU lleguen más temprano y se aumentarán los controles de ingreso a las escuelas que son sede.

Desde el Mineduc, el subsecretario Vargas puntualizó que “van a darse todas las posibilidades” y condiciones para rendir la PSU. “El Gobierno ha tomado todas las medidas necesarias para resguardar el derecho de los estudiantes” y afirmó que el propio Presidente Piñera "estaba interesado en cómo estaba avanzando el proceso”.

Desde el Demre agregaron que “es relevante destacar que nuestro objetivo es garantizar la rendición de la prueba por todos los postulantes. A quienes se hayan visto afectados de algún modo, ya sea por tomas u otras situaciones, les llamamos a estar atentos a su correo electrónico y a la página web”.

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