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BRAGA

La brecha de género se "estanca" en Chile, la maternidad podría explicarlo

por 2 marzo, 2019

La brecha de género se “estanca” en Chile, la maternidad podría explicarlo
El país logró reducir la escandalosa diferencia del 50 % existente en 1960 entre el salario que percibían hombres y mujeres en un empleo de similares características a un 18,5 % en 2006, pero desde entonces la cifra se ha mantenido estable.
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La brecha salarial entre hombres y mujeres en Chile permanece estancada en torno al 20 % desde hace más de 10 años, consecuencia, en gran medida, de la falta de conciliación entre la maternidad y la vida laboral, dicen expertos, ya que es en ese momento donde se dispara la desigualdad.

El país logró reducir la escandalosa diferencia del 50 % existente en 1960 entre el salario que percibían hombres y mujeres en un empleo de similares características a un 18,5 % en 2006, pero desde entonces la cifra se ha mantenido estable, con algunas subidas significativas en años posteriores, según datos del Centro de Estudios Públicos de Chile (CEP).

Una evolución que sitúa al país en el puesto 54 de un total de 148 analizados en el Informe Global sobre la Brecha de Género 2018, publicado por el Foro Económico Mundial, que analiza los derechos de las mujeres en cada nación en términos económicos, políticos y educativos.

En este sentido, Chile clasifica por encima de la media internacional en todas las categorías, menos en la que se refiere a la "participación económica y el acceso a oportunidades laborales", donde baja hasta el puesto 120. Uno de los peores resultados analizados de todo el mundo.

Las raíces de esta injusticia emanan de diversas cuestiones culturales y políticas, como bien denunció la presidenta de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcenas, durante la presentación del informe "Panorama Social de América Latina 2018", presentado el pasado enero.

Bárcenas apuntó como uno de los principales responsable al "techo de cristal"; con el que las mujeres tienen que batallar para compaginar su vida laboral con las tareas del hogar y el cuidado de los hijos.

Un planteamiento que va en la línea de los resultados que arrojó el año pasado un estudio realizado en Dinamarca en el que, tras analizar la vida laboral de todos los daneses entre 1980 y 2013, los investigadores señalaron que es a partir de la maternidad cuando se dispara la diferencia salarial.

Pero no solo entre hombres y mujeres, sino también entre las mujeres que deciden tener hijos y las que no, ya que la retribución de las madres trabajadoras es de hasta un 30 % inferior respecto de sus pares femeninas sin descendencia, indicaron los investigadores del National Bureau of Economic Reseach (NBER).

En el caso concreto de Chile, aún a falta de estudios concretos con este enfoque, puede verse una relación parecida de factores en los datos publicados en el informe "Género, Educación y Trabajo: avances, contrastes y retos de tres generaciones" elaborado por la fundación Comunidad Mujer.

En esa publicación, mediante el estudio de tres generaciones de hombres y mujeres entre 1940 y 1984, constatan que "la brecha de género en contra de las mujeres aumenta cuando envejecen".

"Cuando la generación de nacido/as entre 1966-1975 tienen entre 21 y 30 años presenta una brecha salarial de género cercana al -10 % en desmedro de las mujeres, mientras que para la generación que nació 10 años después (1976-1985) no existe esa brecha", señalan.

Sin embargo, "luego entre los 31 y 40 años se evidencia una brecha mayor: las mujeres nacidas entre 1956 y 1965 reciben un salario 24,5 % menor que el de hombres a su edad, y entre los 41 y 50 la brecha salarial supera el 25 % en contra de las mujeres en todas generaciones estudiadas".

Con miras a paliar esta situación, el Gobierno chileno de Sebastián Piñera aprobó el pasado mes de septiembre la conocida como "ley sala cuna" que busca que "toda mujer que quiera ingresar al mercado laboral" tenga derecho por contrato a un jardín para recién nacidos, en la empresa o privado, "independientemente del contrato y del tamaño de la empresa en la cual presta servicio".

De esta manera corregía el anterior texto, al incluir a toda trabajadora cotizante, integrando por primera vez a empleadas domésticas y mujeres independientes, así como elimina la restricción del beneficio solo a empresas que tuvieran más de 20 mujeres en su plantilla.

Aún así, la modificación especifica que serán las mujeres las encargadas de financiar este servicio, que será costeado por el empleador al equivalente entre el 0,1 y el 0,4 % del salario de la trabajadora.

Una condición que ha denunciado la Fundación ChileMujeres, al señalar como preocupante que la "contratación se encarezca" y "desincentive" al cargarla con una "cotización adicional" aplicable únicamente a la madre, aunque valora como positiva en general la actualización del articulado.

Mientras, desde la organización Comunidad Mujer, exigen la modernización del "Código del Trabajo y su sistema de protección a la maternidad".

De manera que se puedan extender los "derechos y obligaciones del cuidado familiar a los hombres" y avanzar así hacia una "corresponsabilidad parental y social" que permita igualar "las oportunidades entre hombres y mujeres en el mundo laboral".

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