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10 abandonos y una excepción desesperada

Cultura - El Mostrador

Series: Producciones que no pasaron la prueba por lateras

por 4 octubre, 2016

Series: Producciones que no pasaron la prueba por lateras
Para qué nos engañamos. De cada 10 series que vemos, por lo menos siete son descartables. Por decir algo polite. Porque esa máxima del refranero popular que dice “no todo lo que brilla es oro”, es tan cierta, como que The Wire (HBO) sigue siendo la mejor serie en lo que va del siglo XXI. Quien más, quien menos, seriéfilos y seriéfilas, han pasado por la experiencia de obligarse a ver hasta el último capítulo, aunque la historia no cuaje, esté mal actuada, sea soporífera, reiterativa, o lo que es peor, todas las anteriores. Y es que las ganas de ver cómo se resuelven los nudos dramáticos (si es que existen), a veces “tira más que 4 yuntas de bueyes”, por seguir echando mano a los refranes. Pero claro, terminar de ver ciertas series puede ser algo que te puede matar de aburrimiento. Latero. #EnSerie
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Es así. Todos cargamos con esa lista que no se saca a relucir en las conversaciones cotidianas: la de aquellas series que hemos abandonado a su suerte, sin vuelta atrás. Porque siempre se habla de las adictivas, o de las que generan consumo impulsivo. ¿Pero de las otras? Pues bien. A riesgo de herir la sensibilidad de ciertos públicos fanáticos (siempre lo hay, incluso para series como Jericho), voy a compartir una lista con mis 10 abandonos emblemáticos y 1 excepción desesperada. No se trata de un ránking, porque la idea es no hacer leña del árbol caído. Aquí, el orden de los factores, no altera el producto.

Scandal (ABC).

No tengo nada en contra de Shonda Rhimes, creadora de Scandal, también conocida como la reina midas de la televisión americana. Sin duda, sabe como incorporar los ingredientes para hacer un buen producto televisivo. Ahora bien, personalmente, el melodrama con tufillo a telenovela, me resulta insoportable. Peor todavía, cuando la historia construye un personaje femenino tan fuerte, inteligente y capaz, como Olivia Pope (Kerry Washington), y que sin embargo, siempre sucumbe a los encantos eróticos de su príncipe azul. ¡Qué manera de aportar poco a la lucha feminista global! Es una Diosa con pies de barro.

La serie va en su quinta temporada, con una sexta en el horizonte, lo que habla de su éxito en cierto público, al que claramente, no pertenezco. Abandoné en la tercera entrega. Disponible en Netflix.

Jericho (CBS).

Esta serie, que sólo duró dos temporadas, es como esos calugones Pelayo ochenteros, destruye amalgamas, que no se terminaban nunca, porque anidaban en el paladar. Empalagosos y tóxicos, como el tema central de Jericho: la ausencia de gobierno y el holocausto nuclear. Los guionistas intentaron desarrollar una historia misteriosa, siguiendo la estela Lost, pero con menos de la mitad del presupuesto. El resultado fue igual. Sólo tengo buenos recuerdos de Lennie James (Line of Duty, Run, The Walking Dead, Low Winter Sun) en el papel de Robert Hawkins. La serie fue cancelada en la primera temporada (21 episodios), algo que se vió venir en esa época. Pero gracias a la presión de su fiel ejército de fanáticos, CBS accedió a terminar la historia y realizar una segunda temporada corta de siete capítulos. Por lo menos la audiencia no quedó clavada. Yo abandoné en la primera, y sólo por curiosidad profesional, vi la segunda. Que puedo decir: terminó tal como empezó. Disponible en Netflix.

Fear The Walking Dead (AMC).

Saturación. Eso me pasa con esta serie. Mi tolerancia con el holocausto zombie, empieza y termina con la original: The Walking Dead. De hecho, soy de los que espera la última temporada con una pizca de ansiedad. Esta serie está bien, se nota la mano de AMC a la hora de construir una historia basada en los mismo hechos que su predecesora, pero soy incapaz de seguir las acciones de los nuevos personajes. Me quedo con los originales, y lo dicho, a la espera de saber a quién mató Negan con ese bate de béisbol recubierto de alambre de espino, al que llama Lucille.

Abandoné en el capítulo 3 de la primera temporada.

Residue (Netflix)

Todavía persevero con esta serie inglesa de tres episodios, protagonizada por unos rostros conocidos: Natalia Tena (que interpreta a Jennifer Preston, Osha en Game of Thrones), e Iwan Rheon (que representa a Jonas Flack, y fue el temido Ramsay Bolton en GOT, y Simon Bellamy en Misfits). Todo empieza con una gran explosión en una ciudad distópica. El thriller y la ciencia ficcción se empiezan a mezclar, cuando el sopor surge de las escenas hasta llegar a mis ojos. No hay caso con esta serie, inevitablemente termino durmiendo.

Pero me he propuesto verla, y comentarla. El problema es cuándo. De momento, no logro pasar del primer capítulo. Disponible en Netflix.

American Horror Story, Freak Show (FX).

Soy bastante defensor del trabajo previo de esta serie. En general, me parece una propuesta interesante, cuyo mejor momento se vivió con Asylum. Pero en la cuarta temporada, con Freak Show, las cosas se comenzaron a volver algo reiterativas. Tampoco ayuda que los personajes se vuelvan a repetir el plato, una y otra vez, aunque que desde luego este hecho es su marca de la casa.

Como sea, Freak Show, que desarrolla la historia de un circo con seres humanos diferentes, en esa época llamados fenómenos (la mujer barbuda, el hombre langosta, las siamesas), se hace bastante cuesta arriba, a pesar de su mensaje sobre la diferencia y la inclusión. Abandoné en el cuarto episodio de esta temporada.

Pienso retomar Hotel (temporada 5) y Roanoke (temporada 6), pero reconozco que de momento, he congelado mi militancia en American Horror Story. Disponible en Netflix.

Touch (FOX SONY)

Prometía. Tenía elementos interesantes. Cierto orden universal determinado por la numerología. Cierto misterio pluri racial y global. Un renacido Kiefer Sutherland como Martin Bohm, post 24. Una mirada sobre el autismo infantil. Es decir, había cositas, como para construir confianzas con las audiencias. Pero tiene el pecado original de las series gringas: abusa de la reiteración de la estructura argumental en cada episodio.

Hay un problema mayor, que se resuelve (o no) al final de la temporada, y problemas cotidianos que se van resolviendo (o no) en cada episodio. Siempre lo mismo, una y otra vez, la cosa se vuelve molesta, y a ratos, Kiefer Sutherland cree que todavía está en 24. Abandoné al principio de la segunda temporada. Luego de eso, Touch fue cancelada. Vuela alto Martin Bohm. Disponible en Netflix.

Awake (NBC)

Aguanté un capítulo. Tal vez estoy siendo injusto. Pero cuando no se le cree a la historia, queda poco por hacer. Y como el visionado de series no es un acto de fe, le di la espalda a la propuesta de Awake, y me puse a dormir. Toda una paradoja. En mi opinión, parte demasiado lento, y el tema de los mundos paralelos ya viene muy manoseado desde el cine. Le daré otra oportunidad. No se cuando. Disponible en Netflix.

Z Nation (SyFy).

Lo dicho. No hay vida zombie más allá de los clásicos del cine y The Walking Dead. Aún así, me lancé a ver de qué iba esta serie. Tiene elementos que la hacen particular. Mucho más ritmo y humor que TWD. Parece cine b, lo que no es algo malo en sí mismo, de hecho el resultado a ratos es meritorio, pero no me termina enganchando. En todo caso, se la recomiendo a los fan del holocausto postapocalíptico. Que hay, y muchos. Abandoné a mitad de la primera temporada, ya sabemos, por motivos personales. Disponible en Netflix.

Los 4400 (CBS).

Sólo empecé a ver esta serie por Peter Coyote. Y no fue suficiente. Duró cuatro temporadas (2004-2007) en la llamada época de oro de las series de televisión. Se trata de 4400 personas que fueron abducidas, no está claro por quién, y devueltas a la vida social, con todas las consecuencias de aquello. Esta gente tiene poderes, telekinesis, telepatía, qué se yo, y hasta ahí llega mi paciencia. No es que deteste la ciencia ficción. Al contrario, fui un fiel seguidor de X Files, incluso de sus películas. Creo que el problema está en los personajes. Cuando estos son atractivos, la historia siempre fluye. Saquen sus propias conclusiones.

Abandoné en algún episodio de la temporada 1. Disponible en Netflix.

Sense8 (Netflix).

Aquí corro cierto peligro. Esta serie tiene una horda de simpatizantes, la mayoría mujeres. Parto señalando que admiro el trabajo de las Wachowski, Lana y Lilly. Lo de Matrix será una referencia por muchos años. Pero Sense8 no logra seducirme. Supongo que cuando se tiene mucha ficción en la cabeza, nada te sorprende (mucho).

En general, casi todas las escenas del primer episodio me parecen un Déjà vu, que se convierte en una invitación a abandonar. Sinceramente, no veo novedad en la propuesta. Y me parece que la pirotecnia visual, que manejan al dedillo las Wachowski, sólo sirve para disimular lo señalado. Hay algo de auto referencia en las imágenes que me agota. Nada personal. Me retiré en el segundo episodio de la temporada 1.

Tal vez debería esforzarme por avanzar un poco más en la historia. Me lo pensaré. Disponible en Netflix.

Downton Abbey (ITV).

Esta es la excepción. No es un abandono en estricto rigor. Digamos, que nos estamos dando un tiempo. La rutina hizo estragos en nuestra relación, por lo que poner distancia, ayudará a retomar el final.

En realidad, ya me tenía hasta la coronilla, por dos cosas: la reiteración de la estructura narrativa, algo que es inevitable con los años; y el poco tiempo para el desarrollo de los personajes. Me explico. Al ser una serie coral, no hay espacio para masticar el drama de cada uno de los personajes, porque en rigor, todos los habitantes del castillo aristocrático de Downton Abbey, son personajes principales. ¿Cómo se prioriza eso? Difícil. Al final, los episodios eran un torbellino de escenas, a una velocidad endemoniada, que no le hacía bien al resultado, a pesar de los esfuerzos de los guionistas. Repito. Esto no es un abandono, es un paréntesis. Muy pronto veré la temporada final.

Como se sabe, esta serie es una referencia de calidad. Disponible en Netflix.

Ya sea por reiteración narrativa, crisis de fe, o simplemente narcolepsia, esta lista sólo habla de mis abandonos prematuros. Desde luego, es una opinión (y como diría un amigo, hay que respetarla), y en ningún caso significa que las series sean malas o infumables (¿o sí?), salvo en el caso de Jericho, a la que curiosamente le tengo cariño.

Yo moví ficha. Ahora te toca. ¿Cuáles son tus abandonos?

*Comparte tu lista en Twitter. @ClaudiolagosO.

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