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CULTURA|OPINIÓN

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Libro "En los sueños comienzan las responsabilidades" de Delmore Schwartz

por 11 diciembre, 2019

Libro
Delmore Schwartz escribió "En los sueños comienzan las responsabilidades" durante un fin de semana de julio de 1935.  Al pasar por la pensión donde vivía en esos días cerca de Washington Square, un amigo encontró al autor en un estado de inconfundible excitación.  Sospechaba haber escrito una obra maestra. Solo tenía veintiún años.
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La historia fue publicada en el Partisan Review, una de las revista políticas y culturales más importantes de la época y luego formó parte del libro que lleva el mismo título y en donde el relato va acompañado por algunos de sus poemas más conocidos; como "En la cama desnuda, en la caverna de Platón". La crítica no se hizo esperar y su entusiasmo fue unánime. "La primera real innovación en nuestras letras desde Eliot y Pound" declaró Allen Tate. 

Es difícil encontrar traducciones al español de la obra de Schwartz. Alpha Decay tiene una de "En los sueños" del 2010. Pero no existe una publicación del conjunto de su trabajo en prosa. Ocho relatos, donde algunos, por su extensión podrían ser catalogados como novela corta. Es de esperar que esta omisión no dure mucho tiempo más. Quizás, en manos de una pequeña editorial y de un escritor dispuesto a abandonar durante algunas horas al día las necesidades materiales concretas (¿cuándo no?). Tengamos al fin, acceso a su lectura en nuestro idioma, a través del homenaje y rescate que lleva consigo el ejercicio de la traducción.

El tono de "En los sueños" es distintivamente urbano. Habla de Brooklyn, Coney Island y de los Judíos Inmigrantes en una América en la que sus hijos ya se sienten ciudadanos. En el relato; un joven observa perplejo, al interior de una sala de cine un antiguo documental sobre el cortejo de sus padres. "Creo que es el año 1909. Siento como si estuviese al interior de una sala de cine, el largo brazo de luz cruza revoloteando la oscuridad, mis ojos fijos en la pantalla." En un momento, ya avanzado el relato y la película, que se funden magistralmente. El protagonista se pone de pie y grita: "No lo hagan. No es tarde para que ambos cambien de parecer. Nada bueno saldrá de esto. Solo remordimiento, odio, escándalo y dos hijos de carácter monstruoso". Un grito en contra de los errores del pasado. Mismo tono que recoge en los otros relatos que Schwartz desperdigó durante su vida en distintas revistas literarias. Alguno de ellos protagonizados por su alter ego, el joven y prometedor autor: Shenadohha Fish. 

Nabokov, mucho más adelante, en un artículo escrito para el Saturday Review en 1972 llamado "Inspiración". Toma el cuento de Schwartz junto a los de otros autores (Cheever, Updike, Salinger) como ejemplo de una obra intervenida por este esquivo aliento. El cual define de la siguiente forma: "La imagen sería como un titilar de detalles exactos, y la parte verbal un atropellamiento de palabras que se fusionan". Schwartz había muerto seis años antes en un hotel del Midtown de Manhattan con una serie de historias y ensayos que no lograron arrancar. Su cuerpo fue llevado a la morgue local y reclamado tres días después. 

Al parecer, el precoz reconocimiento o la visita de la citada inspiración, no lo acompañaron en los tiempos que siguieron a su explosivo debut. No fue capaza de cumplir con su propia promesa y capacidades. Consumido durante años por una mezcla de ambición, delirio y desengaño. Durante un periodo de su vida, acusó la persecución de Nelson Rockefeller, culpándolo de destruir su vida familiar y carrera.

El novelista Saul Bellow, amigo del autor, y en quien reconoce a un precursor en plasmar la temática de las familias judías en américa, nos cuenta sobre esa relación en su gran novela "El legado de Humboldt". Hay una escena donde el personaje principal ve salir a Humboldt (Schwartz) de su modesto hotel en Manhattan: "Sabía que Humboldt moriría pronto, pues lo había visto en la calle dos meses atrás y llevaba la muerte reflejada en el rostro. El no me vio. Tenia el aspecto de un gordo ceniciento, gris y enfermo. Había comprado un pretzel y se lo estaba comiendo. Su almuerzo. Lo observé escondido al interior de un coche estacionado. No me acerqué a él, pues comprendí que no era oportuno." 

Es difícil encontrar traducciones al español de la obra de Schwartz. Alpha Decay tiene una de "En los sueños" del 2010. Pero no existe una publicación del conjunto de su trabajo en prosa. Ocho relatos, donde algunos, por su extensión podrían ser catalogados como novela corta. Es de esperar que esta omisión no dure mucho tiempo más. Quizás, en manos de una pequeña editorial y de un escritor dispuesto a abandonar durante algunas horas al día las necesidades materiales concretas (¿cuándo no?). Tengamos al fin, acceso a su lectura en nuestro idioma, a través del homenaje y rescate que lleva consigo el ejercicio de la traducción. 

Por ahora solo podemos acceder a estos cuentos en su idioma original.  Cabe destacar la recopilación de New Direction con un sentido prefacio de Lou Reed. Alumno suyo en la Universidad de Syracuse, quien le dedicaría la canción "European Son", del disco debut de los Velvet Underground.

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