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Así como vamos... llegaremos en agosto a los 500 mil contagiados por COVID-19

por 24 junio, 2020

Así como vamos... llegaremos en agosto a los 500 mil contagiados por COVID-19
Cuando se consoliden los posibles fallecidos con los fallecidos registrados, seguramente el número de muertes en la Región Metropolitana más que se doblará. Si el número de contagios actuales es de 35 mil semanales y sigue aumentando, en 6 semanas más, es decir, el 1 de agosto, tendremos doscientos o doscientos cincuenta mil contagiados más y, con los de ahora, estaremos llegando a unos 500 mil. Y entonces, ¿cuál sería la proyección de muertos?
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Así se reflexiona en una mesa de pool, cuando la última bola que define el partido es la 15, la de mayor valor. En materia sanitaria, luego de las cifras entregadas por el Minsal y su acercamiento metodológico a mayores niveles de transparencia, con la inclusión estadística de fallecidos posibles por COVID-19, estamos exactamente en esa situación: es bola 15, porque no tenemos muchas más cosas que hacer en materia sanitaria o de apoyo, dadas las definiciones adoptadas por el Gobierno.

Debemos jugarnos a impedir la mayor cantidad de contagios posibles con la línea de confinamiento entregada y exigir mayor estrictez en los controles. "Lockdown", "hibernación" o como quiera que se le llame a una paralización de la ciudad para detener los contagios, ha sido descartado por estúpido.

Los argumentos contra esa medida –dichos o simulados– indican que no existen condiciones ni mecanismos prácticos, tampoco voluntad, de garantizar distribución de alimentos ni dinero a mucha gente para que se quede en sus casas. Reconocimiento casi explícito de que la gente sale y seguirá saliendo a la calle a buscar comida.

En este escenario, resulta casi lógico que el Gobierno, que es el gran responsable de esta debacle, se aplique un poco a una cierta cuota de coherencia y sea más estricto, para que la gente no salga a la calle sin morirse dentro de sus casas de hambre, sin hacer escándalo. Porque no cuadra una política de militares en la calle, ruegos y amenazas de cárcel de las autoridades, con una tasa de infracción de permisos solo de 0.5%. Todos los que andan en la calle andan con permiso y es porque el Gobierno prefiere hacerse el leso, otorgarlos antes que darle plata y comida a la gente, al menos por unos 14 días. Dicen que no se puede. Eso se llama inmunidad de rebaño.

El surgimiento de las ollas comunes como política social de la propia gente lo demuestra. En el país ya debe haber entre trescientas y cuatrocientas y en la RM unas doscientas o doscientos cincuenta, si no más, con un promedio de 200 almuerzos al día por parte baja. Eso implica quinientas mil o más personas alimentándose en un sistema de caridad y solidaridad, al margen del Estado, al que todos los días concurren a buscar su principal ración de alimentos a la calle.

De la omisión estatal se exceptúan algunos municipios, como los de El Bosque, Lo Espejo, Puente Alto o La Florida, que ayudan. También hay empresas. Pero, que se escuche fuerte y claro, en muchas partes las ollas comunes las están sosteniendo capos narcos, que se han involucrado en su mantención, ganando presencia y aceptación de parte de la población.

El problema país está concentrado en la Región Metropolitana, con un 84% de los contagiados, y pese a tener el mayor número de recursos disponibles en cuanto a volúmenes sanitarios, de camas y laboratorios, el sistema está prácticamente colapsado. El Minsal ha dicho que se hacen unos 20 mil test o exámenes de diagnósticos por día, pero no dice que solo la mitad de ellos se hacen en la RM. Eso crea un desfase entre la velocidad de contagio y la capacidad de diagnóstico, todas las estadísticas se distorsionan.

Cuando se consoliden los posibles fallecidos con los fallecidos registrados, seguramente el número de muertes en la Región Metropolitana más que se doblará. Si el número de contagios actuales es de 35 mil semanales y sigue aumentando, en 6 semanas más, es decir, el 1 de agosto, tendremos doscientos o doscientos cincuenta mil contagiados más y, con los de ahora, estaremos llegando a unos 500 mil. Y entonces, ¿cuál sería la proyección de muertos?

En este escenario, resulta casi lógico que el Gobierno, que es el gran responsable de esta debacle, se aplique un poco a una cierta cuota de coherencia y sea más estricto, para que la gente no salga a la calle sin morirse dentro de sus casas de hambre, sin hacer escándalo. Porque no cuadra una política de militares en la calle, ruegos y amenazas de cárcel de las autoridades, con una tasa de infracción de permisos solo de 0.5%. Todos los que andan en la calle andan con permiso y es porque el Gobierno prefiere hacerse el leso, otorgarlos antes que darle plata y comida a la gente, al menos por unos 14 días. Dicen que no se puede. Eso se llama inmunidad de rebaño.

La incoherencia y prescindencia de soluciones reales y drásticas, de lo cual es cómplice la oposición, se nota en la agenda legislativa. El Senado funcionó vía telemática este martes 23 en sesión especial con los ministros del Interior, de Hacienda y de Salud, para “conocer la evaluación del Ejecutivo respecto de las medidas adoptadas para enfrentar la pandemia. Sus resultados y principales desafíos”. El desafío está descrito arriba y todos lo conocemos.

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