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Tras un largo silencio y enarbolando la bandera del Apruebo, la Confech planifica volver fuerte a las temáticas nacionales PAÍS

Tras un largo silencio y enarbolando la bandera del Apruebo, la Confech planifica volver fuerte a las temáticas nacionales

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María Arriagada
Por : María Arriagada Periodista de El Mostrador
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Distintos dirigentes estudiantiles coinciden en que ciertas contingencias, en especial la pandemia, han contribuido a adormecer al movimiento estudiantil, ese que fue clave en instalar un clima de impugnación del modelo a partir de 2011. Sin embargo, en medio de una baja en la participación de los estudiantes en los espacios políticos –y con una Universidad de Chile sin federación de estudiantes desde 2019, al igual que la Universidad de Valparaíso–, la presidenta de la FEUC, Maite Estay, fue enfática en afirmar que “este año propusimos rearticular el movimiento estudiantil y hacernos cargo de las necesidades inmediatas y básicas del estudiantado, con miras a lograr una reorganización de fuerzas que trascienda a esas necesidades, y que se aboque a lo fundamental, que es la transformación de la educación”. Pero no es lo único: los distintos dirigentes de la Confech comienzan a mirar al plebiscito del 4 de septiembre como ese evento que contribuiría a reposicionar al movimiento estudiantil, uno que parece más inclinado en favor del Apruebo. “Aquí no sirve ser tibios, hay que tomar una postura”, aseguró la expresidenta de la Feusach, Noemí Quintana.


Tras una votación realizada el 2 de julio, y a 65 días del plebiscito convocado para el 4 de septiembre con el fin de aprobar o rechazar la propuesta de nueva Constitución, la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) decidió apoyar la opción del Apruebo. “Somos conscientes de que, para que todo este esfuerzo valga la pena, es necesario movilizarnos”, comunicaron. Una semana después, la organización estudiantil decidió, tras llevar a efecto un plenario, que participarán en todos los espacios por el Apruebo a los que sean invitados. No podría ser de otra manera, considerando el rol que han desempeñado en las movilizaciones registradas en la última década, periodo en que se convirtieron en actores clave en el proceso de impugnación del «modelo» instalado en dictadura. 

Los estudiantes saben que han estado sumidos en un profundo letargo este último tiempo, pese a que este 11 de marzo de 2022 fue un exdirigente estudiantil, Gabriel Boric (36), quien arribara al Palacio de La Moneda tras haber asumido como Presidente de la República. Diez años antes, en 2012, asumía ese mismo mes la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH) y más tarde la vocería de la Confech. Esto, después de que Camila Vallejo, actual ministra de la Secretaría General de Gobierno (Segegob), estuviera un año a la cabeza de los estudiantes de la «Casa de Bello» y quedara como vicepresidenta tras un intento de reelección. 

“Ustedes han estado atornillando al revés con la educación. Han seguido el negocio en la educación”, le enrostraba Boric en 2013 al entonces Presidente Sebastián Piñera, en una visita que el ex Mandatario efectuó a Punta Arenas. “Llegamos al Congreso desde distintas militancias, pero con la convicción de luchar por la educación y construir un país más justo. Hoy nos toca asumir la tarea de acompañar a nuestro Presidente Gabriel Boric en medio de un proceso constituyente histórico”, señalaba este año la ministra de la Segegob, Camila Vallejo. 

“Ocho años después Giorgio Jackson pelao, y yo con canas”, escribió la ministra vocera durante la ceremonia en que Boric asumió como Mandatario. Esto junto a una foto que se tomó con el hoy ministro de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), uno de los fundadores de Revolución Democrática (RD). La frase daba cuenta de la evolución de estas trayectorias vitales, y para los actuales dirigentes estudiantiles puede simbolizar aquello que más los ha alejado de la conversación política contingente, del mismo modo que lo ha hecho la pandemia. 

¿En qué están los estudiantes? Reconocen los consultados por El Mostrador que el movimiento está debilitado. El 17 y 18 de agosto de 2020 se llevaron a cabo las elecciones de la FECH –fundada en 1906– para el período 2021, por primera vez de manera online a causa de la situación sanitaria, y por segundo año consecutivo no alcanzaron el quórum. Solo el 14,33% de los alumnos habilitados para participar del proceso emitió su voto (4.562 sufragios válidamente emitidos). Un año antes, tampoco se habían alcanzado los votos suficientes para levantar una federación, pero sí para que la cabeza la asumieran las tres primeras mayorías. Se trataba de la actual diputada Emilia Schneider (Comunes), Nicole Martínez (RD) y Millaray Huaiquimilla (Juventudes Comunistas).

En 2021 no hubo elecciones y en su lugar se levantó, en 2022, una mesa interina creada por el total de los presidentes de los centros de alumnos de las facultades al interior de la Universidad de Chile. Estos debían elegir una mesa coordinadora, instancia que, por el momento, no se ha podido conformar.  

De hecho, la primera protesta tras el inicio de la pandemia que convocó la Confech fue el 25 de marzo –a dos semanas de la llegada de Gabriel Boric a La Moneda–, donde con la consigna “a puro pan, a puro té, ¡así nos tiene la Junaeb!”, pedían, entre otras cosas, una modificación en la Beca de Alimentación para la Educación Superior (BAES), ya que “$32 mil mensuales significan $ 1.600 diarios para comer”. Puntualizaban que era insuficiente el aumento progresivo que propuso el Gobierno de $ 5.000. 

“Era la primera marcha que convocamos pospandemia, entendiendo que no se había acabado, sino que se estaba intentando volver a una nueva normalidad”, describió la expresidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago (Feusach) y otrora vocera de la Confech, la independiente Noemí Quintana, exestudiante de Arquitectura y que actualmente cursa el máster integrado en Diseño Arquitectónico. 

“Nos pesa el no habernos abocado a todas las aristas del proceso constitucional”, aseguró la actual vocera de la Confech, Maite Estay. La además presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica (FEUC), es estudiante de Ingeniería Civil, donde milita en la Nueva Acción Universitaria, movimiento del que nació Revolución Democrática, uno de los partidos clave de la coalición de Gobierno.

Señaló a la pandemia como uno de los fenómenos que ha afectado al movimiento estudiantil. “Los retrocesos padecidos ante la difícil situación económica producida por la crisis sanitaria de la pandemia, hicieron que muchas demandas retrocedieran a lo inmediato”. Explicó que en ese contexto económico vieron necesario profundizar su participación en la lucha BAES. Agregó que, en medio del “retorno a la normalidad”, ocurrieron sucesos como hostigamiento e intoxicación de estudiantes en el Metro, lo que los llevó a enfocarse también en la seguridad en el camino a los campus y la vuelta a casa. 

“Ahora, claramente nosotros también queríamos participar del proceso de la Convención Constitucional”, subrayó. Y añadió que apoyaron una Iniciativa Popular de Norma sobre la educación, y entregaron volantes fuera de la sede de la Convención en apoyo a esta. “A pesar de lo difícil del contexto que nos tocó afrontar como Confech, logramos dedicar nuestros esfuerzos a consagrar una demanda histórica de les estudiantes en Chile, que es la educación pública, gratuita, de calidad y no sexista”. 

Noemí Quintana, la expresidenta de la Feusach, aseguró que durante el año en que fue vocera de la Confech estuvieron siguiendo el proceso de la Convención Constitucional, especialmente a través de los convencionales de Movimientos Sociales Constituyentes (MSC) –como las antes constituyentes Alondra Arellano y Janis Meneses–, acudiendo a encuentros de este grupo y apoyando sus Iniciativas Populares de Norma. Sin embargo, tal como la presidenta de la FEUC, explicó que igualmente había que “estar resolviendo situaciones de la contingencia”, como es la lucha BAES y la seguridad en el camino a los campus. 

Quintana describió que en la Feusach de su período (hasta junio de 2022) –integrada solo por independientes– se sentían más identificados con MSC que con los colectivos al interior de la Convención pertenecientes a partidos políticos, y ello porque “los movimientos sociales van con banderas de lucha por temáticas. Por ejemplo, yo me he sentido muy convocada por la Coordinadora 8M, que aborda todos los problemas que tenemos hoy desde una perspectiva de género, feminista”.

“Me hizo el clic entenderlo así cuando empiezo a ver, en mi profesión de arquitecta, que es distinto aplicar mi carrera con una perspectiva de género. El que a lo mejor mis compañeros hombres no vean que el recoveco en una calle, por ejemplo, podría ser un factor de miedo para las mujeres en la calle, creo que es lo mismo en la política. Entonces, el trabajo entre organizaciones sociales con el acento en diferentes temáticas es un trabajo mancomunado con miradas desde diferentes áreas”, detalló. 

Al interior de la Usach, estudiantes que estuvieron muy activos en las protestas de 2019, señalan como problemática la federación de ese año, que estaba vinculada a partidos del Frente Amplio, en específico a Revolución Democrática. Según comentan algunas fuentes, hubo desencuentros al interior del grupo y renuncias acusando falta de probidad y poca transparencia de la directiva. Noemí Quintana y otros estudiantes aseguraron que desde ese año ha crecido entre los estudiantes la desafección hacia los movimientos políticos y se ha producido un alza de dirigentes que se denominan «independientes». 

Rearticulando la Confech 

“Este año propusimos rearticular el movimiento estudiantil y hacernos cargo de las necesidades inmediatas y básicas del estudiantado, con miras a lograr una rearticulación que trascienda esas necesidades, y que se aboque a lo fundamental, que es la transformación de la educación”, aseguró Maite Estay, vocera de la Confech. 

De acuerdo con la estudiante de Ingeniería UC, es natural que la Confech se haya inclinado por el Apruebo, ya que “nació en pleno albor de las movilizaciones sociales que se empezaron a levantar en contra de la dictadura en el año 84, buscando no solo recuperar la democracia, sino también satisfacer las demandas que aún se encuentran vigentes y que hoy están contenidas en una propuesta de nueva Constitución”. 

La presidenta FEUC describió que existe además un intento de “repolitizar la UC”, pues les preocupan como Federación los niveles de abstención. Explicó que, como NAU –movimiento político del que forma parte al interior de la UC– creen que la Constitución propuesta es la “opción correcta para el Chile que viene”. Sin embargo, puntualizó que “eso no quiere decir que no seamos críticos. Principalmente preocupa cómo quedó consagrado el sistema político y la falta de contrapesos, las remisiones al legislador en materias que estimamos que deberían haber quedado en un rango constitucional, como las atribuciones de las autonomías territoriales indígenas, ciertos límites que tendría el sistema de justicia de pueblos originarios. Pero, de todas formas, pensamos que esta Constitución consagra en esencia lo que Chile necesita, y nos seguiremos poniendo a disposición para mejorar ese texto”. 

Con el cambio de la Feusach en junio, Noemí Quintana, expresidenta, difundió un comunicado que escribió junto a la otrora vicepresidenta. “En el comienzo de nuestros cargos nos enfrentamos a una orgánica desarticulada, con carencia de Mesa Federativa durante más de un año, con pocas carreras con Centros de Estudiantes, con una pandemia que poco colaboraba a generar instancias de organización”, escribieron sobre el escenario que encontraron. 

Con el acento en la información 

Estay explicó que como Confech han decidido participar en todos los espacios por el Apruebo a los que sean invitados. Aclaró, sin embargo, que en cada casa de estudios, es decir, en cada federación de estudiantes, existe un diagnóstico de que lo primordial es informar a los estudiantes: “Ser agentes de una discusión que sea informada, poder masificar el texto”. 

Añadió que al interior de la UC constituirán espacios informativos y de discusión para que “cada estudiante pueda tomar libremente su decisión, ya sea Apruebo o Rechazo”, y que están organizando un plebiscito simbólico al interior de la casa de estudios. “¿En qué va a ayudar? En que el estudiantado se involucre en una discusión que se está viviendo en nuestro país, y que no nos encerremos en lo que pasa al interior de la universidad”.

“La UC ha sido históricamente, y a nivel institucional, un reducto del conservadurismo. Y eso no se reduce solamente a cuñas a El Mercurio, sino que a una actividad política de parte de nuestra institución por defender sus intereses, y a veces a un costo gigante para la sociedad. Sin embargo, la comunidad UC ha demostrado constantemente ser un contrapeso a esa imagen totalizante de lo que es la Universidad Católica”, agregó.

De acuerdo con Fabián Tapia, presidente de la Feusach, estudiante de Pedagogía en Castellano e independiente, “los espacios no tienen el peso que tenían antes. Lo que nos pasa a los nuevos dirigentes del 2022 es levantar de nuevo esta orgánica, el poder conformar los espacios como seguros, aumentar la participación y que los estudiantes se sientan lo más representados posible”.

Y aunque la federación de estudiantes que él encabeza tiene la natural inclinación a aprobar, explicó que, debido a esta desafección por la política, “el objetivo está por la información. Tengo que poner todas mis fuerzas, mi capacidad en lo que se me está exigiendo, que es combatir las noticias falsas, poder explicar los artículos de la manera más simple posible”. De esta forma, adelantó que, una vez que los estudiantes tengan “un piso de información”, tomarán una decisión. 

“Finalmente vamos a tener que reformar cualquiera de los dos textos. Y el que de alguna manera permite que la gente pueda hacerlo de manera más participativa es la propuesta actual, donde la misma gente puede levantar ciertas modificaciones”, recalcó. “El Rechazo para reformar me parece una burla de la derecha. Me parece que, si en 30 años no se pudieron poner de acuerdo, creo que lo que hoy prometen es un poco un disparo al aire”, sostuvo. 

“Aquí no sirve ser tibios, hay que tomar una postura”, dijo Quintana, la expresidenta de la Usach. Cuenta que existían federaciones al interior de la Confech que no querían tomar una posición hasta que no lo hicieran los estudiantes.

Según la dirigenta estudiantil, las federaciones han pasado a ser “puras vocerías. Está bien que representemos al estudiantado, pero hay posiciones claras en cada grupo. Ha tratado de ser una democracia más directa, pero genera que se pongan más lentos los procesos, y llegamos tarde a las discusiones”, detalló.

“Hay que entender que personalmente se puede no estar de acuerdo con todo el articulado. Hay que entenderla como un marco general donde después tendremos ciertos desafíos. No está todo en piedra. Los quórums cambian con esta nueva Constitución”, señaló Quintana. 

Y fue enfática en plantear que “el objetivo final es mayor. Deberíamos dejar los pies en la calle por aprobar esta nueva Constitución. Es tan poco el tiempo que tenemos, que se le deberían dar todas las energías a esto, pero eso ya es decisión de cada federación”. Además, se refirió a la necesidad de “vocerías fuertes” al interior del mundo estudiantil de cara al plebiscito. 

Derecho es de las facultades que al interior de la Universidad de Chile señalan como una de las más movilizadas frente al plebiscito de salida. Y el viernes 15 de julio se realizó un plebiscito interno con el fin de definir el apoyo, o no, a la propuesta de nueva Constitución. El 80,5% de los votantes manifestó su aprobación al texto, de los cerca de mil que participaron. 

Meses antes, un estudiante de Derecho que integra Convergencia Social, Pablo Ferrera, y dos estudiantes de Derecho e independientes, levantaron un comando por el Apruebo al interior de la facultad, que cuenta con cerca de cien estudiantes movilizados. Aseguran que no se sumarán al comando del Apruebo de los partidos oficialistas (Frente Amplio, PC, FRVS, y el Socialismo Democrático integrado por el PS, el PL y el PPD), a excepción de convocatorias de coordinación. 

Camila Requena, la presidenta del Centro de Estudiantes de Derecho e independiente, explicó que el rol clave de los estudiantes, especialmente de su carrera, es bajar la información, ya que muchas veces las normas están escritas en lenguaje técnico. “Nuestra responsabilidad es acercar esto en simple”, señaló. Así, aseguró que “frente al momento hay que tomar posturas, estamos en un momento en el cual la inercia no se debe dar. Menos cuando hay desinformación respirándonos encima”.

“El riesgo es muy alto”, dijo. “Aquí no hay espacios para interpretaciones dobles: se aprueba o se rechaza. Si pasa lo segundo, el riesgo es gigante, porque, por un lado, no vamos a tener otra Constitución probablemente, sino que nos vamos a quedar con la del 80. El plebiscito ya se hizo, y la gente ya decidió que no se elaborara solo por abogados. Si vamos por el Apruebo y somos dirigentes, hay que entender que esto significa aportar a los cambios. El país necesita que salgamos a la calle, le hablemos a la gente e informemos”, agregó. 

La Universidad de Valparaíso (UV), al igual que la FECH, por baja participación estudiantil, no tiene una federación de estudiantes conformada. En su lugar, se votó por representantes de cada carrera. Lucas Ortega, parte de la mesa Interina de la UV, representando a Pedagogía en Matemáticas, describió que “los espacios de debate y los movimientos políticos se han visto muy mermados por esta pandemia. La generación del 2019 estuvo casi un año dentro de la universidad, y luego de dos años en la virtualidad, llegan a enfrentarse a la situación política actual”. De esta forma –sostuvo– para los estudiantes puede llegar a ser abrumadora la cantidad de información, y que por esto “uno tiene que pensar cómo hago que llegue la información de forma atractiva”. 

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