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Razones para no creer

por 20 julio, 2022

Razones para no creer
Basta entrar en el detalle para darse cuenta que la promesa de cambio desde la derecha, tiene un cerco importante. Y ante todo entrega motivos para desconfiar. Primero nos mostraron los 10 compromisos con el cambio constitucional en caso de ganar el Rechazo. Pero esta lista de promesas, está llena de generalidades, más que de compromisos concretos.  Paralelamente, esta semana, Javier Macaya, presidente de la UDI, mostró que en los detalles está precisamente la desconfianza. El senador afirmó que en la actual propuesta, los pueblos originarios están  “sobre representados” y los independientes que participaron en la convención, están “disfrazados de independientes”. Según él, no participarían en caso de elegir una nueva Convención. Para la UDI tampoco es necesario repetir el criterio de paridad. Según el presidente de ese partido, el fin más relevante para esta herramienta, no es la igualdad entre un hombre y una mujer.
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Quienes van por el Rechazo, parecen no tener un plan de continuidad. Dicen que el Rechazo ha ganado transversalidad y que de ganar, no será un triunfo de la derecha. Pero en el caso de que el texto propuesto no sea aprobado el 4 de septiembre, están dispuestos a dialogar respecto de un acuerdo político para trazar un nuevo itinerario constitucional.

Hasta ahí, parece una postura política saludable para un sector que desde el regreso a la democracia se ha mostrado reacio y monolítico en relación con los cambios que reclama la sociedad. Tal vez el más sustancial es el de una nueva Constitución, que ellos llamaron a rechazar en el plebiscito del año pasado. Aún así, dicen que han escuchado el mandato de la ciudadanía y están a favor de transitar hacia una nueva Constitución.

Pero basta entrar en el detalle para darse cuenta que la promesa de cambio desde la derecha, tiene un cerco importante. Y ante todo entrega motivos para desconfiar. Primero nos mostraron los 10 compromisos con el cambio constitucional en caso de ganar el Rechazo. Pero esta lista de promesas está llena de generalidades, más que de compromisos concretos.

Paralelamente, esta semana, Javier Macaya, presidente de la UDI, mostró que en los detalles está precisamente la desconfianza. El senador afirmó que en la actual propuesta, los pueblos originarios están  “sobre representados” y los independientes que participaron en la convención están “disfrazados de independientes”. Según él, no participarían en caso de elegir una nueva Convención. Para la UDI tampoco es necesario repetir el criterio de paridad. Según el presidente de ese partido, el fin más relevante para esta herramienta no es la igualdad entre un hombre y una mujer.

El bloque opositor tampoco tiene una postura que entregue certezas. Desde RN la senadora María José Gatica, ya ha dicho que no está de acuerdo con una nueva Convención, y que el mecanismo más apropiado, es una comisión de expertos. Pero, su colega Paulina Núñez afirmó que la paridad de género en una nueva Convención “es un mínimo” para comenzar. Por su parte, el ala más extrema, representada por el  Partido Republicano, ha atacado la propuesta del Presidente, afirmando que jurídicamente no procede llamar a una nueva convención, y que el proceso constitucional debe ser zanjado por el Congreso.

Otra muestra de lo que realmente piensan los partidos del Rechazo, se puede encontrar en las declaraciones de principios de la UDI, RN y Evopoli. Todas  hablan  de un “Estado subsidiriario” y, precisamente, los convencionales del sector, votaron en contra de que Chile sea un Estado Social de Derechos. Pero  ahora, dicen que están de acuerdo en que ese Estado Social de Derechos se implemente.

Javier Macaya, también reconoció que están en contra de implementar en nuestra República, un Estado Regional. Todas estas, materias sustanciales que sintonizan con la voluntad de cambio expresada por las mayorías. Entonces, creer que existe una verdadera disposición a los cambios merece al menos algunas dudas, sobre todo cuando históricamente se han opuestos a las reformas de fondo. Juan Antonio Coloma, también senador UDI, en su momento dijo que la idea reformista de Bachelet era “absurda” y hoy la invoca como insumo de un nuevo proceso.

Coloma dijo en televisión hace algunas semanas que actualmente en política “las formas son el fondo”, y que la forma en la que se armó la Convención Constituyente quedó herida de muerte por la manera en que se conformó. Los problemas para Coloma son los mismos: exceso de independientes, de mujeres y sobre representación de los pueblos originarios. El senador reconoció que desde su lugar, abogará por mantener el sistema político actual. Sin cambios.



¿Cuál va a ser el mecanismo para la UDI? ¿Uno similar al que usaban históricamente para elegir a dedo su mesa directiva? Piden, además, que el eventual nuevo proceso sea breve, para no contaminarlo con los futuros procesos electorales. Entonces, ¿cuál es la nueva Constitución según la Derecha? ¿Una versión edulcorada de la Constitución del ‘80? Ciertamente, según lo que han mostrado hasta ahora, un texto en que todo cambie, para que nada cambie. Por eso tengo razones para no creer.

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