viernes, 4 de diciembre de 2020 Actualizado a las 17:28

Otro dardo a las AFP: estudio del gobierno revela que pensiones han caído 11% en los últimos 25 años

por 21 enero, 2013

Otro dardo a las AFP: estudio del gobierno revela que pensiones han caído 11% en los últimos 25 años
La Superintendencia de Pensiones dice que esto se debe al efecto del aumento de longevidad en el período 1985-2009 y no necesariamente a que las pensiones por retiro hayan disminuido.
  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

Diez días después de que desatara un ardiente debate sobre la baja de pensiones que el sistema privado está generando a los afiliados, el consejero del Banco Central, Joaquín Vial vuelve a ser el foco del debate.

Hoy asistirá al Senado para ahondar en el tema en la comisión creada para analizar esta situación.

Hace dos semanas el ex presidente de AFP Provida dijo que los afiliados al sistema desde 1981, en promedio tiene saldos bajo $ 20 millones, lo que sólo les permitirá acceder a jubilaciones cercanas a los $ 150 mil, es decir, menos que el actual nivel del salario mínimo. En la actualidad el promedio de los sueldos líquidos en el país supera largamente esa cifra.

Mientras las AFP y economistas ligados a esta industria han salido a defender al sistema y culpar del bajo nivel de las pensiones al precario mercado laboral, la Superintendencia de Pensiones reveló la semana pasada un nuevo dato que ilustra el preocupante escenario para los pensionados.

En una presentación hecha el martes 15 de enero en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, la titular de la entidad, Solange Berstein, reveló que según estudios del gobierno, quienes se pensionan por la vía de un retiro programado han visto caer el monto de ella en un 11 % entre 1985 y el año 2009.

La cifra confirma la negativa tendencia que ha tenido el sistema de AFP impuesto en dictadura en el año 1981 por el entonces ministro del Trabajo, José Piñera, hermano del actual Presidente de la República.

La caja de Pandora abierta por Vial abrió la puerta a distintas opiniones y propuestas de cambio que pudieran ser parte de la campaña presidencial de este año.

Sus comentarios no gustaron en las AFP. El presidente de la Asociación de AFP, Guillermo Arthur, salió a defender  el sistema, asegurando que los problemas están en el mercado laboral.

Arthur, quien fuera ministro del Trabajo del régimen militar entre 1988 y 1989, ninguneó las cifras de su ex compañero de mesa en la asociación de AFP, asegurando que “los promedios no dicen nada”, aunque sí validó que es necesario buscar cambios regulatorios, entre ellos la posibilidad de elevar la tasa de cotización.

Se le sumó el director de Habitat y economista que ha hecho estudios para las AFP, Klaus Schmidt-Hebbel, quien propuso elevar a 67 años la edad de jubilación y aumentar de 10 % a 13 % la tasa de cotización.

Al frente, el economista Ricardo Ffrench-Davis —que lideró el equipo económico de Ximena Rincón (DC) en su campaña interna en ese partido— validó la idea de elevar la tasa de cotización, pero con aportes adicionales del empleador.

Senadores oficialistas además, proponen vincular la comisión que cobran las AFP a la rentabilidad que obtengan los fondos que administran y crear una AFP sin fines de lucro o estatal.

En Chile existen dos grandes vías de jubilación para quienes cotizan en las AFP: el retiro programado y la renta vitalicia. De ellas se derivan otras fórmulas que mezclan ambas modalidades.

El retiro programado lo realizan los cotizantes que deciden mantener en su poder, en forma permanente o transitoria los fondos acumulados en su vida laboral. Se jubilan, comienzan a obtener su pensión, pero los fondos siguen siendo gestionados por las AFP y sigue siendo suyos, con lo cual pueden seguir obteniendo rentabilidad (negativa o positiva). La desventaja es que esa modalidad provoca que los fondos acumulados se vayan gastando en la pensión, lo que genera que el cheque mensual vaya cayendo en la medida que pasan los años.

La renta vitalicia es otorgada por las compañías de seguro, a las cuales el pensionado entrega la propiedad de sus fondos y a cambio obtiene una pensión asegurada hasta que fallezca. La ventaja es que la pensión no variará independiente de lo que pase con los fondos de pensiones, aunque pierde la propiedad de ellos.

En Chile hay más de 960 mil pensionados. De ellos, un 40 % son personas que se jubilaron en su edad legal (65 años en hombres y 60 en mujeres). Otro 25 % son pensiones por vejez anticipada (persona que se retiran antes de llegar a la edad legal), siempre que cumplan requisitos para ello, como que la pensión supere el 70 % de su sueldo en los últimos diez años laboralmente activos. El resto son jubilaciones por viudez, invalidez u orfandad.

Las rentas vitalicias representan un 45 % de los pensionados y el retiro programado un 51 %. Es este último grupo al que se refiere Berstein. De acuerdo a las cifras de la superintendencia, a junio de 2012 el promedio de la pensión por retiro programado fue de 5,13 UF ($ 117 mil). En el caso particular de las personas que se pensionan al alcanzar la edad legal para el trámite el monto es de $ 108.561, un 50 % menos que el sueldo mínimo legal. Quienes se jubilaron en forma anticipada obtuvieron el triple de la cifra anterior ($ 336 mil), lo cual se explica porque son un grupo que normalmente tuvo un alto nivel de acumulación de fondos. Por eso es que representan sólo un 5 % del total de jubilados mediante el retiro programado en las AFP.

Difícil futuro para jubilarse

Según dijo la superintendenta en su presentación (que irónicamente se realizó en el marco de los Talleres sobre Envejecimiento Poblacional, Envejece Feliz), la caída en el monto de las pensiones se explica por el acelerado envejecimiento de los chilenos. A ello agrega la inestabilidad en el mercado del trabajo, baja densidad de cotizaciones (frecuencia con que aporta a su fondo), la edad en que se jubile y el ahorro voluntario adicional que realice.

Justamente, este último factor aparece como determinante y con un efecto dramático para el futuro del afiliado. Para graficar esta situación, Berstein ejemplificó con un caso hipotético de un hombre de 35 % en el simulador de pensiones de la entidad.

Con 35 años de edad, casado y con dos hijos, el sujeto tuvo sus ahorros desde los 18 años en el Fondo B (el segundo más riesgoso) hasta los 35, luego lo traspasó al C hasta los 55, para finalmente llevarlos al D, donde los mantuvo hasta los 65 años.

Nunca hizo ahorro voluntario y cotizó en 9 de los 12 meses del año, es decir, tuvo una densidad de cotizaciones del 75 %; es decir, cercano a lo que proyectaba el sistema de pensiones en sus inicios.

La persona, que hipotéticamente tuvo una renta imponible de $ 547 mil mensuales, sólo tiene un 30 % de posibilidades de obtener el 70% de tasas de reemplazo al jubilarse, es decir, $ 385 mil de pensión. La proyección “esperada” del simulador indica que ese sujeto alcanzará un 63 % de su sueldo cuando se jubile.

En un escenario optimista, su pensión sería $ 8 mil más que su sueldo y uno pesimista, sólo un 35 % del mismo.

El escenario mejora parcialmente, si la misma persona eleva su densidad de cotizaciones a un 10 0% (sin lagunas previsionales) desde los 35 años en adelante. Con todo, en este caso, la persona sólo tiene un 50 % de posibilidades de acceder a una pensión deseada equivalente al 73 % de sus ingresos.

La presentación de Berstein es reveladora además, de otros elementos en juego en el tema. Por ejemplo, el nivel de rentabilidad que están obteniendo los fondos gestionados por las AFP.

Si bien entre 2001 y 2010, el retorno de los fondos chilenos fue el más alto entre los países de la OCDE con un 5,7 % promedio anual, el desempeño cae abruptamente si se considera el periodo desde fines de 2007 (antes de la crisis subprime) hasta mediados de 2011.

En este caso, el retorno de las AFP para los afiliados estuvo entre los peores de la OCDE, solamente superando a Canadá y Japón. Por ello, la conclusión de Berstein en este tema es clara: “Los retornos a las inversiones se espera sean menores que en el pasado”, señala.

Por ello, la reguladora recomienda que las personas evalúen la posibilidad de postergar su edad de jubilación. Aunque en el caso de los hombres, la edad de jubilación está en el promedio de la OCDE; donde es más bajo es en mujeres, pues los 60 años chilenos son el nivel más bajo del grupo.

***Nota de la Redacción

La Superintendencia aclara que este cálculo considera sólo el efecto del aumento de longevidad en el período 1985-2009.

Al aplicar la tabla de mortalidad del 2009 a un afiliado/a soltero que se pensiona por retiro programado en el año 2013, el cálculo de su primera pensión sería un 11% menor que la que hubiera obtenido de haberse aplicado la tabla vigente en 1985. Notar que esto es sólo efecto del aumento en expectativas de vida reflejados en las tablas de mortalidad. Esto no implica que las pensiones por retiro programado hayan disminuido a través del tiempo.

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director
Cartas al Director

Noticias del día

TV