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Análisis de Moody's Analytics

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Economía chilena regresa a la normalidad

por 6 octubre, 2017

Sin embargo, la economía aún adolece de la anemia estructural causada por la falta de inversión en los años anteriores. Chile únicamente podrá regresar a un crecimiento sostenido y saludable hasta que nuevas reformas produzcan un cambio estructural de fondo que permita aumentar la acumulación de capital productivo. Dado que la política económica se mantiene innecesariamente expansiva, el riesgo de una inflación que alcance tasas por encima de su objetivo aún está latente en el horizonte de un año.
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La economía chilena continúa recuperando fortaleza, después de la importante interrupción sufrida por la producción a raíz de la huelga minera de principios de año. Sin embargo, la economía aún adolece de la anemia estructural causada por la falta de inversión en los años anteriores.

El problema de raíz continúa siendo la reducción de la capacidad productiva generada por el debilitamiento de la fuente fundamental del crecimiento permanente: la acumulación de capital. Más allá de la normalización de la producción en marcha, después de la huelga laboral, la recuperación de la economía se verá limitada por la falta de capacidad, al menos en lo que resta del año y hasta que nuevas reformas ayuden a aumentar la inversión productiva.

De acuerdo al índice mensual de actividad económica (Imacec), la economía continuó su avance en Agosto, al crecer a una tasa anual de 2.4% después de un 2.8% el mes anterior y 3% en el mismo mes del año anterior. En los primeros ocho meses del año, la economía avanzó a una tasa de solo 1%, comparada con un crecimiento acumulado de 2.1% en el mismo lapso del año pasado.

Aún asumiendo que la economía avanzará a buen ritmo en lo que resta del año, el crecimiento promedio solo alcanzará un 1.5% para el 2017, ligeramente menor al 1.6% registrado en el 2016. Con estos resultados, la economía chilena registrará su cuarto año de deceleración continua, con un crecimiento muy por abajo de su tasa tendencial.

En los últimos años, las autoridades chilenas pusieron en marcha una prolongada expansión fiscal y monetaria, con la esperanza de poder ayudarle a la economía a salir de su anemia de crecimiento. Sin embargo, el estímulo de dichas políticas resultó inefectivo, precisamente porque la debilidad económica es estructural y no coyuntural.

Chile únicamente podrá regresar a un crecimiento sostenido y saludable hasta que nuevas reformas produzcan un cambio estructural de fondo que permita aumentar la acumulación de capital productivo. Dado que la política económica se mantiene innecesariamente expansiva, el riesgo de una inflación que alcance tasas por encima de su objetivo aún está latente en el horizonte de un año.

A fin de eliminar distorsiones y desactivas riegos de desequilibrios, las autoridades deben normalizar la política económica (fiscal y monetaria), a fin de permitirle a la economía funcionar de acuerdo a su propia capacidad y alcanzar su estado estacionario o natural de crecimiento.

La política económica solo debe ser usada para moderar las alzas y bajas del ciclo económico, de tal forma de mantener a la economía cerca de su producto potencial. Políticas prolongadamente expansivas solo producen bienestar transitorio.

Alfredo Coutiño
Director para América Latina de Moody’s Analytics

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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