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Opinión: ¿Pueden los bancos adaptarse al fenómeno del bitcoin?

por 30 mayo, 2014

Opinión: ¿Pueden los bancos adaptarse al fenómeno del bitcoin?
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El mundo y su sistema monetario pasan por un momento caótico, por lo que es probable que las condiciones de cara a introducir y fomentar alternativas al dinero tradicional nunca hayan sido tan favorables.

Los bancos han perdido –en muchos casos por mérito propio– la confianza de sus clientes. Y más si se trata de los bancos centrales y ni hablar de los gobiernos.

Por lo tanto, creo que es consecuencia natural detenernos en el mundo del bitcoin y de las criptodivisas, y lo que es aún más importante, entender todas y cada una de las posibilidades que nos ofrece y la amenaza que supone para la banca tradicional desde la idea de la descentralización de las confirmaciones de transacciones, los contratos inteligentes y otros. En estas primeras etapas, se trata de un cambio paradigmático y quienes den los primeros pasos pueden obtener grandes ventajas competitivas si optan por este mundo y llegan a entenderlo.

La lección de Internet

Al haber sido pionero en el área del trading online, el escepticismo que provocan las criptodivisas me recuerda a los comentarios que se escuchaban a mediados de los noventa, cuando se vaticinaba que gran parte de los clientes realizarían algún día sus operaciones por Internet.

Esta nueva vía se veía como una moda pasajera, ya que siempre iba a gustar más operar en los parqués, los clientes nunca confiarían en Internet y los clientes privados tendrían que contar con gestores de ventas y analistas para pedir información y asesoramiento.

En aquellos días, operar en los mercados de valores era cosa de ricos. Básicamente, pagaban un alto precio debido a la falta de transparencia y a las prácticas dudosas de sus asesores de confianza.

Hoy en día, el trading de divisas de clientes privados representa un enorme porcentaje de los volúmenes diarios de divisas spot y, Saxo Bank, que controla en torno al 5-7% del volumen global en esta área, se encuentra entre los 30 bancos que operan con divisas más importantes del mundo, una lista en la que, por lo demás, sólo figuran enormes compañías valoradas en miles de millones de dólares con siglos de historia. De hecho, proporcionamos infraestructura a muchos de estos grandes bancos con vistas a que puedan ofrecer una mejor respuesta a sus clientes de segmentos inferiores. Entonces, el cambio es posible.

No hace mucho hemos aprobado en Dinamarca un primer operador de bitcoin y esperamos ofrecer respaldo a otros en el futuro, aunque se complica cuando la actividad está muy internacionalizada y entran en juego múltiples normativas.

Los tentáculos de la regulación

Actualmente, la regulación es una constante de los mercados financieros tradicionales. Cualquier elemento que guarde una semejanza remota con un instrumento financiero se regula. Y todo ello también va a ser aplicable a la bitcoin y a otras criptodivisas. Todo aquello que pueda regularse, se regula.

El sistema tradicional de banca se muestra extremadamente prudente respecto de aquellas áreas con escasa regulación o en las que existe una cierta confusión en relación con la normativa. Esta situación no se debe a que nos apasione la creación desmesurada de normativa, ya que reduce nuestra capacidad a la hora de ofrecer un servicio y dar respuesta a nuestros clientes con arreglo a sus propios intereses, conlleva costes adicionales y dificultades sin otro propósito real que ofrecer una protección política a objetivos indirectos.

Sin embargo, la razón por la que los bancos temen los mercados no regulados radica en que, con demasiada frecuencia, la normativa se introduce a posteriori y con consecuencias retrospectivas para las instituciones financieras. Por lo tanto, los bancos buscan en la normativa seguridad y claridad y pueden prescindir de una oportunidad de negocio que conlleve riesgos desconocidos.

En ese sentido es que la creación de una normativa finalmente podría ser una bendición enmascarada, ya que el sistema financiero, los comerciantes y los inversores no van a adoptar por completo el bitcoin hasta que esta normativa, que esperemos sea relativamente laxa, se instaure.

Obviamente rara vez vemos normativas suaves. Si bien supondría abrir la puerta a nuevos inversores y socios, también incrementaría tremendamente el coste de llevar a cabo una actividad con bitcoin. A la fecha, el cumplimiento normativo es uno de los costes principales de los resultados de cualquier institución financiera, y mientras que tales gastos no hagan más que aumentar y aumentar va a resultar muy complicado para los brokers más pequeños e incluso para los bancos seguir obteniendo beneficios.

Obviamente, para muchos de los agentes con capitalización muy baja del espacio de las criptodivisas va a ser muy difícil hacer frente a costos adicionales considerables. Sería muy conveniente ir preparando sistemas y procedimientos comerciales con vistas a garantizar el cumplimiento de las exigencias ineludibles de las normativas en materia de prevención de blanqueo de capitales, datos de clientes, declaración sobre riesgos, protección de los inversores, planes de seguro, etc. Este tipo de cosas al final también llaman a nuestra puerta antes de lo pensado. También sería muy conveniente mantener una actitud proactiva respecto de los agentes reguladores y explicarles las particularidades de este campo en lugar de tratar de pasar desapercibidos.

Otra objeción válida es la falta de validez. De mis modestas operaciones con bitcoins he aprendido que la liquidez disponible es muy escasa. En realidad, las transacciones de cierta magnitud requieren recursos más allá del mercado entre diferentes compradores y vendedores cuando se trata de operaciones significativas desde una perspectiva institucional.

Se genera un círculo vicioso. Son pocos los grandes traders que operan en el mercado y entonces es poco el incentivo económico que tienen los bancos a la hora de proporcionar este tipo de servicio si tenemos en cuenta los riesgos aparejados al proceso.

Por lo tanto, la participación directa de las instituciones financieras va a ser muy limitada. Hay que ser realmente muy entusiasta para entrar al tema. No cabe aplicar un análisis cínico del riesgo/beneficio.

Las virtudes del entusiasmo

Afortunadamente, el entusiasmo existe. Un número sustancialmente mayor sigue al mercado desde la distancia y la tecnología subyacente y sus posibles aplicaciones más allá de las criptodivisas empiezan a valorarse entre ciertos analistas de negocio y tecnólogos de los bancos.

Para Saxo Bank, el posible uso de CFD (contratos por la diferencia) como derivados es al menos interesante desde una perspectiva intelectual. Sabemos sobre la construcción de tales derivados y no cabe duda de que convertirlos en contratos inteligentes va a ser fascinante.

Asimismo, situarse a la vanguardia de cualquier tema siempre resulta atractivo. No siempre es la decisión más racional en términos económicos directos, ya que a menudo los últimos en entrar acaban por imponerse. Pero para una entidad como Saxo Bank, donde nuestros clientes esperan al menos innovaciones puntuales, el bitcoin puede jugar un papel en cuanto a imagen que no debería despreciarse. Los riesgos vinculados a la reputación suelen preocupar a los bancos, pero también es posible que la reputación reporte beneficios y este puede ser un buen ejemplo.

Dado que el entusiasmo en esta área es significativo y la comunicación entre usuarios de bitcoins bastante eficiente, existen muchas posibilidades de que veamos un efecto viral que podría dar lugar a un nuevo grupo de clientes si bien tienen que presentarse unos niveles operativos mínimos.

Son muchos los intentos por configurar operaciones con criptodivisas con liquidez agregada, pero conviene recordar que en el campo de las divisas fiat la mayor parte de los volúmenes se generan en plataformas de bancos diferentes y no en plataformas globales de liquidez. Dado que el mercado del bitcoin tiene dificultades para alcanzar un nivel de liquidez aceptable, un banco valiente, creador de mercado y preparado para hacer frente a riesgos medidos a la hora de exponer a sus clientes a márgenes de liquidez razonables, puede salir al menos a corto plazo triunfador de esta competición, tal y como ocurrió en el mercado tradicional de divisas.

Arma de doble filo

La volatilidad es un arma de doble filo, aunque parece estar cayendo periódicamente. Desde el punto de vista comercial es un factor claramente negativo, ya que los comerciantes son reticentes a asumir un riesgo cambiario real con un instrumento de pago que experimenta movimientos tan rápidos. No son pocos los comerciantes a los que he oído quejarse de tener que asumir este tipo de riesgo, incluso para exposiciones a corto plazo. Está claro que este instrumento se podría convertir fácilmente y de forma automática por un proveedor de soluciones de pago para comerciantes, garantizando la conversión segura e inmediata a las divisas fiat para artículos de escasa cuantía.

Por otro lado, hay inversores que buscan expresamente volatilidad. Por ejemplo, el par euro–dólar, el cruce más importante de divisas, está en mínimos históricos y las rentabilidades en general son extremadamente bajas en términos históricos. En un mercado así, la volatilidad que ofrece el bitcoin podría ser perfectamente un atractivo para algunos traders, si los márgenes fueran aceptables y la liquidez permitiera aplicar volúmenes significativos de trading.

La cosa no está clara con el bitcoin. Está en clara tendencia bajista desde la subida en forma de burbuja por encima de los 1.200 dólares el año pasado. Ha caído más de un 70% desde entonces, pese a la enorme atención que los medios últimamente le prestaron al bitcoin. Lo normal es esperar que esta explosión de la demanda suponga un aumento de los precios o al menos una caída desde los máximos más moderada que la que hemos visto últimamente.

Potencial del bitcoin

Podría parecer que tiene que haber un fundamento significativo de interés en vender, probablemente por parte de los mineros o los primeros inversores que están deshaciendo posiciones fuertes para cubrir la demanda. Será muy interesante ver qué ocurre cuando cesen las ventas si al mismo tiempo se van lanzando al bicoin más fondos de cobertura y posiciones a largo plazo con intereses institucionales.

En un mercado muy reducido, de tan solo 5.000–6.000 millones dólares de capitalización, con un capital circulante limitado y probablemente cada vez más reducido, podría pensarse que habría potencial para un aumento significativo de los precios, si no se producen restricciones normativas significativas. Por lo tanto, me voy a fijar en comprar en caídas hacia el nivel de 350 dólares. Por supuesto, al igual que cualquier otro analista de mercado, acierto tanto como me equivoco.

Para concluir, a corto y mediano plazo, no creo que veamos una adopción significativa por parte de los grandes bancos. Los bancos más pequeños, innovadores y agresivos podrían percibir una oportunidad tanto para crear posiciones de trading significativas, como para un nuevo canal de distribución que podría generar una visibilidad considerable.

Pero, a largo plazo, creo que las declaraciones de Marc Andreesen podrían ser muy proféticas. La tecnología subyacente ofrece un potencial significativo como para suponer un cambio de paradigma significativo.

Ya sabemos que estamos ante una idea potencialmente muy revolucionaria y rompedora, que podría reemplazar a las instituciones actuales centralizadas y que no resultan infalibles, por instituciones descentralizadas y con una confirmación segura de las operaciones. La amenaza de los bancos centrales, los bancos comerciales, gobiernos, las instituciones jurisdiccionales, mercados, proveedores de instrumentos de pago y muchas otras instituciones centralizadas al uso, es significativa.

Pero también está en lo cierto al afirmar que esta situación es comparable a los primeros pasos de Internet. El potencial existe y es predecible, pero la forma de explotarlo y aprovecharlo es impredecible.

Este potencial se irá materializando a medida que los jóvenes más emprendedores vayan dando con la clave a base de miles de pasos en forma de ensayo y error. Es poco probable que los inventos más importantes, incluso en el área financiera, provengan de parte de los agentes más asentados y, menos aún, de los bancos tradicionales. Esos inventos llegarán por otro lado.

Por Lars Seier Christensen, cofundador y CEO de Saxo Bank

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