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Otro Colegio de Profesores es posible

por 17 junio, 2013

Mi intención no es denostar a nadie, ni atacar a un existente gremio docente, mi intención es mostrar lo que para mi entender es una contradicción de quién actualmente dirige o busca liderar un gremio de profesores cada vez menos representativo. Los nuevos profesionales de la educación, en gran mayoría, no nos estamos colegiando. Y quienes lo hacen para aportar, tendrán que asumir el hecho de tener que vincularse con estructuras politizadas partidistamente, las que distan mucho de la idea de construir una Ciencia Pedagógica desde el AULA a la Sociedad.
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Recuerdo una situación ocurrida en el verano del 2003, cuando participé del Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil (Foro en protesta al Económico en Davos). En ese entonces yo empezaba a cursar segundo año de pedagogía básica, y ya desde ahí me sentía motivado por todo lo social ligado a educación. Por esa razón, asistí a un encuentro llamado Foro Social Chile, que también se realizaba en Porto Alegre.

Al entrar en el salón, divisé claramente una tendencia mayoritaria del PC chileno y Latinoamericano. Entre ellos, recuerdo haber visto a una fuerte Gladys Marín, persona admirable y siempre necesaria.

En un momento, entre todas las presentaciones y conversaciones, se abrió el tema del valor de la educación como eje y motor del cambio social. Entre las intervenciones, un señor comenzó a expresar que, él siendo profesor, no creía que la educación fuese aquel motor de cambio, sino más bien lo eran otras grandes directrices políticas, económicas y un sinfín de etcéteras que comencé inconscientemente a repeler en mi mente. Ya desde mi joven vocación, yo comenzaba a rechazar profundamente esas afirmaciones.

Mi intención no es denostar a nadie, ni atacar a un existente gremio docente, mi intención es mostrar lo que para mi entender es una contradicción de quien actualmente dirige o busca liderar un gremio de profesores cada vez menos representativo. Los nuevos profesionales de la educación, en gran mayoría, no nos estamos colegiando. Y quienes lo hacen para aportar, tendrán que asumir el hecho de tener que vincularse con estructuras politizadas partidistamente, las que distan mucho de la idea de construir una Ciencia Pedagógica desde el Aula a la Sociedad.

Levanté la mano para poder opinar, pensando en cuán grave era que un profesional de la educación, con años de carrera manifestara aquello. Luego de un momento, me dieron la palabra. Al expresarle mi desacuerdo, conocí por primera vez cómo operan los que se creen dueños de la verdad.

Al pasar los años, yo recién titulado, volví a ver aquel señor que no creía en la educación como eje del cambio social, asumiendo ni más ni menos la presidencia del Colegio de Profesores. Me asombré mucho y pensé ¿Tiene algún sentido colegiarme en el gremio que elegí vivir (más que trabajar) si este señor es el presidente? La decisión fue un rotundo no. Aunque no por eso olvidaría pensar siempre el cómo construimos sociedad docente.

Al presidente del gremio —que nos debiese reunir y convocar a ser parte de la defensa de la educación— lo vi marchando el 2011 con los estudiantes, en el contexto del movimiento social que desde la educación comenzó a gestar las grandes convulsiones que la sociedad chilena necesitaba, la problemática de la educación comenzaba a despercudir a un país adormecido y ¡este señor estaba marchando ahí! A este señor francamente no lo entiendo.

Lo que sí comprendo, luego de 7 años de docencia en distintos lugares, es que los profesores no estamos siendo convocados por una fuerza científico-profesional que esté a la altura de lo que los universitarios y secundarios han podido lograr. La educación es un derecho y esto no se transa ni se vende. Y nuestra dignidad como profesionales pasa en gran parte por defender esa premisa.

Ya lo decía el maestro Paulo Freire:

“No puedo ser profesor si no percibo cada vez mejor que mi práctica, al no ser neutra, exige de mí una definición. Una toma de posición. Decisión. Ruptura... Soy profesor contra el orden capitalista que inventó esta aberración; miseria en la abundancia. Soy profesor en favor de la esperanza que anima todo”.

La creación de otra vía

Las teorías de cambiar las cosas desde dentro no las veo viables. Me parece más correcto y justo que nos reunamos aquellos que no nos sentimos representados por el actual colegio de profesores, y conformar un grupo con autonomía que cree nuevas fuerzas que tomen protagonismo, no solo público, sino de construcciones pedagógicas sólidas que propicien las transformaciones que el sistema nacional de educación requiere. Que más que una urgencia es una cuestión de vida o muerte.

Como lo expresa Claudio Naranjo en su texto Cambiar la Educación para Cambiar el Mundo (2007): “El aprendizaje, en este sentido, va mucho más allá de ser un tema general más. El fracaso en este campo constituye actualmente, de un modo fundamental, el tema central de la problemática mundial. En resumen, aprender se ha convertido en un asunto de vida o muerte”.

Desde esta premisa, un gremio de profesionales que sea protagonistas de los procesos educativos es indispensable. Los profesores somos los llamados a estar en primera línea de los debates nacionales de educación, y con todo el respeto que me merecen ONG, Fundaciones e Instituciones que hacen aportes concretos y necesarios desde otras áreas como ingenerías, psicologías, sociologías y demases, los que por naturaleza y antonomasia laboral, académica, y diría vital, deben estar en la vanguardia de propuestas, revisión de leyes y todo lo que conlleva la construcción del currículum y la ciencia educativa, somos los profesores. Sobre esto, un amigo y colega, Antonio Pulgar, decía: “La reformulación de la educación no debe venir de profesionales desligados de la educación y no podemos pretender que sean los estudiantes quienes den el carácter disciplinario, somos nosotros los docentes quienes debemos tener un papel más protagónico en las demandas educacionales, y hasta ahora hemos estado dormidos”.

Desde ahí, el aporte de todas las demás organizaciones y profesiones se canalizaría con sentido de realidad, ya no se pondría, dicho popularmente, “la carreta delante de los caballos”.

Mi intención no es denostar a nadie, ni atacar a un existente gremio docente, mi intención es mostrar lo que para mi entender es una contradicción de quien actualmente dirige o busca liderar un gremio de profesores cada vez menos representativo. Los nuevos profesionales de la educación, en gran mayoría, no nos estamos colegiando. Y quienes lo hacen para aportar, tendrán que asumir el hecho de tener que vincularse con estructuras politizadas partidistamente, las que distan mucho de la idea de construir una Ciencia Pedagógica desde el Aula a la Sociedad.

Nos hago un llamado a los profesores para constituir un nuevo gremio autónomo, que dialogue con el actual y con la sociedad civil completa. Nos hago un llamado a ser discentes, es decir, a instalarnos en un aprender permanente y en colaboración para generar estructuras educativas desde nuestra visión de docentes, desde el aula de todos los días. Nos llamo a la decencia de auto convocarnos y organizarnos sin esperar que otros y otras lo hagan por nosotros y nosotras. Nos hago un llamado a ser Profesores 3D en esta sociedad del siglo XXI que está en marcha. Así quizás en algún minuto seamos, como expresaba Paulo Freire: “Maestros”, fin último de la carrera docente, no tíos ni misses. Maestros y vigías de la dignidad de Educar para la libertad.

Se necesitan mínimo 25 personas en y con compromiso. ¿Quién dice yo?

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