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El Cuchillo Largo

por 18 diciembre, 2013

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Se viene el socialismo. La gente que entiende lo que lee, gracias a que se ha educado en colegios particulares pagados, leyó el programa de Bachelet y se horrorizó. Tanto que donde vive esa gente, por ejemplo, en Vitacura, el 80 por ciento votó por Matthei.

Piñera tenía que terminar en esto. Es que, como dijo el Financial Times, es políticamente inepto. Ayer ni siquiera pudo votar bien, pues dobló mal la cédula y dejó el número adentro. Un vocal de mesa dijo que le había pasado lo mismo en una elección anterior. Y, además, en su premura por ir a hablar ante las cámaras, que es uno de los principales propósitos de su existencia, olvidó en la mesa su cédula de identidad.

Su ineptitud tenía que terminar en esto porque lo llevó a adoptar la dialéctica socialista. Pero ahora la gente ha votado por el producto original y no por el sucedáneo, pese a que éste, a los revolucionarios de izquierda, les cohonestó todo. ¿Recuerdan ustedes que cuando le tenían tomadas todas las calles del país para botarlo, él proclamó ante las Naciones Unidas que se trataba de un movimiento "noble, grande, hermoso"? ¿Recuerdan su famoso discurso en el 80° aniversario de "La Segunda", cuando protestó a voz en cuello porque las desigualdades en Chile eran "intolerables"? ¿Recuerdan cuando hace poco se puso a la cabeza de la campaña izquierdista del horror para vituperar al Gobierno Militar y desprestigiar a quienes formaron parte de él, que fueron los mismos que lo llevaron a él a la Presidencia, calificándolos de "cómplices pasivos"? ¿Y cuando les sirvió el manjar más apetecido a los cultores por antonomasia del odio interno y de la idea de un país irreconciliable, trasladando a los presos políticos uniformados a un penal más hacinado y riguroso, tras haberles prometido un debido proceso y la vigencia de eximentes penales en su favor? ¿Qué se podía esperar de semejante cultor de la dialéctica izquierdista sino el triunfo electoral de la izquierda? Hasta cuando organiza actos artísticos en La Moneda contrata a los Jaivas o los Quilapayún en lugar de los Huasos Quincheros.

Es un esclavo intelectual de la izquierda y su gobierno no podía sino terminar en un triunfo de la izquierda. ¿Y la derecha? Se dejó comprar, usar, extorsionar, vejar y contradecir hasta la saciedad, con el resultado de que perdió el gobierno y también el parlamento, habiendo asimismo entregado a lo largo de los años el poder judicial, hoy dominado sin contrapeso por la izquierda.

Piñera se dedicó a aumentar impuestos. Ahora el socialismo continuará con esa política, pero redoblada. De 17 por ciento que pagaban las empresas cuando aquél asumió terminarán pagando casi un 50% más, 25 por ciento, bajo el socialismo. Piñera se dedicó a crear ministerios, subsecretarías, superintendencias. Ahora Bachelet anuncia la creación de otros tres en sus primeros cien días de gobierno. Pero, además, ahora viene recargada y se propone reestructurar la sociedad, imponiendo la acción coercitiva del Estado para forzar la igualdad entre los chilenos. El gobierno se inmiscuirá hasta en la vida privada, pues la igualdad se extenderá hasta a consagrar la misma participación de hombres y mujeres o de parejas del mismo sexo en las labores domésticas.

¡Y prepárense los grandes diarios, pues se pondrá límites a la concentración de los medios de comunicación! ¡Apróntese la minería, el "sueldo de Chile", pues se consagrará el dominio "pleno, absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de los recursos hídricos, mineros y del espectro radioeléctrico"! Eso es incompatible con el derecho real de concesión minera que sustenta actualmente la propiedad en el sector más dinámico de la economía nacional. ¡Y apróntese la agricultura para la expropiación de las aguas, que serán declaradas bienes nacionales de uso público! ¡Y apróntense los propietarios de cualquier cosa en general, pues una ley podrá, por mayoría simple, limitar su derecho, declarar su función social y alterar su carácter hereditario! Ni siquiera se librarán de la voracidad de poder socialista el Banco Central y el Tribunal Constitucional.

¿Y alguien cree que se va a respetar la Constitución y, por tanto, que no va a haber Asamblea Constituyente, sea lo que fuere lo que ello signifique? (Nadie lo sabe).

¿Usted cree que va a ser más libre? Yo no. El programa dice que los deberes constitucionales superarán las concepciones individualistas, que niegan la necesidad de la cooperación y la solidaridad social". Tal vez a usted sea necesario reeducarlo.

Sí, al final de cuentas habrá un "cuchillo largo": el socialista que cercenará la libertad personal de los chilenos.

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