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Otra más: la no renovación del académico Padre Costadoat

por 30 marzo, 2015

Otra más: la no renovación del académico Padre Costadoat
Esta vez el Gran Canciller se ha metido en un gran problema, ya que tendrá que dar explicaciones a la totalidad de la comunidad de la Universidad y en particular a su cuerpo docente por esta ‘no renovación’, y en esta ocasión no podrá esgrimir el argumento de que ‘otro’ es el responsable o que lo obligó a tomar tal determinación, sino que deberá poner la cara y demostrar la transparencia que lo debiera caracterizar. Esperamos que tenga la altura moral e intelectual para realizarlo.
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El Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Ricardo Ezzati, ha castigado a un académico de la Facultad de Teología sin dar a conocer algún argumento de peso que lo llevara a tomar esta decisión, causando con ello un nuevo golpe a nuestra alicaída Iglesia católica y a su imagen de pastor. Las razones esgrimidas en su carta son infantiles, podría decirse escolares, y no propias de una de las casas de estudios más importantes del continente. Con ello desprestigia la labor docente, va en contra del espíritu que anima a la universidad y ofende gravemente la tarea teológica. Es más,  la gravedad de lo ocurrido entorpece el esfuerzo de la Universidad por construirse públicamente, pone a los académicos en una grave posición de adhesión doctrinal, coarta su libertad de enseñanza e impone a los estudiosos de las ciencias teológicas un yugo asfixiante.

Si el Gran Canciller fuese consecuente y aplicará la norma de adhesión doctrinal a la enseñanza de todos los académicos, tendría que revisar la totalidad de las facultades y sus respectivas escuelas (muchas de las cuales impactan profundamente a la sociedad con su acción), ver las ‘doctrinas insanas’ o las ‘antropologías no cristianas’ que sostienen varios de los paradigmas que allí se enseñan, de los modelos de desarrollo que por décadas han sido parte del ADN de la Universidad, su trabajo sería como el de la Inquisición y terminaría tan mal como aquél.  Sin embargo, me imagino que no lo hará, por lo tanto concluyo que hay más razones de las públicamente esgrimidas para no renovar el mandato académico del sacerdote Jorge Costadoat S.J.; espero que éstas sean de mayor peso y le pido, como miembro de la Iglesia católica, que las haga públicas y que podamos abiertamente discutirlas y ver su solidez.

Desde hace más de 40 años conozco al Padre Costadoat. He seguido su maravilloso sacerdocio fundado en el amor a Cristo, su abnegado apostolado, su esfuerzo por acercar la doctrina de Jesucristo y de su Iglesia a nuestras vidas, su pasión por la Teología, no he visto en todo lo que le he leído ‘doctrina insana’ o ‘distancia del magisterio’, más aún he sido testigo de lo contrario y de su ejemplar coherencia de vida.

Desde hace más de 40 años conozco al Padre Costadoat. He seguido su maravilloso sacerdocio fundado en el amor a Cristo, su abnegado apostolado, su esfuerzo por acercar la doctrina de Jesucristo y de su Iglesia a nuestras vidas, su pasión por la Teología, no he visto en todo lo que le he leído ‘doctrina insana’ o ‘distancia del magisterio’, más aún he sido testigo de lo contrario y de su ejemplar coherencia de vida. Aún no logro comprender la decisión del Gran Canciller. Creo sinceramente que esto lo daña profundamente a él como autoridad  y a la Universidad en su misión, y deja al Padre Jorge Costadoat injustamente fuera de su alma máter.

Aprendí desde la adolescencia dentro de la Iglesia a ‘salvar la opinión del prójimo’, sin embargo, como ya ha ocurrido con anterioridad, aquí no hay opinión sino más bien una vergonzosa decisión sin fundamento y sin diálogo inmediato con el afectado. ¿Es esta la Iglesia que queremos y a la que el actual Papa nos ha invitado con tanto fervor a adherir? ¿Es esta la manera santa y amorosa de ejercer la autoridad por parte de un pastor?

La Iglesia Católica no se puede manejar como una congregación religiosa o un colegio confesional, ni menos desde el oscurantismo y con decisiones verticales no dialogadas ni informadas, ya no son los tiempos para aquello. Esta vez el Gran Canciller se ha metido en un gran problema, ya que tendrá que dar explicaciones a la totalidad de la comunidad de la Universidad y en particular a su cuerpo docente por esta ‘no renovación’, y en esta ocasión no podrá esgrimir el argumento de que ‘otro’ es el responsable o que lo obligó a tomar tal determinación, sino que deberá poner la cara y demostrar la transparencia que lo debiera caracterizar. Esperamos que tenga la altura moral e intelectual para realizarlo. Por el bien y la tranquilidad de la Iglesia católica y de la Universidad, aspiro a que lo haga pronto, ya que se acerca Semana Santa.

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