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Cicuta y currículum: la condena del CNED contra la filosofía

por Jonathan Indo 24 febrero, 2018

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Señor Director:

¿Qué viene a sugerir el CNED cuando en virtud de la sigla su cuerpo de consejeros resuelve poco necesario implantar ciencias naturales y filosofía en plan común de los colegios de todo Chile? ¿A qué obedece este criterio educativo frente a dos materias, en especial filosofía, que viene siendo la principal afectada desde los primeros gobiernos de la Concertación?

El imperativo de lucidez y consciencia frente a estos hechos, a su cuestionamiento, en este caso debe estar comprometido con el país. Un estado, una nación, no sólo es un territorio físico al interior del cual se toman decisiones en el ámbito de sus potencialidades (aunque a muchos les gustaría esta única lectura), es también una construcción histórica que le brinda un carácter a sus conciudadanos y un perfil determinado a la acción de los mismos. Un país se crea, se integra, a partir de las herramientas educativas y de formación social que cada individuo posee y que van sumando a la acción común que los define como pueblo. No se trata de nacionalismos sino más bien de políticas públicas que orientan los caminos de desarrollo y progreso que se calibran para todos los que componen una sociedad. Por lo tanto, aquellas decisiones en orden a la educación resultan de relevancia cardinal para el tipo de personas que queremos ser y el tipo de relación que establecemos con el mundo.

La filosofía a lo largo de la historia no ha estado exenta de desavenencias con estas orientaciones generales del Estado. El caso más emblemático es Sócrates, condenado a muerte por envenenamiento. La cicuta fue en este caso el fármaco que puso fin a la enfermedad de la nación. Perseguir estándares de uniformidad parece ser el objetivo del CNED. LA filosofía se le acerca como algo ajeno a la educación, una materia que el consejo “sin querer queriendo” pretende suprimir del currículum a través de un gesto ambiguo en su resolución y partir del cual se desprende cierta mala consciencia de la que no quieren hacerse responsables.

Este grupo de consejeros se escudan en lo que consideran los intereses supremos del Estado, que como dije contornean los principios de identidad de sus elementos integrantes. Para ellos aquel que pone en cuestión, critica y analiza, (labores en las que se empeña la disciplina de la que hablamos), parecieran ser manchas que ensucian un currículum que ellos pretenden límpido y puro. Nuestros consejeros se presentan así como mentes maestras que guían y velan por la calidad de la educación restando de sus metas a aquellos maestros de las profundidades y confusiones que engrasan la superficie en la que desean reflejarse.

El consejo aconseja un Estado sin filosofía, complementando la sistemática desaparición de la que ha sido objeto. El consejo, organismo técnico del Estado, aconseja estrechar la capacidad crítica y creativa de los jóvenes. Disminuir el campo visual del entendimiento, de saber cómo opera el mundo y sus transformaciones. Se busca sacar del juego de la historia a un peón clave de las concepciones límite de la ciencia y del conocimiento humano.

Habitamos un mundo que ha dejado de lado los lineamientos intransigentes del sentido de lo que es bueno, malo, útil y/o inútil. Si bien persisten personajes que tienden imponer desde su autoridad perfiles morales y éticos, lo cierto es que son la excepción a la regla de un sano entendimiento de las cosas. Verbalizar desde la intolerancia y el oprobio parece más el desencanto desesperado de una opinión desenfrenada por la vida que el estado real de las circunstancias. Pero esto no significa que el terreno esté ganado y nos pertenezca a perpetuidad. El fenómeno del multiculturalismo, de la hipertecnificación planetaria que nos mantiene felizmente atentos e informados, puede ser sesgado en su comprensión por decisiones que se están tomando en los círculos cerrados de” iluminados” con potestad. El amplio abanico de materias que podemos investigar puede ser cerrado por quienes estiman que saber demasiado es un problema. En una época que invita a estar alerta, a no dejar pasar la primera verdad que se nos presenta, lo aconsejable sería sintonizar nuestras mentes con lo verosímil, con la posibilidad de una realidad que nos sobrepasa y que justamente por esto se nos presenta maravillosa. La filosofía en los colegios se trata de aquel pensamiento consciente que nos vincula con el mundo y nuestras creencias. Acometer contra ello desde el Estado es atentar contra la dignidad del pensamiento humano y los principios democráticos que este gobierno dice defender.

Jonathan Indo, profesor de filosofía

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