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Aunque ese señor diga lo que dice

por 2 marzo, 2018

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Viajan los pájaros, los peces, el polen, la música y el viento, y viajan los buscadores de futuro, dejando cielos, queriendo vida. Y aunque ese señor diga lo que dice, viajando llegan a Chile.  

Llegan los haitianos, que siguen barriendo las calles de una tierra nueva, limpiando la basura de otros y levantando edificios que otros habitarán. No conocen palabra alguna, pero sonríen, nos sonríen. Y aunque ese señor diga lo que dice, ellos también dicen lo que dicen, lo dicen con los ojos, con señas, con el lenguaje universal del corazón.

Y aunque ese señor diga lo que dice, uno de esos haitianos atajó con sus manos a una señora que intentaba suicidarse lanzándose de un edificio, y otro defendió a su compañera en un asalto, y esos gestos, sepa el señor que dice lo que dice, importan más que el color de pelo o la piel, que la jodida raza que tanto le preocupa a ese señor, porque la solidaridad rompe las fronteras del espacio, el tiempo y la piel.

Y aunque ese señor diga lo que dice, una madre desesperada, venezolana o haitiana, seguirá atravesando países, dejando familias y amigos, haciendo camino, golpeando puertas, deseando casa y trabajo, eso nomas, bien poquito, una casa, un trabajo, la sonrisa de su hija antes que se escape el día.  

Y aunque ese señor diga lo que dice, el amor tampoco respetará las fronteras de los mapas y las razas, y nadie, ni ese señor, ni nadie, impedirá que un blanco se enamore de una negra, o una negra de un blanco, y que las razas se mezclen como se mezcla la noche con el día o el agua del rio con el agua del mar. Porque eso somos, un andar de piernas y una mixtura de vida, porque en realidad no somos, porque en realidad estamos siendo.

Y aunque ese señor diga lo que dice, el amor tampoco respetará las fronteras de los mapas y las razas, y nadie, ni ese señor, ni nadie, impedirá que un blanco se enamore de una negra, o una negra de un blanco, y que las razas se mezclen como se mezcla la noche con el día o el agua del rio con el agua del mar. Porque eso somos, un andar de piernas y una mixtura de vida, porque en realidad no somos, porque en realidad estamos siendo.

Y aunque ese señor diga lo que dice, la vida seguirá siendo un viaje por el mundo, de todos, de todas, de nosotros, los hijos del mismo horizonte, del mismo viento y del mismo sol. Porque eso sí que somos: un arcoíris humano poblando la misma luz.

Desde este rincón de Santiago, vaya una humilde disculpa a quienes les cayeron encima las palabras de ese señor que dice lo que dice, pero sepan que ese señor suele decir cosas como las que dijo, así que no hay que tomarlo muy en serio, lo que sí hay que tomar en serio, y muy en serio, es que una radio le pague un sueldo por mover la lengua a ese señor, para que siga diciendo lo que dice.

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