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Inteligencia emocional y Carabineros de Chile

por Jorge Luzoro G 28 diciembre, 2018

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Señor Director:

Llegué al que hoy es mi pueblo en 1989. Compré una parcela y me puse a instalar un huerto frutícola. Al abrir cuenta en un banco de la localidad, el agente, un ítalo-chileno muy asertivo y simpático, al enterarse de que además de aficionado agricultor era un doctor en psicología clínica y profesor universitario me invitó a almorzar al Club Radical frente a la plaza, y sin posibilidad alguna de no aceptar me dijo:

“tienes que incorporarte a los alguaciles, hay mucho que hacer por el PNI (Personal de nombramiento institucional). Yo soy el Alguacil mayor”.

Así empezaron 15 años de colaboración con la Comisaría de mi pueblo. Al poco tiempo, cenando en un retén de pre-cordillera donde el viento frío calaba los huesos fui presentado al Círculo de Alguaciles: un amplio espectro de gentes de la zona. . A las pocas semanas el joven comisario me invitó a su casa y presentó su familia, ya solos, con tono amable dijo:
“señor psicólogo, dos tareas tengo para usted: la primera, todo el que venga a solicitar permiso para cargar armas, tú sabes (y pasó a tutearme), necesita un informe psicológico. Te los voy a mandar y vas a ser súper estricto. La idea es bajar drásticamente el número de personas autorizadas para portar armas en el territorio de nuestra Comisaría.
La segunda tarea: mi personal necesita herramientas para combatir el estrés que esta pega genera. Usted como psicólogo (y volvió al Ud.) sabrá algo -dijo esbozando una discreta sonrisa irónica- se necesita psicología”.

Para abordar la segunda tarea, con la ayuda de tesistas de mi Universidad organizamos actividades que se llamaron Talleres de relaciones humana. Centrados en el trabajo de los carabineros, con un enfoque experiencial, abordamos aspectos de las relaciones interpersonales al interior de la institución y con el entorno social.
No es esta columna el espacio para una descripción y evaluación de lo ocurrido en esos Talleres, pero sí para presentar una conclusión, teniendo presente lo que son las generalizaciones.

Tanto en el PNI como en los jóvenes oficiales, encontramos la bondad y nobleza de sus motivaciones para ser carabineros, sus fuertes compromisos familiares, su disposición al esfuerzo y al sacrificio. También encontramos estructuras de carácter blindadas, defensivas, “perseguidas”, resultado de una cultura institucional de autoridad mal entendida: como sometimiento, en lugar de respeto y colaboración. Deficitarios en repertorios emocionales y sociales, en inteligencia emocional, insuficientemente instalada su confianza, su serenidad, su prestancia, su empatía, realizan largas, difíciles, y a veces peligrosa tareas, siempre exigidos a hacerlo rigurosamente como lo establecen los procedimientos institucionales.
Tanto en la ESFOCAR (Escuela de formación de carabineros), como en la ESCAR (Escuela de carabineros), como en la ACIPOL( Academia de ciencias policiales) están contempladas asignaturas destinadas a formar los aspectos observados como deficitarios ausentes o deficitarios.

A juzgar por los hechos, esas asignaturas son ineficaces.

La prensa dice que el nuevo General Director, además de sus estudios superiores en la ACIPOL, es periodista y con postgrado en comunicación. Seguro estará organizando las profundas reformas que requiere la formación policial para nuestros carabineros del futuro: ética, arte y cultura, psicología aplicada, repertorios emocionales y sociales. Ya no sirve la luma, ahora se requiere inteligencia emocional.

Prof. Dr, Jorge Luzoro G.
Universidad de Chile

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