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Gonzalo de la Carrera o el Periodismo Canalla

por 31 diciembre, 2018

Gonzalo de la Carrera o el Periodismo Canalla
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Gonzalo de la Carrera no estudió periodismo, pero practica este oficio. Tiene un programa radial de lunes a viernes, siempre en las mañanas, y ejerce de conductor del mismo. Ahí entrevista a diferentes personalidades, habla de política, de los temas del día, e intenta marcar agenda. Durante un tiempo estuvo acompañado en estas lides por Cecilia Pérez, actual Secretaria General de Gobierno.

“Directo al Grano” se llama, y se promociona como un espacio con “una conversación distendida y con un lenguaje coloquial que le permitirá saber a la audiencia cómo le afecta lo que está ocurriendo en Chile”.

En ese espacio, de la Carrera ejerce el periodismo, y gracias a su canallesco modo de practicar este noble y, según García Márquez, más lindo oficio del mundo, se ha hablado mucho de él en los últimos días. Esto a raíz de una canallada que le hizo a la diputada Camila Vallejos. La canallada es una acción propia de un canalla, un canalla es quien realiza acciones canallescas y las acciones canallescas son, de acuerdo a la RAE, “acciones despreciables y de malos procederes”. De eso estamos hablando.

n una acción despreciable, usando sus redes sociales, de la Carrera vinculó públicamente a Camila Vallejos con la pedofilia. Este mal proceder tiene el agravante de que no solamente se trata de la publicación de una fake-news, también se trata de la difusión de una noticia falsa a sabiendas de que es falsa. Bastaban 30 segundos de revisión (capaz menos) para saber que la información era completamente inventada, y para cualquiera mínimamente familiarizado con la comunicación, era cosa casi instantánea saber que se trataba de un bulo. Nadie puede creer que de la Carrera sea tan tonto, no, lo que es, es un canalla.

En una acción despreciable, usando sus redes sociales, de la Carrera vinculó públicamente a Camila Vallejos con la pedofilia. Este mal proceder tiene el agravante de que no solamente se trata de la publicación de una fake-news, también se trata de la difusión de una noticia falsa a sabiendas de que es falsa. Bastaban 30 segundos de revisión (capaz menos) para saber que la información era completamente inventada, y para cualquiera mínimamente familiarizado con la comunicación, era cosa casi instantánea saber que se trataba de un bulo. Nadie puede creer que de la Carrera sea tan tonto, no, lo que es, es un canalla.

Pero, analíticamente hablando, lo más importante de esta acción comunicacional es lo sintomática que promete ser; sintomática no referida a la naturaleza canallesca de de la Carrera (que también), sino como marca enunciativa de una dinámica político-comunicacional que ya se ha instalado en otros países y que se anuncia para Chile: hablamos del modo en que la ultra derecha emplea políticamente la comunicación social y, muy particularmente, las redes sociales.

El caso más reciente y más cercano es Brasil. Durante la campaña entre Haddad y Bolsonaro, la ultraderecha carioca mostró la misma naturaleza canallesca en el uso de la comunicación política que de la Carrera, con especial énfasis en las redes sociales - Facebook; Twitter y, sobre todo, Whatsapp.

Por ejemplo, se inventó que Haddad había escrito un libro defendiendo las relaciones sexuales entre padres e hijos; que de resultar elegido Presidente despenalizaría la pedofilia, que con un proyecto de ley ya redactado pretendía legalizar las relaciones sexuales consentidas a partir de los 12 años, que repartirían mamaderas con formas fálicas, etc. Como vemos, todas estas mentiras, propagadas a través de las redes sociales tienen varias cosas en común con la acción de de la Carrera: se propagan a sabiendas de que son mentiras; se viralizan y apuntan a lo genital-sexual.

Hay que prepararse. La canallada impúdica de de la Carrera es mucho más que un sucio ataque mediante propagación alevosa de fake news contra una diputada de izquierda; es el síndrome de que esa enfermedad misógena, clasista y racista llamada ultraderecha goza de buena salud en Chile. No casualmente, al otro día, en su programa y muy acompañado de José Antonio Kast, no hizo más que aparentar disculpas y mantener el ataque a Camila Vallejos. Un canalla no deja de ser canalla de un día para otro.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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