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La vía institucional

por Claudio Jiménez Rojas 30 enero, 2020

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Señor Director:

El levantamiento de orgánica popular, de organización en los territorios, mediante colectivos, asambleas o comunales políticos, son herramientas que ayudarán en gran medida a lograr el cambio que buscamos para transformar el modelo que se ha puesto en tela de juicio. Ya no preocupa la falta de propuesta de parte del Gobierno, debiese preocuparnos más la falta de organización de un grupo no menor de ciudadanos o la falta de diálogo entre estas distintas plataformas de participación.

Existe un riesgo no menor si no logramos establecer acuerdos mínimos para que la sinergia de estos distintos espacios nos juegue a favor. Los caminos que podemos tomar para lograr los distintos niveles de incidencia social y política que quiere cada organización puede ir por la vía institucional o por fuera de ella. El problema es que estando tan cerca de conseguir los cambios que buscamos, podemos fracasar por la falta de mínimos que debiésemos acordar y cumplir.

La participación ciudadana y el anhelo de que el pueblo decida es un primer aspecto común, es razón que sostiene y hace emerger nuevos espacios para involucrarse, que a la vez buscan ser incluidos para incidir en las decisiones.

Lo segundo es la búsqueda de una nueva constitución, que se comparte por casi la totalidad de estas orgánicas. Hay claridad de que independiente de lo que busque o desee cada una respecto a materias de salud, educación o jubilaciones, existe una necesidad primera que lo facilitaría: una nueva constitución.

Lo tercero, en concordancia con lo anterior, es la búsqueda de un formato de construcción de una nueva constitución que sea participativo y democrático, que es donde existen cuestionamientos y diferencias respecto a los representantes que deben estar en el proceso de este nuevo pacto: pueblos originarios, disidencias, paridad, adolescentes desde los 16 años, por nombrar algunos. Y también incomoda o genera anticuerpos el sistema eleccionario que se propuso utilizar, complicando además la entrada de independientes.

Pero pensando en la profundidad del cambio y el golpe que se quiera dar al modelo, el no actuar en conjunto en algunas etapas, podría generar un fracaso que no nos permita avanzar nuevamente hasta dónde hemos llegado, respecto al cuestionamiento de las estructuras de lo establecido. Esta es una oportunidad única, probablemente.

Es por esto que debemos copar las distintas plataformas de participación, como también no fallar e ir a votar en el plebiscito del 26 de abril. Y si lo que se quiere es un método democrático, apostar por una Convención Constituyente. Y sí lo que se quiere es lograr que el formato sea más democrática, seguir con este impulso, pero de modo simultáneo al de participar por la vía institucional y así lograr la sinergia de todas las fuerzas que buscan un cambio profundo en nuestro país.

Votar el 26 de abril por una nueva constitución mediante convención constituyente, no es excluyente con seguir insistiendo para que ese nuevo pacto se construya en plena o mayor democracia.
Hoy, más que nunca, sí importa la vía institucional.

Claudio Jiménez Rojas
Profesor

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