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Economía, salud y símbolos

por Joaquín De la Vega 21 abril, 2020

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Señor Director:

El dilema chileno de “la Salud versus Economía” es un falso debate que lamentablemente se ha cristalizado en la cultura de nuestro país. Por eso no sorprende que, ante intervenciones que buscan proteger nuestra salud, como establecer una cuarentena, aparezcan los paladines de la economía para preguntar sobre el efecto de estas en las transacciones comerciales.
Se les olvida a estos guardianes de la economía que los servicios y productos son realizados por seres que tienen en común la característica de estar vivos.

Es por esto que las últimas declaraciones del Ministro de Economía Lucas Palacios van en una dirección correcta: "Hemos tenido un capitalismo poco humanizado. Tenemos que ir mutando. En vez de clientes ver personas". Estos clientes/personas son seres vivos que demandan protección y seguridad en cuanto a su salud. Lo que implica no sólo tener ventiladores o camas (como si estos fueran bienes de consumo), sino garantizar una buena calidad de vida: vivir bien, sin miedo a enfermarse. Es decir, lo que necesitamos es acceso a una salud integral.

Lamentablemente, estas declaraciones no se ven reflejadas en las acciones que sus pares ministros y el gobierno muestran en estos días. Estableciendo cuarentenas parciales y dividiendo algunas comunas, creando de esta forma dos comunas imaginarias. Esto genera confusión (¿Mi lado de la comuna está o no en cuarentena? Cruzando la calle, ¿están o no en cuarentena?, etc.), además de poner en riesgo a la población que no fue beneficiada con la protección de la cuarentena.
Por otra parte, las declaraciones del ministro Palacios tampoco han sido tomadas en cuenta por el Presidente de la Cámara de Comercio de Santiago, Carlos Soublette, quien sin ningún reparo expresó “No podemos matar la actividad económica por salvar vidas”. Son exactamente este tipo de declaraciones las que perpetúan este falso dilema, además de producir el combustible idóneo para un estadillo social 2.0.

La cristalización de esta falsa diatriba, de la cual ya se han liberado Francia, Alemania y Argentina (por nombrar algunos países que han establecido cuarentenas absolutas), se observa en sus prototipos anteriores. Sin ir más lejos, cuando se le preguntó al mandamás de la dictadura cívico-militar sobre las fosas comunes utilizadas para desaparecer a sus detractores, este respondió: ”¡Pero que economía más grande!”. Una frase más que desafortunada para un jefe de Estado, sea este legítimo o no.

Volviendo a nuestros días, para los países que han optado por medidas sanitarias menos estrictas, como Estados Unidos, Italia o Ecuador, las fosas comunes para fallecidos por COVID-19 son un hecho lamentable, que debería dolernos a todos como humanidad.

Para los países como Chile que aún no enfrentan la peor cara de esta pandemia, todavía hay mucho que hacer en materia sanitaria: una cuarentena total, liberación total de datos epidemiológicos y cordones sanitarios más estrictos. Es momento de actuar con responsabilidad y no de crear falsas dicotomías.
Espero sinceramente que no tengamos que decidir nunca más entre fosas comunes y economía. Aún estamos a tiempo.

Joaquín De la Vega A.
Psicólogo Clínico
Magíster en Psicología Clínica

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