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Carta abierta de una profesora a los senadores por votación del retiro de fondos AFP

por 22 julio, 2020

Carta abierta de una profesora a los senadores por votación del retiro de fondos AFP
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Señoras y señores senadoras y senadores de la República:

Tengan todas y todos un buen día.

A usted estimada y estimado senador, le quiero saludar desde mi humilde sitio de docente de Historia desde hace 32 años.

Contarles que, mientras ustedes han hecho su honorable carrera política desde su sillón parlamentario, con un ahorro previsional que sin duda es muy holgado para un sencillo vivir (como es el de una maestra de escuela municipal, antigua escuela pública), yo he  tenido un descuento obligatorio de mis ingresos mensuales, para un ahorro previsional que, cuando llegue a mi digna edad de 60 años y pueda acceder al plan de jubilación, debería inyectarme fuertes niveles de silicona, para seguir laborando, porque con una renta posible de $280 mil mensuales, claramente pasaré de ser una trabajadora asalariada con un sueldo digno, a ser una jubilada con sueldo de miseria.

En esta sencilla misiva, quiero primero valorar el  voto de senadores y senadoras que este 22 de julio den su apoyo al proyecto parlamentario, "Ley de un retiro extraordinario de hasta un 10% de nuestros fondos de AFP", a las trabajadoras y los trabajadores que así requieran, a causa de la pandemia, y la tremenda crisis económica nacional, que ha atravesado nuestra economía familiar en lo más necesario: el alimento, el techo, la salud, el trabajo. Todo se hace un abismo insalvable para millones de gentes.

Mientras nuestros ahorros todos los años sufren pérdidas y nos hacen llegar vergonzosas explicaciones desde las AFP, sin pudor de los ejecutivos que las firman. Nos devalúan nuestros ahorros, nos hacen informes en una entelequia, cuyo único fin es, sin duda, distraernos. Mis fondos previsionales son usados en mercados financieros puestos en riesgo, con una rentabilidad mínima para mi cuenta de ahorro previsional, pero sí  muy importante para la rentabilidad anual de la  industria de AFP.

La AFP es la única y real industria financiera de todas las chilenas y todos los chilenos, la clase trabajadora la levanta día a día, aquí somos los dueños de nuestros ahorros, pero no podemos decidir qué hacer con ellos en esta tragedia.

Muy paternalista este Estado subsidiario con las trabajadoras y los trabajadores, muy mano suelta con el empresariado, que hace uso, sin que trabajadores lo decidamos, de nuestros ahorros de mes a mes, año tras año.

Decir que hace alrededor de 200 años dejamos de ser vasallos de un rey, somos ciudadanos, pero nos siguen tratando de sujetos inferiores, sin capacidad de decidir, con nuestros destinos financieros.

Señoras y señores senadoras y senadores,  así en su sentido más sencillo y práctico, en este crucial momento de mi historia, he tomado la decisión de poder decidir qué hacer con una parte ínfima de mis ahorros, y así millones de chilenas y chilenos trabajadores. Mientras los altos ejecutivos de esta industria se preparan para gastar esos  millones en fiestas en el Caribe.

Digamos, señoras y señores senadoras y senadores, se les acabó la fiesta a las AFP.

En mi caso, requiero mi 10% para seguir apoyando a mi familia: familiar cesante que hoy al quinto mes de cese de su trabajo, va en menos de $200 mil su bono de seguro de desempleo; con arriendo, cuentas que pagar, un dieta alimentaria saludable que sostener para su  familia (todo al mínimo).

Esta carta no pretende ser docta ni menos especialista en AFP; sí les quiero dejar con fundamentos dados por mi AFP, que  todos los años voy a riesgo y pérdida con la administradora. Pues bien, esta vez, mi dinero lo quiero usar en mis necesidades y a riesgo muy consciente de invertir en lo que mi sentido de realidad me permita mejor ocupar.

En una de esas, invierto y lo multiplico, para mi vejez, porque con la promesa de jubilación que me hacen todos los años desde la misma AFP, he pensado proponerles presentar un proyecto de ley que permita a parlamentarios el  apadrinamiento de jubilados a través de becas al adulto mayor como ahijadas o ahijados de parlamentarios, senadores y diputados.

Para un gran día en la historia, se necesitan gentes honestas dispuestas a luchar sin lucro ni afán personal.

Esperemos estén todos a la altura de lo que la clase trabajadora les está exigiendo.

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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