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La oportunidad de la lectura en la nube

por 10 septiembre, 2020

La oportunidad de la lectura en la nube
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De un tiempo a esta parte, hace ya algunos años, han ido apareciendo diferentes plataformas de lectura en la nube que van mucho más allá de la compra de un ebook mediante la descarga de un archivo Epub.

Al principio, cada plataforma estaba especializada en un tipo de servicio; había plataformas de audiolibros en la nube y plataformas de lectura en la nube pero era raro —salvo la eterna excepción, Amazon— que alguien lo ofreciera todo. La tendencia actual, una vez se ha comprendido que el lector es multiformato y multisoporte, es combinar tantos servicios como sea posible, por eso es cada vez más frecuente encontrar, en el mismo proveedor, audiolibros en la nube, libros en la nube e, incluso, compra mediante descarga.

La lista puede ser muy larga y, sin ánimo de ser exhaustivo, pero sí de ilustrar la variedad y calidad de dichos servicios, podemos encontrar 24symbols, Scribd, Nubico, Storytel, Bookmate, Audioteka, Audible, Spotify, Google Play Books, Kobo, Apple y un cada vez más largo etcétera. Tampoco debemos olvidar servicios públicos tan importantes como la Biblioteca Pública Digital, cuyo fondo y prestaciones crecen año tras año.

El audiolibro todavía es muy caro de producir. Aunque la Inteligencia Artificial no tardará mucho en hacer lo mismo que hoy hace un narrador humano por una fracción del coste, ahora mismo la gran mayoría de editoriales no puede aspirar a producir sus propios audiolibros. En cambio, lo único que una editorial necesita para que sus libros puedan leerse en la nube —por ejemplo, en plataformas como 24symbols o Nubico— es disponer de un archivo Epub, el mismo que ya produce para comercializar sus ebooks mediante descarga en plataformas como Amazon, Kobo, BajaLibros, PerúEbooks o Casa del Libro.

Ahí es donde nos damos de bruces con algunas asimetrías digitales del entorno editorial hispanohablante. Por distintos motivos, en los que ahora no entraremos, a diferencia de la edición en inglés, la edición en español no goza de plataformas globales que, de manera más o menos simétrica, cubran todo el dominio lingüístico. Así, hoy en día, un editor australiano no tiene muchas dificultades en comercializar sus libros a sus lectores australianos en plataformas de fácil acceso para ellos mientras, por supuesto, accede al resto del mundo. Amazon cuenta con marketplace en Australia (cuya población es sensiblemente mayor que la de Chile) y, además, en los Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá, los mercados de habla inglesa más importantes, que suman unos 450 millones de personas (para unos 500 millones de nativos en todo el dominio lingüístico).

En español, en cambio, solo dispone de marketplaces en México y España, con 175 millones de hablantes (para unos 480 millones de nativos). Esa asimetría es importante en el caso de Amazon, porque es líder mundial absoluto —solo en Alemania, China y Japón cuenta con rivales capaces de oponérsele— y porque sus ventas son muy importantes incluso en aquellos países en los que no cuenta con marketplace. Otros proveedores no sufren ese problema porque nacieron siendo globales y no están atados a una infraestructura física, como es el caso de 24symbols o Storytel, entre muchos otros.

Lo importante, en cualquier caso, es que los lectores hispanohablantes disponen de cada vez más opciones. Si hace pocos años todavía se percibía como muy importante que Amazon abriera marketplaces en muchos mercados hispanohablantes, hoy ya no lo es tanto. En primer lugar, porque mediante los distribuidores digitales —Bookwire, Libranda—, los ebooks de cualquier editor en español pueden estar en cualquier plataforma del mundo, también en muchísimas bibliotecas digitales públicas; en segundo lugar porque, gracias a la facilidad de acceso a la lectura en la nube, basta con un celular o una Tablet con conexión a Internet para poder leer libros.

Eso ofrece un escenario en el que no importa lo pequeña que sea la editorial ni lo remoto del lugar en el que se encuentre: si dispone de conexión a Internet, podrá vender libros a todo el mundo en cualquier formato comercial.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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