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Cálculos preliminares del Gobierno apuntan a un aumento en niveles de pobreza

El inexplicable atraso de La Moneda para dar a conocer resultados de encuesta CASEN

por 18 julio, 2012

El inexplicable atraso de La Moneda para dar a conocer resultados de encuesta CASEN
No es de extrañar que el alza de la pobreza de que daría cuenta la medición genere cierto nerviosismo en el Ejecutivo, por lo cual ya se preparan argumentos para contrarrestar las críticas. “La pobreza sube, la indigencia debería bajar algo”, reconocen altas fuentes de Palacio, las que rápidamente añaden que la idea es responsabilizar a la inflación en el precio de los alimentos, de los combustibles (transporte) y los coletazos del daño producido por el 27/F.
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Nunca se dijo un día exacto, es cierto, pero durante mayo era secreto a voces en los patios de La Moneda que se barajaba la primera quincena de junio como fecha estimada para dar a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Caracterización Socioeconómica (CASEN) 2011. Un mes después, en Palacio aún no se ha establecido una fecha definitiva para difundir las conclusiones del estudio, que mide los niveles de pobreza e indigencia en el país, un ítem sensible y relevante para la administración de Sebastián Piñera, quien prometió terminar con la indigencia durante su mandato y desterrar la pobreza al final de la década.

“No hay fecha aún”, “esperamos que durante Julio”, “en los próximos quince días tendría que ser”, “la próxima semana a lo mejor”, son algunas de las respuestas que han dado en La Moneda las últimas semanas. Más de una autoridad, incluso, ha comentado que la verdad le gustaría “tener alguna noticia” de la CASEN, confesando que es un misterio, del cual ya deberían haber noticias concretas.

En el gobierno se dijo que la CEPAL no había entregado los datos al Ministerio de Desarrollo Social, liderado por el UDI Joaquín Lavín, lo que recién se cumplió —dijeron en dicha cartera— el jueves 12 de julio. Sin embargo, lo cierto es que en el Ministerio de Desarrollo Social y el propio Lavín afirmaban en privado —durante el mes de mayo— que la CASEN se daría a conocer en junio: “Antes del quince, obvio, sólo estamos esperando saber si el Presidente estará”.

Cuando se pasó la primera quincena, se apuntó a que antes de fin de mes se anunciarían los resultados, porque se esperaba que Piñera regresara de la Cumbre del Líderes del G20 en Los Cabos, México, y de la Cumbre Río+20 en Brasil donde se encontraba en ese momento. Pero tras su retorno, el énfasis en Palacio estuvo puesto en la estrategia de desplegar la alerta y la precaución por los efectos que tendrá en el país la crisis económica internacional.

Con esa estrategia en curso, los resultados de la CASEN no parecían los más adecuados, considerando que los cálculos preliminares que se manejan en el gobierno hablan de un alza en los niveles de pobreza, que oscilaría entre el 15,1% que se registró en la encuesta 2009 y el 18% que arrojó la medición del 2010 posterremoto. “La pobreza sube, la indigencia debería bajar algo”, reconocen altas fuentes de Palacio, las que rápidamente añaden que la idea es responsabilizar a la inflación en el precio de los alimentos, de los combustibles (transporte) y los coletazos del daño producido por el 27/F.

La nueva bandera

Tal como en un momento lo fue la delincuencia cuando fueron oposición, desde que la Alianza llegó a La Moneda la nueva bandera del sector es la lucha contra la pobreza. En su primera intervención ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en septiembre de 2010, el Presidente Piñera hizo explícito su compromiso de terminar con la pobreza extrema antes de que finalice su gobierno como de superar la pobreza “antes que termine esta década”.

Todo indica que en La Moneda tienen algunos días aún para buscar una estrategia adecuada que le evite al Presidente tener que morderse la lengua, si alguien, ante el alza de los niveles de pobreza, le recuerda sus propias palabras hace sólo dos años.

Lo mismo hizo en su última cuenta presidencial, el 21 de mayo, ante el Congreso Pleno: “Hoy, en pleno siglo XXI, 640 mil compatriotas siguen viviendo, o más bien sobreviviendo, en la pobreza extrema y más de 2,5 millones, incluyendo uno de cada cuatro niños, en la pobreza. Estamos trabajando para derrotar la pobreza extrema durante nuestro Gobierno y sentar las bases para terminar con la pobreza antes que termine esta década”. Ello, junto con recalcar los 700 mil nuevos empleos que se han creado en su administración, la baja en el desempleo y el alza —dijo entonces— de los salarios sobre el 6% anual, más de un 2,5% de la inflación.

En esa ocasión, el plato fuerte del mensaje de Piñera fue el recién aprobado Ingreso Ético Familiar, que implica un aporte de 80 mil pesos mensuales para las 170 mil familias en extrema pobreza. Pero sobre todo, lo fue el Bono de Alimentos, iniciativa que se llevó todos los aplausos oficialistas, considerando que en el sector era unánime el análisis que la inflación era uno de los responsables de la mala evaluación ciudadana al Presidente en las encuestas , cediendo en todo caso a la fiebre de los bonos, que tanto criticó por dogma la derecha a los gobiernos de la Concertación.

El año pasado se creó el Ministerio de Desarrollo Social y fue instalado —con Lavín a la cabeza— en plena Moneda, sumándolo así a las tres carteras del comité político (Interior, SEGEGOB y SEGEGOB). Todo para dar una señal política de la prioridad que tiene para Piñera el tema, en el cual se han concentrado los esfuerzos políticos y comunicacionales.

Así, no es de extrañar que el alza de la pobreza que vendría en la CASEN genere cierto nerviosismo en el gobierno e intentos para contrarrestar las críticas. A lo ya dicho, se pone en la mesa el antecedente que el aumento se explicaría además por el incremento de diez puntos en la línea de pobreza, desde los 64 mil pesos del año 2009 a 72 mil pesos el 2011, cuando se tomó la muestra en terreno desde el 17 de octubre hasta el 15 de enero de este año a 113 mil hogares.

La pobreza en Chile se establece en base al costo de una canasta de alimentos básicos para satisfacer las necesidades calóricas de una persona. En el caso de la indigencia esa canasta para la CASEN 2009 fue de 32 mil 67 pesos y en la encuesta 2011 se aumentó a 36 mil 49 pesos, cifra que se multiplica por dos, margen que contempla otras necesidades como transporte, vestuario y cuyo resultado, establece el corte entre las personas que viven en pobreza y las que no.

Los resultados de la CASEN permiten definir, afinar y refocalizar diversas políticas sociales. La muestra anterior (2009) se dio a conocer en julio del 2010, a cuatro meses que Piñera se cruzara la banda presidencial y no desperdició la oportunidad de echarle la culpa al gobierno anterior por el incremento de la pobreza del 1,4% que registró, desde el 13,7% del año 2006 al 15,1%, cifra que frenó la tendencia a la baja sistemática en dos décadas. “Desgraciadamente hoy tengo que compartir con ustedes una noticia dolorosa, la pobreza en Chile que venía cayendo sistemáticamente desde que recuperamos nuestra democracia en el período entre 2006 y 2009, aumentó por primera vez. Como resultado de este triste retroceso 355 mil chilenas y chilenos han caído en el mundo triste y oscuro de la pobreza”, afirmó en ese momento el Mandatario, junto con cuestionar al gobierno de Michelle Bachelet por la gestión de los recursos destinados al gasto social.

Todo indica que en La Moneda tienen algunos días aún para buscar una estrategia adecuada que le evite al Presidente tener que morderse la lengua, si alguien, ante el alza de los niveles de pobreza, le recuerda sus propias palabras hace sólo dos años.

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