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Director de Adimark desmenuza el primer mes de la candidata

Roberto Méndez: "Si Bachelet sigue en la indefinición su candidatura se va a debilitar"

por 2 mayo, 2013

Roberto Méndez:
Aunque manejó la agenda a sus anchas durante un mes, de fondo se avizoran algunos flancos débiles en la principal favorita para llegar a La Moneda. “Cuando aparece pauteada o contenida, se debilita. La Bachelet que rinde frutos es la que es capaz de reírse, acercarse a la gente, la espontánea es la que cautiva y encanta a los chilenos, esa que tiene un discurso que pareciera no político, aunque lo es. Tiene que encontrar ese tono y en este momento. Por su entorno, por la realidad política, no lo ha logrado bien”, dice Méndez.
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Los próximos resultados de la encuesta Adimark van a registrar todo el primer mes de Michelle Bachelet en Chile, desde que aterrizó en el escenario político el 27 de marzo. En este tiempo, la candidata PS-PPD ha hecho propuestas, ha presentado a su comando, comisiones de expertos para su programa de gobierno y ha dado algunas entrevistas, pocas, puntuales y muy calculadas. Para bien y para mal, casi toda la agenda giró en torno a ella hasta la semana pasada, cuando la UDI bajó a Golborne e instaló a Longueira, en una operación política espectacular que copó los medios. Sobre el desempeño de la ex Presidenta, el director de Adimark, Roberto Méndez, es categórico: “En estos 30 días ha vivido dos realidades. Cuando recién llegó pareció que la cosa se ordenaba en el mundo de la oposición, que su silencio terminaba, pero pasados los primeros quince días eso se ha desdibujado, empezaron las críticas de los movimientos sociales y su claridad de los primeros días empezó a ser menos nítida”.

-Pero desde que ella llegó a Chile, el gobierno y todos los candidatos han girado en torno a lo que dice y hace Bachelet, hasta la semana pasada al menos…
-Le jugó muy bien en un comienzo. Cuando recién llegó dio la impresión que era ella la que manejó todas las pautas, todos los programas televisivos, las notas de la prensa, todo se refería a ella. Pero hoy no se ve la misma claridad, ni en las propuestas ni en los grupos que conforman la oposición. Hay confusión en la gente, en la izquierda extra-Concertación se escuchan las críticas de los estudiantes, que no están con la ex Presidenta ¿con quién está?. 

-Hablando del movimiento estudiantil ¿Cuánta presión y qué rol debería ejercer “la calle” en Bachelet?  
-Esa disyuntiva no está solucionada internamente en ella cuando uno la escucha en los medios. Sospecho que la presión de los movimientos sociales, la calle, es relativa y sería dañino para la candidatura de Bachelet. Sería costoso si termina percibiéndose que ella cede a las presiones. En el caso de la acusación a Harald Beyer, su silencio mostró que no había una posición, no apoyó ni rechazó, no se quiso o no se pudo articular una posición. Si trata de mantener esa indefinición, su candidatura se va a debilitar, va a aparecer como alguien que no se decide por nada. Si toma una posición, pro calle o más institucional, eso tendrá costos. En general, en las elecciones, en la primaria, el votante es una persona más adulta, más institucionalizada, así que esa fuerza de la calle, importante desde el punto de vista de opinión pública, tiene poca capacidad de presión sobre ella.

“No ha sido clara. Ha hablado del clima que vive el país, pero no ha hablado del movimiento social, explícitamente a ellos, no se ha reunido con ellos, entonces su mensaje habla más bien de un distanciamiento. No hemos visto actos o declaraciones con las que se produzca una identificación con un mundo ni con el otro, porque también ha sido distante con los partidos. Por el momento, está tratando de navegar por estas aguas intermedias, ese es un camino no viable”, dice Méndez.

-¿Terminará siendo la candidata del “mal menor” y votarán por ella igual?
-Exactamente, la van a terminar apoyando porque es el mal menor y ella más bien tiene que tener cuidado de no perder votos hacia el centro, hacia los sectores más moderados de la Concertación. La izquierda más dura, al final, va a seguir votando por ella, como ha sucedido en las últimas elecciones, en segunda vuelta.

-Dijo que su indefinición va a terminar debilitando su candidatura…
-Así es, ha cambiado de posiciones. Después de la llegada, la opinión pública hoy está con un signo de interrogación. ¿Está por una propuesta institucional, que significa los partidos, el Congreso o por esta vía extrainstitucional, de la Asamblea Constituyente, los movimientos sociales? Esa definición no la ha hecho, pero está obligada a hacerla.

-¿Cuánto resiste el liderazgo de Bachelet mantener esa ambigüedad?
-Aguanta. Su figura es sumamente resistente a este tipo de desgaste. Lo medimos cuando era Presidenta, tuvo temas sumamente complejos, sociales, económicos y resistió bastante bien. Pero no es incombustible, esta es una elección más exigente, es muy distinta a cuando ella fue candidata hace ocho años. No resiste de aquí al 30 de junio, eso tiene que definirse en mayo, porque va a ser costoso y va a ser usado por sus adversarios, de la misma oposición y de la derecha.

-¿No ha sabido explicar bien el ser una candidata de partidos que quiere hacerse cargo de las demandas ciudadanas?
-No ha sido clara. Ha hablado del clima que vive el país, pero no ha hablado del movimiento social, explícitamente a ellos, no se ha reunido con ellos, entonces su mensaje habla más bien de un distanciamiento. No hemos visto actos o declaraciones con las que se produzca una identificación con un mundo ni con el otro, porque también ha sido distante con los partidos. Por el momento, está tratando de navegar por estas aguas intermedias, ese es un camino no viable.

-¿Esta indefinición se la atribuye a sus asesores, a su estilo de liderazgo o que esta carrera es muy larga, que con las primarias son dos campañas en una?
-Creo que es por algo que le pasa a toda la clase política. Después de los movimientos sociales del 2011 quedaron paralizados ante el poder del movimiento estudiantil y no han sabido desarrollar una respuesta ni una forma de relacionarse con estos grupos. El gobierno y la derecha, desde luego que no, pero la oposición tampoco, excepto en cierta medida el PC. El movimiento estudiantil fue exitosísimo en lograr atemorizar a toda la clase política, fue sintomático cuando se discutía la destitución de Beyer, los estudiantes en las tribunas como diciendo ¡hagan lo que quieran pero nosotros los estamos mirando! Tengo la impresión que la candidatura de Bachelet está en ese mismo estado de perplejidad ante la verdadera influencia de estos movimientos sociales.

-¿Lo que se ha visto este mes no se asemeja a lo que fue su estilo el primer año y medio de gobierno, la Presidenta que fue antes de encumbrarse en las encuestas?   
-Si uno piensa cuál fue el principal problema de la Presidenta en su primer año, fue cómo enfrentar el movimiento estudiantil, la rebelión pingüina. En cierta manera, lo que está viviendo ahora es lo mismo que vivió como Presidenta, ahora como candidata: cómo enfrentar a ese movimiento estudiantil. Fue muy errática esa vez, aplicó la mano dura, después conversaba con los estudiantes, fue muy difícil y costosa para la primera etapa de su gobierno. Fue algo que no se terminó de solucionar, quedó pendiente y ahora, volvió a aparecer.

“La que encanta”

-¿Cómo se interpreta esta estrategia de protegerla excesivamente, de no exponerla a una conferencia de prensa abierta a todo tipo de preguntas y privilegiar entrevistas acotadas?
-Yo diría que eso es porque no hay una decisión tomada en su comando, y en ella misma quizás, de cual es el camino estratégico que quieren seguir y mientras no esté tomada esa definición, se da esa estrategia de no exponerla, de no meterse en los temas, pero eso es lo que no puede seguir ocurriendo. Como situación temporal, mientras no se definan, se entiende. Supongo que en su comando, en los partidos, en la gente que la apoya, debe haber opiniones contrapuestas al respecto.

-Con lo que se ha visto este primer mes ¿podría haber una baja en las encuestas que le afecte realmente?
-Si se exagera en esto de la indefinición y se transforma en un hecho político muy evidente, claro que podría ser costoso. Incluso si baja solo un poco en las encuestas, va a tener una lectura política importante, porque esto que parecía incombustible, si se empieza a deteriorar, aunque sea algo marginalmente —cinco a siete puntos que para lo que tiene no es mucho—, va a tener una lectura y un efecto político importante, porque esa imagen de invulnerabilidad sería dañada.

-¿Cuál ha sido el principal acierto de Bachelet este mes?
-Su llegada, fue una de las mejores puestas en escena que yo he visto, la forma como llegó, sus primeras declaraciones, las personas que la esperaban, todo eso fue hecho muy bien y logró todo el interés de la prensa, tan extraordinario que llegó a causar el reclamo de los partidos adversarios. Su principal defecto es esta indefinición, que esa certeza y seguridad con la que llegó se empezó a desdibujar y ha aparecido más titubeante frente al dilema de cómo enfrentarse a esta nueva fuerza política en el país que son los movimientos sociales.

-Sacando a colación el episodio de TVN y el reclamo de la UDI ¿hay un trato privilegiado a ella desde los medios o el gremialismo trata de victimizarse?
-Lo de TVN fue un hecho puntual. Efectivamente, si uno analiza las pautas periodísticas de las dos primeras semanas cuando llegó, el nivel de concentración de la cobertura en la ex Presidenta, en lo que hacía, decía, fue excesiva, pero producto del entusiasmo y espera de más de un año. Eso provocó reclamos de las otras candidaturas, ahora fue más público, pero en realidad siempre ha sido así. En elecciones anteriores se manejaban con cronómetro los minutos que se asignaban en las noticias a cada candidatura. Ya pasó lo del trato privilegiado, no lo he vuelto a escuchar.

-¿Cuál es la Bachelet que más gusta y rinde más frutos, la que está protegida por sus asesores o la que se sale de libreto y es natural? 
-Lo que la ha llevado a ella a estar donde está, en términos de opinión pública, es su espontaneidad, su transparencia, su sencillez, la gente le cree a Bachelet. Cuando aparece pauteada o contenida, se debilita. La Bachelet que rinde frutos es la que es capaz de reírse, acercarse a la gente, la espontánea es la que cautiva y encanta a los chilenos, esa que tiene un discurso que pareciera no político, aunque lo es. Tiene que encontrar ese tono y en este momento. Por su entorno, por la realidad política, no lo ha logrado bien. Está más desaparecida, está menos visible esa Bachelet espontánea y la que tiene que indicar el camino es ella.

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