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Urenda vs. Errázuriz: de quién es el tren

por 17 junio, 2019

Urenda vs. Errázuriz: de quién es el tren
Cercanos al sector empresarial aseguran que al interior de SK molestó que, con un diseño armado, la propuesta entregada y más de un año de gestiones, los Urenda aparecieran con un grupo de inversión a la cola de la idea.
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El anuncio presidencial que, nuevamente, comprometía el interés del Ejecutivo en la licitación del proyecto de un tren rápido que una a Santiago y Valparaíso, enfrenta a dos grandes grupos empresariales.

El primer revival del proyecto vino de la mano de TVS, un consorcio integrado por inversionistas chinos y el grupo chileno SK.

Las sensibilidades con este proyecto no eran menores, el sobrino de Juan Eduardo Errázuriz, el hombre fuerte tras el grupo y cercano al Mandatario Sebastián Piñera, es nada menos que el presidente de la Empresa de Ferrocarriles del Estado, Pedro Pablo Errázuriz.

Tempranamente se "blindó" algún conflicto de interés señalando que se tomarían las precauciones del caso. TVS –con el apoyo de las gestiones de Juan Eduardo Errázuriz y el grupo SK– insistió en sacar adelante el proyecto al que La Moneda, hasta antes de la Cuenta Pública del 1 de junio, no le tomó mucha importancia ni prioridad.

A tanto llegó, que les dijeron que lo ingresaran como iniciativa privada al Ministerio de Obras Públicas y que el Gobierno no lo licitaría.

Con todo, a TVS le salió competencia. Otro grupo local, reconocido por sus redes políticas y empresariales en Valparaíso, salió a decir "yo": los Urenda.

A través de Agunsa, los controladores del Grupo de Empresas Navieras, herederos de la fortuna del exsenador UDI Beltrán Urenda, dijeron que también querían tener voz en el proyecto y, con bastante camino andado, propusieron su tren.

Cálculos más y menos, la nueva iniciativa fue propuesta por FCC, Agunsa y la española Talgo, que competiría con la previamente presentada por el consorcio TVS, conformado por Sigdo Koppers y China Railways Group Limited.

El nuevo proyecto tiene un costo de US$1.500 millones –mientras que el de TVS llega a US$2.400–. El ramal a San Antonio ha sido parte del ADN de la discusión.

Cercanos al sector empresarial aseguraron que al interior de SK molestó que, con un diseño armado, la propuesta entregada y más de un año de gestiones, los Urenda aparecieran con un grupo de inversión a la cola de la idea.

Las mayores diferencias entre ambas propuestas son el estudio de los costos, los trazados y los cálculos de demanda. Aunque fuentes cercanas agregaron otro dato: la caja. Los chinos tendrían, junto a SK, más "cash" y financamiento para el proyecto, algo que no estaría tan avanzado en el caso del grupo Urenda.

Finalmente, el proyecto será licitado por el Gobierno, aunque no están claros los plazos.

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