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Con proteína del cerebro desarrollan terapia para frenar enfermedad de Huntington

por 12 agosto, 2019

Con proteína del cerebro desarrollan terapia para frenar enfermedad de Huntington
Estudios se han realizado en modelos animales y muestras de pacientes chilenos. Hallazgo, patentado en nuestro país, espera avanzar a la próxima fase de estudios clínicos, en alianza con entidades extranjeras.
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Movimientos descontrolados, falta de equilibrio, daño cognitivo, y en sus fases más avanzadas, enormes dificultades sicomotoras, son los síntomas más frecuentes del Huntington, enfermedad genética grave que aún no tiene cura. Los registros indican que en Maracaibo, Venezuela, se concentra la mayor cantidad de casos en el mundo, mientras que en Chile, se estima que la enfermedad podría afectar a más de 300 personas, según advierten investigadores del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica, BNI, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Preocupados por entender esta patología y llevar una respuesta positiva y esperanzadora a los pacientes, científicos de BNI están avanzando en el desarrollo de una terapia génica, que busca mejorar la calidad de vida los afectados y su entorno cercano. El hallazgo, consiste en el uso terapéutico de una proteína del organismo llamada IGF2, un factor de crecimiento que entrega neuroprotección al cerebro y que también se encontró disminuido en pacientes con Huntington.

Los estudios, efectuados en modelos animales y células de cultivo, son dirigidos por el director de BNI, Claudio Hetz, y René Vidal, quien además del centro es adicionalmente investigador de la Universidad Mayor. Estos avances ya fueron patentados en Chile y sus resultados están en evaluación para su pronta publicación. A estos hallazgos se suma el trabajo pionero con pacientes chilenos agrupados en el Centro de Trastornos del Movimiento (Cetram) dirigido por Pedro Chaná, lo que ha permitido a los investigadores acceder a muestras para efectuar los análisis y crear una red internacional que permitirá respaldar futuros estudios clínicos.

Terapia génica y protectora

La afección a nivel cerebral en pacientes con Huntington se provoca por la mutación de un gen llamado huntingtina, cuya presencia conlleva a que en las neuronas se generen cúmulos proteicos anormales que afectan la homeostasis celular, es decir, el equilibrio de las funciones celulares. Todo esto, ocasiona la muerte neuronal, que a su vez lleva a la aparición de los síntomas clínicos que aparecen en general entre los 40 a 60 años. Por esta razón, la estrategia de BNI fue atacar dichos agregados proteicos, mediante la manipulación génica de ciertos componentes celulares claves.

Al analizar el cerebro de pacientes que murieron por padecer la enfermedad de Huntington observamos que el factor IGF2 se perdia casi por completo. “Nuestra teoría respecto al desarrollo de la enfermedad de Huntington es que uno de los factores que promueve la patología es la pérdida de IGF2, esta proteína neuroprotectora natural que tiene el cerebro. Por eso mismo es que, a través de una estrategia de terapia génica desarrollada en conjunto con la empresa biotecnológica Genzyme, reincorporamos este factor de crecimiento el cerebro de animales que desarrollan la patología en forma experimental, y enseguida observamos que las neuronas lograron generar un ambiente mucho más protector, frenando algunos síntomas”, comenta el Dr. Claudio Hetz.

Para ello, lo que hicieron fue aumentar artificialmente la expresión de este factor en el cerebro y luego, analizar qué sucedía con la progresión del Huntington experimental. Así también lo explica la bioquimica Paulina Troncoso y tesista de doctorado en el tema: “Lo que hicimos con los animales, fue inyectarles virus recombinantes que entrega este factor en una zona del cerebro afectada en pacienters, el cuerpo estriado. Y en ambas aproximaciones se vio que la estrategia tenía un efecto favorable y que retardaba el desarrollo de la enfermedad. Observamos que los trastornos motores se habían disminuido”.

Los científicos realizaron pruebas motoras para medir destreza de las extremidades. Uno de los test, consistió en poner a correr a los animales en una rueda que gira y va aumentando su velocidad, estrategia que permite medir la destreza y coordinación de estos en mantenerse sobre esta rueda. “En ese contexto, lo que hemos visto es que tanto el grupo control o sano, como aquel tratado con el factor de crecimiento, se mantiene mucho más tiempo en la rueda, mientras que el animal enfermo se cae antes. Ahora estamos en la etapa final esperando corroborar los datos, para luego proceder a la publicación de este artículo y sus resultados que demuestran que IGF2, realmente genera un ambiente neuroprotector”, señala el Dr. René Vidal.

Trabajo con pacientes

Junto al trabajo en modelos animales, los científicos han desarrollado estudios en células madres derivadas de fibroblastos de pacientes con Huntington. Las investigaciones con estas células madres, que se pueden reprogramar para cultivar neuronas humanas, se realizaron en colaboración con el Buck Institute de Estados Unidos, y en ellas, se probó la estrategia. “En estos experimentos se analizó si la presencia de huntingtina se podría ver disminuida con IGF2 y el test resultó positivo, hecho que abre una importante ventana para que este tratamiento sea potencialmente efectivo en humanos”, comenta Vidal.

Para los investigadores de BNI, el escenario es positivo, ya que advierten buenas posibilidades de llevar sus conocimientos al ámbito clínico. Otro paso que lo representa, es el que han dado en alianza con Cetram. “Se ha logrado formar un proyecto para crear una red internacional de pacientes con Huntington que, en un futuro, podrá participar de estudios en el extranjero. Para estos fines ya se logró generar un sistema certificado de diagnóstico para ver la mutación y monitorear al grupo de estudio de acuerdo a los parámetros internacionales”, señala Hetz.

Pero además, los avances logrados también incluyen la validación de IGF2 como biomarcador de la enfermedad. Los primeros hallazgos se realizaron en muestras de cerebros post mortem de pacientes, donados por la Universidad de Harvard. Asimismo, gracias a la colaboración de Cetram de más de dos años, también se realizaron análisis de muestras sanguíneas en afectados por Huntington, información que permitió advertir la disminución de esta proteína durante el avance de la enfermedad. Es por esto que creemos que el analisis diagnóstico de los niveles de IGF2 en la sangre sirve como un espejo del estado de salud del cerebro, comenta el Dr Hetz.

“Esperamos que todos estos esfuerzos en términos de investigación científica y alianzas estratégicas, permitan ayudar a encontrar una posible cura y tratamiento para esta terrible enfermedad, que genera un impacto muy fuerte en los pacientes y sus familias”, puntualiza el director de BNI.

Patología cerebral

La enfermedad de Huntington (EH) es un trastorno neurodegenerativo, hereditario, progresivo y fatal, caracterizado por disfunción motora, cognitiva y del comportamiento, que genera discapacidad acumulativa. Aún no existe cura para esta enfermedad, pero sí, tratamientos paliativos de algunos síntomas más fuertes, como es la corea: movimientos involuntarios y abruptos.

Recientemente se incluyó a esta patología en la Ley Ricarte Soto, ofreciendo la entrega de tratamiento farmacológico para este síntoma y orientaciones al equipo médico y profesional, que también implican una estandarización del diagnóstico. Sin embargo, en BNI explican que el Huntington también requiere cuidados multidisciplinarios, sumado al respaldo del Estado a través de normativas que permitan fortalecer el avance de las investigaciones y la realización de futuros estudios clínicos en nuestro país.

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