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Monja que fue violada en el claustro y quedó embarazada demanda al Arzobispado por rechazarla Destacado

Monja que fue violada en el claustro y quedó embarazada demanda al Arzobispado por rechazarla

La hermana Francisca conversó en exclusiva con 24 Horas de TVN. Su guagua fue dada en adopción y su violador pagó con cárcel el crimen. Según su propio relato, la institución puso en duda sus palabras y no sólo no le prestaron ningún apoyo, sino que le pidieron renunciar.


Esta lunes, el noticiero central de Televisión Nacional mostró la dramática historia de la hermana Francisca, quien a pesar de tener claro desde los 16 años cuál era su vocación, hoy está demandando al Arzobispado. La razón: el año 2012 fue violada al interior del claustro de las Clarisas Capuchinas, hecho por el cual quedó embarazada, y acusa a la institución de rechazarla y culparla.

Los acontecimientos sucedieron cuando el claustro necesitó reparaciones, por lo que un grupo de trabajadores comenzó a quedarse en el lugar. Francisca fue designada para la alimentación de los hombres, entre los que se contaba Hernán Ríos, quien aprovechó que la monja estaba enferma para llevarla a su pieza y violarla. Francisca calló “por miedo, por vergüenza, porque hay una vergüenza que lo invade y que no deja a uno expresarse”, explicó. Pero estaba embarazada. Tres meses después, cuando lo descubrieron, la institución la rechazó.

“Me dijeron que yo era la culpable. Más encima me calumniaron de robo, que yo lo hice a propósito. Mis hermanas fueron muy crueles conmigo”, dijo Francisca al periodista de 24 Horas Juan Carlos Alarcón, y añadió que posteriormente querían que firmara su salida de la orden y de la Iglesia Católica, a lo que se negó.

La hermana siguió su doloroso periplo en la casa de una amiga y en la Fundación San José, donde la ayudaron a dar en adopción al niño que esperaba. Luego denunció a la PDI lo ocurrido y Ríos fue condenado por violación el año 2015. Hoy la Corporación Humanas la ayuda con la demanda civil contra el Arzobispado.

“He tenido que callarlo, que disimular que todo está bien. He tenido que ocultar cosas”, dijo la joven. Y agregó: “Me da mucha pena la actitud de mis hermanas, mucha pena la actitud del obispo, de muchos religiosos. Si cometí un error fue no haber dicho del comienzo mi situación”. Hoy Francisca busca que la Iglesia le crea.

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