jueves, 15 de noviembre de 2018 Actualizado a las 18:59

Yo Opino

El poder de #MeToo

por 18 enero, 2018

El poder de #MeToo
  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

Sí, es un hecho. Las mujeres cada día estamos más empoderadas. Somos muchas quienes hemos logrado a través de nuestra historia, adquirir e interiorizar capacidades que nos permitan individual y colectivamente, enfrentar las formas de opresión que nos bloquean la posibilidad de vivir una vida digna.

Aprendimos de Marcela Lagarde que una mujer está empoderada cuando el poder ya no le es ajeno, sino que se vuelve cuerpo y subjetividad, manera de ser y vivir.

Aprendimos viviendo que se requieren de condiciones para iniciar nuestro proceso de empoderamiento y que este sea sostenible en el tiempo.

#MeToo nos nuestra que un elemento fundamental para aquello, es el tenernos entre nosotras. Este movimiento nos ha permitido poner en lo público lo que las feministas hemos dicho por mucho tiempo, y es que el desarrollo de la conciencia política nos permite a las mujeres superar, entre otras cosas, el aislamiento en que nos ha mantenido astutamente el patriarcado.

No es fácil contrarrestar el imaginario social y cultural, instalado desde la constitución de los estados modernos, que representa a las mujeres como “enemigas entre sí”. Según la misoginia romántica de aquellos años, las mujeres teníamos un mismo y único negocio u oficio: seducir con propósitos matrimoniales. Cuesta pensar que esta idea sigue vigente, mas sigue persistiendo el imaginario que las mujeres somos enemigas entre sí. Estoy convencida que #MeToo ha logrado con éxito neutralizar esta idea, y esperamos sea una movida mundial que empuje de una vez por todas, la erradicación de este imaginario.

El abuso y el acoso sexual no son hechos aislados, sino más bien unas de las tantas manifestaciones de la violencia de género que vivimos las mujeres a lo largo de nuestras vidas.

El desarrollo de la conciencia política nos posibilita ser agentes y luchar concertadamente para transformar las condiciones materiales y subjetivas en las que habitamos y que hacen creer al patriarcado que todo lo puede, en su objetivo de subordinar y someternos.

Las mujeres de la industria cinematográfica se levantaron unidas y visibilizaron la violencia que estaban viviendo. Dieron un paso más, y usaron ese poder vuelto cuerpo y subjetividad para organizar una acción mundial contra el acoso y abuso sexual. Pusieron su poder a disposición de todas las trabajadoras asalariadas del mundo, con un objetivo claro: erradicar el patriarcado de los
centros laborales. Dieron otro paso más: mostraron al mundo que las mujeres nos tenemos entre nosotras y que somos muchas quienes estamos organizadas para luchar hasta que la dignidad se haga costumbre. Mostraron al mundo la lucha histórica del movimiento de mujeres y feminista, apoyándose en la producción de información y desarrollo político del feminismo, para elaborar sus discursos contra la violencia de género hacia las mujeres, en un contexto de alta resonancia como es la premiación de los Globos de Oro.

Todas ellas, las denunciantes y las que se organizaron para luchar por ellas y otras, consiguieron algo fenomenal: volver sentido común, el respeto y reconocimiento del derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia en cualquier contexto.

Es y será entonces, la toma de conciencia política permanente, el tenernos entre nosotras, la capacidad que asumamos para transformar los imaginarios y el sentido común, y reiterar en distintos formatos y múltiples repertorios discursos para sostener dicha premisa, lo que nos permitirá de manera más acelerada, generar la institucionalidad necesaria para que las mujeres podamos ejercer nuestros derechos ciudadanos de manera plena, con el permanente reconocimiento de éstos y uno tan fundamental como es el derecho a vivir una vida libre de violencia machista.

Más información sobre El Mostrador