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Estudio publicado en revista Nature Neuroscience indaga en las raíces biológicas de la generosidad

por 26 febrero, 2020

Estudio publicado en revista Nature Neuroscience indaga en las raíces biológicas de la generosidad
Un estudio divulgado este lunes en la revista británica Nature Neuroscience indaga en las raíces biológicas de la generosidad y el egoísmo, un tema que durante mucho tiempo ha fascinado a la comunidad neurocientífica.
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En una investigación realizada por científicos de la Universidad estadounidense de Yale, algunos estudios con humanos realizados con escáneres mostraron que existen muchas regiones en el cerebro que parecen estar involucradas en decisiones acerca de compartir.

Como animales sociales, los primates dependen de la cooperación, si bien en épocas de escasez o de lucha por el estatus, con frecuencia es el egoísmo el sentimiento que predomina.

Zonas del cerebro que se activan al compartir

El experto Steve Chang, de la citada universidad norteamericana, y un grupo de colegas se centraron en la actividad neuronal que se desarrolla entre dos regiones cerebrales específicas en monos a los que colocaron en la situación de tener que decidir si compartían o no con otro mono un zumo de fruta.

En uno de los escenarios analizados, el animal podía decidir si le daba de beber a otro mono o tiraba el zumo a la basura.

En otro escenario alternativo planteado por los expertos, los monos podían optar por beberse el zumo en solitario o de manera simultánea a la vez que lo compartían con otro compañero.

Según los resultados obtenidos, a los monos les gusta beber solos, pero si la alternativa es ver que el zumo es arrojado a la basura, prefieren, en ese caso, cedérselo a otro simio.

Pensamientos más elaborados

En ambos escenarios, los investigadores hallaron patrones distintivos de interacción en la actividad neuronal entre la amígdala, un área relativamente primitiva del cerebro, y el córtex prefrontal, la zona donde se originan los pensamientos más elaborados.

Cuando los monos eran generosos o sociales, las interacciones entre esas regiones cerebrales se mostraban altamente sincronizadas, desarrollándose a un mismo ritmo, según detectaron los expertos.

En cambio, cuando los simios se mostraban antisociales, la sincronicidad se suprimía.

Encontraron que podían emplear las diferencias de sincronicidad de esas interacciones para predecir qué decisión había adoptado el mono: Simplemente tenían que mirar el dato neuronal.

"Encontramos una firma distintiva de sincronicidad neural que refleja si se ha tomado una decisión pro social o antisocial", apuntó Chang, el encargado del estudio.

Su equipo identificó asimismo otras características diferenciadoras en el cerebro durante el proceso de toma de decisiones. Por ejemplo, cuando los animales se mostraban sociales, las interacciones neuronales se transmitían a una frecuencia y cuando se comportaban de manera antisocial, lo hacían con otra frecuencia.

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